18 ene. 2013

Modaprontista Sr. Amancio

Siempre leo varios libros a la vez, y así he empezado el año. Y, hasta hoy, no me he terminado ninguno. El primer libro leído del año es uno que, a priori, no es nada mi tipo: ZARA. Visión y estrategia de Amancio Ortega, del periodista David Martínez.

No está mal, el libro. Nada mal. Muy bien, de hecho. A mí me ha permitido saber algo más del tercer hombre más rico del mundo. Podré escucharlo muchas veces o leerlo en infinidad de ocasiones, pero siempre me seguirá pareciendo increíble (y admirable) que alguien, partiendo desde la nada, consiga crear un imperio. Y eso es lo que hizo Amancio Ortega.

Para mí, lo mejor del libro son los capítulos dedicados a los inicios de Amancio Ortega. Hijo de una familia muy humilde,  acostumbrado a vivir con muchas estrecheces, dejó la escuela muy joven para ponerse a trabajar. Empezó de chico de los recados en una camisería, donde aprendió a conocer lo que quería la gente. Al cabo de unos pocos años pasó a trabajar en la cadena de tiendas "La Maja", en A Coruña. Allí se dio cuenta que para que una tienda de ropa funcionara tenía que estar bien situada, en un sitio con mucho tránsito de personas. Poco a poco Amancio Ortega fue fraguando la idea de crear su propio negocio, y terminó fundándolo a principios de los años 60, junto con sus hermanos. Empezaron confeccionando batas de boatiné. Pero él quería más, quería ofrecer a sus clientes lo que le pidieran, como en la camisería que trabajaba bajo pedido.

En 1975 abrió la primera tienda Zara en A Coruña. Ahora hay más de 1.700 repartidas por todo el mundo. Y ya no es sólo Zara, sino todo el imperio Inditex (Lefties, Pull&Bear, Stradivarius, Oysho, Massimo Dutti, Bershka, Zara Home y Uterqüe). ¿Las razones del éxito? A diferencia del comercio de moda tradicional, en el que hay dos temporadas y se acumulan stocks, Zara hace justo lo contrario. La oferta se renueva constantemente, en función de lo que pide (compra) la gente. Eso permite saber qué gusta. Y si los clientes compran algo, se les da lo que piden. Moda a precios asequibles. Esa continua rotación de prendas es la base del gran éxito de Zara. Eso y la reducción de costes de producción, eliminando intermediarios y garantizando que cualquier prenda pueda llegar a cualquier tienda del mundo en un plazo de dos semanas.  Amancio Ortega copió a los "modaprontistas" de Barcelona de los años 70, que se iban a París, compraban lo que se iba a llevar, y lo copiaban. Si aquello es lo que la gente quería, él se lo iba a dar. Y se lo dió.

El libro está muy bien, es muy interesante y permite entender el fenómeno Zara a partir de una aproximación a la vida de su fundador. Tiene un "pero", pero eso ya es cosa mía. No me creo el apartado destinado a los compromisos, buenas prácticas y código ético de Zara/Inditex en el Tercer Mundo. Que sí, que no dudo que tenga un código ético sobre condiciones de trabajo. Pero me cuesta mucho creer que se cumpla realmente. Bueno, no me lo creo, en realidad.

No sé hasta dónde llegará el imperio Inditex, pero de momento parece imparable. Y sigue sorprendiendo que sea una empresa española en tiempo crisis la que esté creciendo en todo el mundo de una forma tan exponencial. Yo me quito el sombrero ante el Sr. Ortega.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Habrá más cosas que el libro no cuenta. Solo adaptarse al cliente no es suficiente o proporner emociones, identidades o ilusiones tampoco.

Isac Andick, el fundador de Mango estaba a final de los 70 vendiendo tejanos en una tienda de las Ramblas. El éxito de su crecimiento se debe en gran parte a Enric Casi, un director financiero espavilado y que vigila por el interés de la empresa como si fuese suya. A Isack Andick por currar y confiar en empleados competentes. Al sistema de franquicias que les permitió crecer con menos costes fijos y como no, los grandes protagonistas: Los currantes explotados, entre quienes debe haber gente buena en sus especialidades pero no estan ni en el lugar adecuado ni la situación económica temporal favorable.

Pues que disfrutes, que las librerias estan llenas de biografías donde se ensalzan a los protagonistas como si fuesen superheroes. Nada es blanco reluciente y dificilmente algo puede ser negro absoluto.