6 may. 2011

Para mear y no echar gota

Acabo de leer esto:


Estoy... indignada es poco. ¡Qué poca vergüenza! De él, de su Santa Madre Iglesia, que lo confesaba y le absolvía... 

Hay delitos que no deberían de prescribir nunca (ya lo hay, de hecho: el genocidio, por ejemplo). Pero creo que los abusos a menores también deberían de incluirse aquí. Igual la víctima no se atreve a denunciar nunca, por miedo, porque prefiere no recordar, por miles de motivos tremendamente personales... Pero si, como en el caso, se llega a saber, sea cuando sea y por el motivo que sea (en ese caso porque el hijop... ése decide hablar y explicar los abusos que él mismo cometió con todo lujo de detalles), el Ministerio Fiscal debería de actuar de oficio. 

Y paro, porque estoy a punto de empezar a insultar. 

3 may. 2011

Too much work

¿Sabéis lo que es tener esta sensación?

Fuente: Google Imágenes

Pues así me siento yo desde hace unos días...

Mi mesa está literalmente cubierta de papeles varios, faxes, cartas devueltas, expedientes por revisar, notas de llamadas por devolver y post-it con recordatorios "urgentes". Lo peor es que cuando todo es "urgente" deja de serlo... Pero hay algunos que aún no lo saben. Lo peor es que, al paso que van, no lo aprenderán en su vida...

Y sí... sigo queriendo cambiar de trabajo. Pero mientras tanto, a seguir haciendo "ommmm". 

30 abr. 2011

Contra el viento del norte


Leo Leike  recibe por error un correo electrónico de Emmi Rothner. Contesta por cortesía, y a partir de ese hecho fortuito se inicia un intercambio continuo de mails entre los dos. Así empieza "Contra el viento del norte", del alemán Daniel Glattauer.

Poco a poco, Emmi –casada y con dos hijos-  y Leo –profesor universitario que se recupera de una ruptura sentimental- van conociéndose, desnudándose, explicandóse… sin saber cómo “son”, pero "sintiéndose" en un mundo virtual -cierto-, pero que es un mundo  que les permite ser mucho más reales, más proximos, que en su día a día. En el fondo, acucia el temor al encuentro físico. El miedo a que aquello que se siente no se corresponda con el aspecto físico del otro. Temor a que lo imaginado sea mejor que la realidad.

Y nosotros, los lectores, sentimos la misma necesidad que sienten ellos de leer el siguiente correo electrónico. Porque, como ellos, lo vemos como muy “real” y somos testigos ocultos de su relación. A medida que se conocen ellos, los conocemos nosotros. Y “sentimos”, como ellos.

No voy a contar más. Pero lo recomiendo. Muchísimo. Es igual una lectura más “femenina” que masculina, pero estoy segura que puede gustar a todo el mundo, porque todos, hombres y mujeres, somos capaces de involucrarnos a ese mismo nivel emocional. Lo compré porque me sedujo el título, sin tener ni idea de qué iba (sí, soy así yo). Y me ha seducido su lectura, desde la primera línea hasta la última. Para cuando lleguéis al final, creo ser capaz de aventurar que os habréis quedado  con ganas de más mails entre Emmi y Leo. Como miles de lectores hicieron antes. De hecho, insistieron tanto que su autor,  Daniel Glattauer, escribió la continuación: “Cada siete olas”. Si la historia de Emmi y Leo os gusta tanto como a mí, sentiréis el irrefrenable impulso de correr a la librería y seguir con la historia. Yo… ya lo he hecho.

29 mar. 2011

Celo vs enamoramiento

Hace unos días, mientras ojeaba el "20 minutos" en el tren, leí una de las respuestas a las consultas de la sexóloga que, supuestamente (y digo supuestamente expresamente, que una aprende muuuucho de los colaboradores del "Sálvame"), le había formulado un lector.

No recuerdo de qué iba la consulta, porque todas me parecen variantes de lo mismo, pero recuerdo más o menos la respuesta. Ella decía que lo que se llama "celo" de los animales animales es lo que equivale al "enamoramiento" de los animales humanos. El "enamoramiento" humano puede durar, según la sexóloga, de 2 horas (yo a esto siempre le he llamado calentón, no sé, será cuestión de terminología y brutica que es una) a 1 año. Pasado este año, si las parejas estables continúan teniendo sexo, cuando los aquí te pillo aquí te mato y cuando la pasión desbordante del principio ha desaparecido, es por costumbre. Cuando la costumbre desaparece (supongo que la consulta iba por aquí), ella sugería que lo tenía que hacerse era volver a crearla, planificando los encuentros.

