17 feb. 2010

Con dos cojones

Cuando los comunes de los mortales googleamos nuestro nombre, en la inmensa mayoría de ocasiones nos va a salir nuestro perfil de Facebook en primer lugar. Y cuáles son nuestros amigos. Y si alguien nos busca y también tiene perfil en Facebook es altamente probable que, dependiendo de nuestras opciones de seguridad y privacidad (que, por cierto, he descubierto -con la práctica- que se cambian solas, de más a menos privacidad, por cierto), pueda acabar chafardeando nuestras fotos, nuestros amigos, los amigos de nuestros amigos y, en según qué casos, hasta los comentarios en el muro público. Viva el chafardeo, que por algo es el deporte nacional, aquí y creo que en todo el mundo.

Hasta aquí... vale. Bueno... no debería de valer, de hecho (la privacidad mutante, por ejemplo), pero vale porque a tod@s nos encanta cotillear.

Pero lo que no vale es lo que ha hecho Antena 3 esta noche en su telediario (telediario que no miro nunca, nunca, nunca). Más o menos, y con dos cojones:

1) "Han sido detenidos dos etarras en Camprodon". Y punto. Ni presuntos etarras ni ostias. Etarras a secas. Y lo han dicho varias veces.

2) "Es sorprendente que los etarras vistieran la camiseta de la selección española de fútbol". Y para demostrarlo han mostrado un pantallazo del facebook del chico en cuestión, en el que sale él, el otro detenido y otro amigo, vistiendo la camiseta de "la roja". El amigo no detenido no queda claro cuál es, porque en un pantallazo le han difuminado el rostro a uno, y unos segundos después a otro. Evidentemente, se ha visto el nombre y apellidos del "titular" del perfil, y el de los amigos que habían comentado.

¡Olé al periodismo de investigación! (Googlear?  Periodismo?). Y lo que van a conseguir es que, como que incendiarios los hay en todas partes y de todos los colores, el chico detenido sea linchado cibernéticamente a base de comentarios y que su perfil y el de todos sus amigos sean cotilleados hasta la saciedad. Le prejuzgarán, como ha hecho Antena 3 y su periodista de investigación. Imparcialidad. Objetividad... Bah, ¿qué es eso?

Con un par.

3 feb. 2010

El vikingo viril

L@s que me seguís desde hace más tiempo ya sabéis que me encanta leer. Y me gusta perderme en las librerías, mirando los montones de las novedades y las baldas de lo que ya no es nuevo. Me gusta descubrir historias que parecen interesantes, y decirme mentalmente "leído, leído, leído".

Y eso he hecho esta tarde. Me he "perdido" más de una hora en una buena librería. Y he salido con dos libros que, sin ser seguramente "literatura" en estado puro, prometen ser originales (y que en un tiempo creo que serán best sellers... es que tengo un sexto sentido muy desarrollado para según qué cosas. Y cuando todo el mundo hable de ellos, yo ya me los habré leído... Ale!).

Pero lo que me ha sorprendido de verdad (y que conste que no puedo dejar de pensar en ello, aún ahora, tres horas después) es... "El vikingo viril". Sí, sí... mientras curioseaba mi vista ha cobrado vida propia y ha ido a posarse en un "libro tocho", envuelto en un plástico medio roto y polvoriento que estaba en una balda rodeado de libros con el lomo rosa. Novela romántica-de-esas-que-se-te-caen-las-bragas, está claro. Clarísimo. A su lado tenía "El highlander apasionado". Ummm... Con esos títulos, y con esas portadas, lo dicho ... a cualquiera se le caen las bragas.

Pero a lo que iba... "El vikingo viril" forma parte de una trilogía, protagonizada por tres hermanos. Uno es "El último vikingo". Otro es "El vikingo salvaje" (ummmm). Y, finalmente, el hermano que me interesa a mí, el viril... que se llama Magnus. (AVISO: SPOILER, SPOILER, SPOILER, pero es que estoy embalada y no puedo evitarlo). Y eso, que se llame Magnus, ya me cuadra... Y sin leer el libro, aventuro que es rubio, cachas, fornido, ancho de espalda, con unos pectorales impresionantes, media melenita lisa, ojos azulísimos, mirada limpísima, brazos hechos para achuchar, culo prieto...y ya paro. Un suecazo impresionante, de esos que no existen (o eso decimos para consolarnos. Y que, además, a mí no me gustan... me van más los morenos, ¿no?).

Pero es que Magnus, además de estar como un tren,....tiene 11 hijos que no tienen madre (no preguntéis, no sé más datos, si son de la misma madre, que ha muerto o se ha fugado porque ya no podía más, o son de 11 distintas, o lo que sea)... Y en el siglo X, y en el XXI, y en cualquiera, eso supera a nuestro Magnus. Que no puede más. Y decide que su única solución es mantenerse célibe. Y digo yo que le va a costar. Que él es un hombre muy viril, y está claro que le va la marcha (adelante, claro). Como que las suecas-vikingas en el siglo X debían estar ya tremendas, el pobre Magnus decide coger a toda su prole y poner tierra (perdón, mar) entre él y las suecas, y empezar desde 0 en un sitio donde mantenerse célibe sea más fácil.

Como que la imaginación es libre, Sandra Hill (la autora, que no lo había dicho) decide mandar a Magnus y a sus 11 hijos... al Hollywood del siglo XXI. Un sitio ideal para mantener el celibato. Magnus trabajará como extra en películas, haciendo de vikingo (claro, ya da la talla). Y conocerá a una tía que babeará ante sus pectorales e intentará una y otra y otra y otra vez (y las que sean necesarias) tener un hijo con Magnus. Pero él tiene que seguir célibe.... con lo viril que es, nuestro vikingo Magnus.

Y aquí se acaba el spoiler, porque no he encontrado como termina... aunque me lo imagino. Y ahora, en serio, con la mano en el corazón, tengo que confesar que me está apeteciendo leer este bodrio. Soy lo peor, lo sé....

Por cierto... mi vikingo viril particular (sí, yo tengo uno...bueno, tenía uno, cuando era adolescente, con el que forraba todas mis carpetas) era Markus Schenkenberg...¡Incluso aprendí a pronunciar bien su apellido impronunciable! Dejó de gustarme cuando supe que se lió con Pamela Anderson... :(