20 feb. 2011

Propósito 1

Cuando retomé eso del blog, hace cosa de un mes y pico, ya avanzé que volvía con unos kilos de más. Eso en el blog no se ve, a no ser que cuelgue una foto del "antes y del después", y ya digo que no tengo intención de hacerlo.  Supongo que la gente que me ve cada día no se da cuenta. O igual se dan cuenta y no me lo dicen. Pero aquellos que hace más tiempo que no me ven -que tampoco me lo dicen, por cierto- tienen que darse cuenta por fuerza. Porque hay cosas que no se ven a simple vista, pero este no es el caso de los kilos de más, ganados en muy poco tiempo, además.


Pero ya estoy harta. De los kilos. De las dietas milagro, que pierdes 5 en una semana y recuperas 7 al cabo de nada. De proponerme "ese lunes empiezo". Y dejarlo para el mes siguiente. Y de hacer un día bien y tres mal. También estoy harta de no llevar tejanos... y no porque de repente me encanten los vestiditos -que también- sino porque no me entran los tejanos, o, bueno, me entran pero me hacen daño (juro que es posible). Y sí, eso tiene solución: una talla más (o igual dos). Pero también estoy harta de entrar en las tiendas, y tener que coger directamente la talla mayor, y hay veces que ni así. Y aunque me entre tampoco me gusta como me queda.


No es que esté harta ahora. Ya lo estaba en diciembre. Y en noviembre. Y en octubre, que fue cuando me di cuenta que aquello no podía seguir. Pero he dejado que pasaran los meses y siguieran los kilos. Me faltaba "algo", un resorte, un empujoncito... lo que fuera. Y este "algo" ha llegado hace un par de semanas. Y ha llegado en plan serio. Porque, por fin, decidí tomar cartas en el asunto.

Y me apunté a un "Taller de control de peso". Sí, sí... tal y como suena. Porque al final, cuando se ha probado todo, y cuando la teoría ya se sabe, igual lo que acaba funcionando es un taller con más gente con el mismo problema. Rollo alcohólicos anónimos. De momento, para mí, el peso (de más) aún no es un problema serio, pero si sigo así va camino de convertirse en un problemón. Y tengo que intentar atajarlo. Llevo poco tiempo, pero estoy muy motivada, y eso -la motivación- era algo que me ha faltado durante ese último año.

De momento, y eso lo veo como muy positivo, hemos empezado con una analítica (que nunca me habían hecho antes, en todas las dietas que he hecho a lo largo de mi vida). Me ha visitado un médico, con el que seguiré viéndome cada dos semanas. He recibido asesoramiento de una técnica en deporte. Y tengo una dietista-nutricionista que me hace los seguimientos semanales. Además, cada poco tiempo haremos sesiones grupales.

No se trata de hacer grandes cambios, ni de prohibir nada. Porque, de momento, puedo comer de todo. Estoy intentando tomar conciencia de qué cómo, y en qué cantidad, y cambiar hábitos. Tampoco tengo intención de hacer publicidad de nadie, pero lo que sí quiero, al escribir esto y publicarlo, es comprometerme más conmigo misma, con mi propósito. Y recordármelo de vez en cuando no me irá mal del todo.

10 feb. 2011

Casualidades

Hoy había tenido un día de mierda en el trabajo, pero ha sucedido algo, una casualidad, volviendo para casa y me ha arreglado el día.

Y no hubiera sucedido si:

-No me hubiera entretenido 5 minutos a la salida del trabajo, hablando con una compañera sobre cómo decirle al espécimen supuestamente humano que trabaja con nosotras que se duche más de una vez por semana sin que se ofenda. Eso da para otro post... porque... ¿por qué tengo que preocuparme yo de si se ofende él, que es quien molesta contínuamente con su simple presencia?.

-No hubiera dejado escapar el tren que pretendía pillar porque iba lleno y no me apetecía ir de pie. Que una cosa es que en mis propósitos para cambiar hábitos y adelgazar (eso da por otro post) haya incluido andar e ir a pie, y otra estar de pie en una lata de sardinas.

-En el siguiente tren no me hubiero ido a un vagón distinto del que acostumbro, porque ha entrado otro espécimen que ya tengo visto (misma hora, mismo trayecto, mismos rostros conocidos) y que tiene la mala costumbre de poner la mierda de música que le gusta a todo volumen, como si creyera que sus gustos -muuuyyyy discutibles- son universales. No le gusta que le miren. No le gusta que le digan que molesta. ¡Ah! Y también es de los que se duchan tirando a poco-nada.

Pero como que ha sucedido todo esto... ¡me he reencontrado con una amiga -había sido muy buena amiga- a la que hacía... unos ¡12! años de la que no sabía nada! Y, hablando, también han sido un cúmulo de casualidades las que la han llevado a pillar aquel tren:

-Su hermana se ha puesto de parto y ella iba para el hospital.

-Tiene el coche en el taller.

-También se le había escapado el tren anterior.

En resumen, que estoy feliz. Y tengo ya su número de móbil, su mail, su facebook, su dirección... Y ni de coña pasarán 12 años hasta que nos volvamos a ver. De eso... ¡nos encargamos nosotras!