No sé si el consejo (planificar) es muy bueno, pero me gustaría entrar en la cabezita de un animal animal para entender si su concepto de celo es parecido al de enamoramiento de dos horas de la sexóloga. Y también me gustaría entrar a la cabezita de esos contadísimos animales animales que tienen la misma pareja para toda la vida (que sí, que, además de ver "Sálvame", veo los documentales -algunos- de La 2). A ver si eso es enamoramiento casi humano, celo, costumbre, o qué.  O es que al final sería mejor decir que todos somos animales y punto.

25 mar. 2011

La palmera

En noviembre me mudé de piso.

Dejé un piso pequeño, muy práctico y recogido, de 2  habitaciones, que no llegaba a los 60 m2, y que tenía una terrazita (vale, un balcón, de hecho) de unos 2 m2. Y como que parece que me gusta lo grande, me fuí a un piso grande, de 4 habitaciones, 110 m2, una galería de 4 m2 y un patio de... unos 70 m2.

Total, que ahora hay espacio para todo, y sigue pareciendo que está vacío. Sofá grande. Mueble grande. La tele, que era grande para el otro piso, en el nuevo parece diminuta. Sólo yendo pasillo arriba y pasillo abajo, ya cumplo casi lo que toca de ejercicio diario. Para caber, cabe perro, y gatos (en plural)... y también niños.

Pero todo a poco a poco. El primer gato "viene" en un par de semanas. Y lo otro ya llegará.

Ahora mismo, con el buen tiempo, me ha dado por la jardinería, así el gato podrá entretenerse en sus ratos libres y a mi me dará "vidilla" cuando vea los destrozos. Mi propósito es que el patio no esté tan "vacío". Y estoy plantando, transplantando... Mi objetivo para este fin de semana es... transplantar una palmera viajera (se la regaló un "pretendiente" a mi hermana, cuando aún era poquita cosa -la palmera, se entiende-). Mi hermana la dejó en casa de mis padres. Y la palmera fue creciendo. Hasta que empezó a pinchar, y mi madre le pilló manía. Así que, previo permiso de la propietaria -mi hermana-, me la han "prestado", para que crezca y pinche más, pero en otro sitio. Aún se puede transportar en el maletero de un coche (debe pesar unos 10-15 kg). El único problema es que... pincha. Y no sé cómo saldrá la cosa. Mañana voy a comprar la tierra.

Si sale bien la "operación", el lunes cuelgo foto.

20 feb. 2011

Propósito 1

Cuando retomé eso del blog, hace cosa de un mes y pico, ya avanzé que volvía con unos kilos de más. Eso en el blog no se ve, a no ser que cuelgue una foto del "antes y del después", y ya digo que no tengo intención de hacerlo.  Supongo que la gente que me ve cada día no se da cuenta. O igual se dan cuenta y no me lo dicen. Pero aquellos que hace más tiempo que no me ven -que tampoco me lo dicen, por cierto- tienen que darse cuenta por fuerza. Porque hay cosas que no se ven a simple vista, pero este no es el caso de los kilos de más, ganados en muy poco tiempo, además.


Pero ya estoy harta. De los kilos. De las dietas milagro, que pierdes 5 en una semana y recuperas 7 al cabo de nada. De proponerme "ese lunes empiezo". Y dejarlo para el mes siguiente. Y de hacer un día bien y tres mal. También estoy harta de no llevar tejanos... y no porque de repente me encanten los vestiditos -que también- sino porque no me entran los tejanos, o, bueno, me entran pero me hacen daño (juro que es posible). Y sí, eso tiene solución: una talla más (o igual dos). Pero también estoy harta de entrar en las tiendas, y tener que coger directamente la talla mayor, y hay veces que ni así. Y aunque me entre tampoco me gusta como me queda.


No es que esté harta ahora. Ya lo estaba en diciembre. Y en noviembre. Y en octubre, que fue cuando me di cuenta que aquello no podía seguir. Pero he dejado que pasaran los meses y siguieran los kilos. Me faltaba "algo", un resorte, un empujoncito... lo que fuera. Y este "algo" ha llegado hace un par de semanas. Y ha llegado en plan serio. Porque, por fin, decidí tomar cartas en el asunto.

Y me apunté a un "Taller de control de peso". Sí, sí... tal y como suena. Porque al final, cuando se ha probado todo, y cuando la teoría ya se sabe, igual lo que acaba funcionando es un taller con más gente con el mismo problema. Rollo alcohólicos anónimos. De momento, para mí, el peso (de más) aún no es un problema serio, pero si sigo así va camino de convertirse en un problemón. Y tengo que intentar atajarlo. Llevo poco tiempo, pero estoy muy motivada, y eso -la motivación- era algo que me ha faltado durante ese último año.

De momento, y eso lo veo como muy positivo, hemos empezado con una analítica (que nunca me habían hecho antes, en todas las dietas que he hecho a lo largo de mi vida). Me ha visitado un médico, con el que seguiré viéndome cada dos semanas. He recibido asesoramiento de una técnica en deporte. Y tengo una dietista-nutricionista que me hace los seguimientos semanales. Además, cada poco tiempo haremos sesiones grupales.

No se trata de hacer grandes cambios, ni de prohibir nada. Porque, de momento, puedo comer de todo. Estoy intentando tomar conciencia de qué cómo, y en qué cantidad, y cambiar hábitos. Tampoco tengo intención de hacer publicidad de nadie, pero lo que sí quiero, al escribir esto y publicarlo, es comprometerme más conmigo misma, con mi propósito. Y recordármelo de vez en cuando no me irá mal del todo.

10 feb. 2011

Casualidades

Hoy había tenido un día de mierda en el trabajo, pero ha sucedido algo, una casualidad, volviendo para casa y me ha arreglado el día.

Y no hubiera sucedido si:

-No me hubiera entretenido 5 minutos a la salida del trabajo, hablando con una compañera sobre cómo decirle al espécimen supuestamente humano que trabaja con nosotras que se duche más de una vez por semana sin que se ofenda. Eso da para otro post... porque... ¿por qué tengo que preocuparme yo de si se ofende él, que es quien molesta contínuamente con su simple presencia?.

-No hubiera dejado escapar el tren que pretendía pillar porque iba lleno y no me apetecía ir de pie. Que una cosa es que en mis propósitos para cambiar hábitos y adelgazar (eso da por otro post) haya incluido andar e ir a pie, y otra estar de pie en una lata de sardinas.

-En el siguiente tren no me hubiero ido a un vagón distinto del que acostumbro, porque ha entrado otro espécimen que ya tengo visto (misma hora, mismo trayecto, mismos rostros conocidos) y que tiene la mala costumbre de poner la mierda de música que le gusta a todo volumen, como si creyera que sus gustos -muuuyyyy discutibles- son universales. No le gusta que le miren. No le gusta que le digan que molesta. ¡Ah! Y también es de los que se duchan tirando a poco-nada.

Pero como que ha sucedido todo esto... ¡me he reencontrado con una amiga -había sido muy buena amiga- a la que hacía... unos ¡12! años de la que no sabía nada! Y, hablando, también han sido un cúmulo de casualidades las que la han llevado a pillar aquel tren:

-Su hermana se ha puesto de parto y ella iba para el hospital.

-Tiene el coche en el taller.

-También se le había escapado el tren anterior.

En resumen, que estoy feliz. Y tengo ya su número de móbil, su mail, su facebook, su dirección... Y ni de coña pasarán 12 años hasta que nos volvamos a ver. De eso... ¡nos encargamos nosotras!

31 ene. 2011

Sujeto, verbo y predicado

¿Os acordáis de esto?


A mí me encantaba. Creo que debía ser la única de la clase a quien le gustaba. Además, se me daba muy bien. Me podían poner las frases más complicadas, y plas plas plas, en un momento tenía mis árboles, mis sujetos y verbos identificados y todos los complementos.

Al principio no sabía bien para qué servía, sólo sabía que me divertía, y sí, también me relajaba. Con el tiempo llegué a la conclusión que servía para escribir bien. Igual también para ordenar los pensamientos. Aún ahora acostumbro a fijarme en la concordancia del sujeto con el predicado. Y creo que eso, ordenar las frases de forma clara, junto con una buena puntuación, es lo que hace que un texto sea "leíble".

Normalmente no acostumbro a pensar si una frase está bien estructurada o no. Si concuerdan sujeto y predicado. Si el complemento es directo o indirecto y lleva proposición o no. Pero hoy alguien ha acabado con mi paciencia. Porque vale que tenga que revisar determinados trabajos de alguna gente. Y entiendo que en mis funciones está comprobar que, técnicamente, el informe, el trabajo, la resolución o lo que sea, sean correctos. Pero no está en mis funciones ni controlar que formalmente sea correcto (la primera vez, pase; la segunda, también; pero la tercera, chico, el problema es tuyo), ni muchísimo menos que no haya faltas de ortografía ni incoherencias sintácticas. Y menos con gente a quien se le presupone un nivel y que cobra por ello.

Pero hoy... me he encontrado con un montón de informes para revisar que... no se entendían. Y no era por las faltas ortográficas (que de haberlas, las había), ni por los errores técnicos (que también), sino por una pésima construcción de las frases... que refleja una incapacidad para transmitir los pensamientos, al fin y al cabo. Y, vale, los he corregido, porque al final la responsabilidad de que aquello esté bien es mía. Y al margen de uno de ellos no he podido evitar dibujar un árbol con el análisis sintáctico de una oración... que ha servido para que la perla en cuestión me dijera aquello de "yo soy de números". Y aquí ya no he podido más y le soltado que "es que hay conocimientos que se presuponen cuando alguien empieza a trabajar y luego la práctica demuestra que es mucho presuponer. Por cierto, que el período de prueba en la privada sirve para eso".

Pero, claro, yo trabajo en la Administración Pública... y no me acostumbro a según qué, aún. 

24 ene. 2011

¿Os gustan?


¿Os gustan las botas? Bueno, la bota. Son el modelo Antártida de Vialis, de la temporada que ya se acaba.

Me las compré el sábado. Estaban al 70%. Ya las había visto, y me gustaban, pero a esos precios... no. Total, que el sábado, sin tenerlo pensado, las ví. Sólo quedaba mi número. Y, con esa rebaja, el precio ya era otra cosa.

Así que me las quedé. Son comodísimas y a mí me gustan mucho. Aunque ya sé que son de esas botas que o gustan o no gustan. No hay término medio.

Pero hoy estoy mosca. Las llevo al trabajo. Y NADIE me ha dicho nada. Eso quiere decir que... ¿no le gustan a nadie? ¿O como que yo estoy rara y no me apetece hablar demasiado todo el mundo está raro conmigo? ¿O es que estoy directamente paranoica?

Ayyyyyyyyyy

18 ene. 2011

Lo más urgente es...

Estoy actualizando desde el trabajo. Y que conste que no lo hago nunca. Pero estoy harta.

El día ha empezado... digamos que mal.

"Blau, lo más urgente de hoy es que...". Una chorrada, una auténtica chorrada robatiempo, de ésas que antes de empezarla ya sé yo que no sirve para nada. Con la de cosas realmente urgentes que tengo. Y eso, a les 8 de la mañana.

Un rato después: "Blau, ¿cómo lo tienes". Pues por hacer, estaba. Si es que entre llamadas y visitas, qué quiere... "Es que lo necesito, pero ya".

Vale, déjalo todo y ponte a hacer la chorrada. Más llamadas y visitas, claro. Entre tanto, mis compañeros jiji jaja. Yo de los nervios. Termino de hacer la chorrada. Y la mando por mail. Es que ya ni me apetece hablarle por teléfono ni mucho menos verle la cara.

A los 2 minutos, teléfono. "Blau, que... bla bla bla. Pero es para ya".

Y con la puta chorrada arriba y abajo. Al final, hace un ratito, me llega un mail: "Blau, olvídate de bla bla bla". Es decir, olvídate de la puta chorrada.

-----

Hoy mi horóscopo decía que era un buen momento para cambios. Y yo quiero cambiar de trabajo. Hace un rato (coincidiendo con el mail de "olvídate de la chorrada") que lo he decidido: sin prisa pero sin pausa, pero me busco otro trabajo.

12 ene. 2011

Creo que tengo la gripe A

No... yo no. Yo estoy perfectamente. Pero hace unos días mantuve una conversación surrealista. Casi me tenía que pellizcar para creer que aquello que oía lo estaba oyendo de verdad.

Yo: ¿Cómo estás? Que me han dicho que estabas "chunguillo".

El otro: ... Estoy muy mal, muy enfermo.

Yo: ¿Estás resfriado? ¿O será la gripe?

El otro: Es la gripe A.

Yo: ¿Qué? ¿Has ido al médico?

El otro: No. Pero es la gripe A. Que me he informado y tengo todos todos todos los síntomas.

Yo: ¿Informado?

El otro: Sí. En el "Pronto". Es que leo el "Pronto", y esta semana salían los síntomas de la gripe A. Y créeme: los tengo todos, todos, todos.

Yo: Ya. ¿Sabes que hay gente que se muere de la gripe A, ¿no? ¿No piensas ir al médico?

El otro: No. Ya pasará. Además yo soy aún joven. Aún no he cumplido los 60.

Yo: Este junio cumplirás 62, por si no te acuerdas ya. ¿Y qué estás tomando? Si es que tomas algo, claro...

El otro: Me tomé 3 aspirinas.

Yo: ¿Aspirinas? ¿3?

El otro: Sí. Se terminaron. Además, las aspirinas son medicinas, y las medicinas son malas.

Yo: ...

El otro: Tengo gripe A. Estoy muy enfermo. Y tú no te estás preocupando nada.

Yo: A ver, no vas al médico porque no quieres. No te estás tomando nada. ¿Supongo que tampoco sales a comprar ni a dar vueltas, no?

El otro: Bueno... hoy he salido a comprar. Pero es que cuando he salido estaba mejor.

Yo: Vaya... así que vas a ser tu el propagador de la epidemia, ¿no? Por cierto, ¿la abuela se ha vacunado, no? Por la gripe, quiero decir. Porque ella, con 85 años, es de suponer que sí se vacunó, ¿no? Tú la acompañaste y ¿no te vacunaste?

El otro: Ella es vieja, y sí, se vacunó. ¿Qué crees, que no la sé cuidar, qué no me preocupo por su salud, o qué? Pero yo no me vacuno. Si yo soy joven. Además, es medicina, y la medicina es mala.

Yo: bffffffffffffffff

El otro: no me gusta ese tonillo tuyo. Parece que no me crees. Te digo que me estoy muriendo, que tengo gripe A, que no me ha visitado ningún médico, que no puedo salir de casa y que no tengo medicamentos, y tú, ni caso.

Yo...

El otro: Vale, vale, que me muera. Por cierto, necesito que alguien me acompañe en coche el jueves... Es que quiero ir a comprar semillas... Bueno, por si sobrevivo a la gripe A, ya sabes. No es que quiera ir por ir, ¿eh? Y bueno, tú ya sabes que cuando digo semillas quiero decir semillas, y frutales, y... Necesito que alguien me lleve. Es que con mi gripe A creo que no podré conducir.

10 ene. 2011

Volviendo...

Últimamente vuelvo a tener ganas de actualizar el blog. Desaparecí, porqué sí, porqué no me apetecía actualizar, porque creía que lo que quería contar no interesaba a nadie. Pero me está volviendo el gusanillo. No sabía si mejor empezar desde 0, o seguir con este, y creo que seguiré con el "My own world". Pero a mi ritmo, eso sí.

En esos meses he seguido visitando blogs. Con menos frecuencia y desde el anonimato en la inmensa mayoría de las veces. Pero hacía otras muchas cosas (entre ellas mudarme de piso, subir de peso cuando no me hacía ninguna falta, apuntarme a un gimnasio y no ir.... Los kilos ganados siguen conmigo, y la mensualidad del gimnasio cada mes se me va... por aquello de los propósitos y "ese mes sí").

¿Qué mas? Ah, sí... me he discutido con todos los servicios de atención al cliente telefónicos de ese país, creo... Y he devuelto recibos con los que no estaba de acuerdo. Y he redactado burofaxes para anular contratos... que siguen vigentes, por cierto. Y me he enfadado. Y me he vuelto a enfadar. Y al final, como que soy morosa con el gas, con la luz, con todo quisqui, ha tenido que ser mi pareja quien se diera de alta de los suministros en el nuevo piso. Creo que eso será una historia de ésas de "to be continued". Eso sí... primero tendrán que localizarme. Además... que tengo razón yo!!!!

¡Qué estrés con la mudanza! Y aún quedan cajas por deshacer... que creo que son las cosas que van de piso en piso y no son necesarias para nada. Sería mejor tirarlas... porque hasta la fecha ni las he echado en falta ni sé lo que hay allí dentro... Pero es que una es una hormiguita acumuladora de cosas que no sirven para nada. Y los trastos se quedan allí, y pasa el invierno, llega la primavera, y luego el verano, y el otoño... y allí siguen el próximo invierno...

Un desastre, ya sé.

¿Qué más? Estuve en Nueva York. Era el viaje que quería hacer antes de quedarme embarazada... y ahora... creo que antes aún tengo que visitar México... Si es que al final tendrán razón mis amigas, esas cosas, cuánto más buscas el momento, menos lo encuentras.

¿Más cosas? Ummm.... sí... he descubierto que no me gusta mandar (aunque aparentemente parece que se me da bien) ni tener gente a mi cargo... Soy más feliz yendo a mi bola, pero eso es lo que hay ahora mismo. Y también he descubierto que me gusta dar clases... aunque estaría bien tener más de 4 alumnos!!!!

Y algunas cosas más... pero poco a poco. Con buena letra y a mi ritmo.