14 may. 2010

Frente a frente

Es curioso el mundo de las versiones de las canciones... Trasteando por la red he encontrado:

El original, de Jeannette, de 1981:



Una primera versión, de El hombre burbuja, en el año 2000:



Y este año 2010, otra versión: la de Enrique Bunbury, que en el videoclip la canta con la misma Jeannette. Y que es mi favorita, por cierto.

30 abr. 2010

3,25 €

3,25 € puede ser el precio de muchas cosas, y, entre esas muchas cosas, 3,25 € es el precio de una botella de Coca Cola de litro y medio en un tenderete colocado expresamente para los turistas que visitan Barcelona.

Yo, a ese precio, ni loca la compraría. Pero tampoco la robaría. Pero hay alguien que sí lo hizo (bueno, técnicamente, sólo la "hurtó", por el importe, y porque fue sin violencia). Y lo pillaron. Los "Mossos" se lo llevaron detenido a comisaría. Le tomaron declaración. El propietario del tenderete ratificó la denuncia. Y la cosa llegó al juzgado. Abogado de oficio. Procurador. Interviene el fiscal de menores (el ladrón es menor de edad). Se fija fecha para la vista. Bla bla bla. Juicio y sentencia.

La "cosa" acaba con una amonestación para el crío y con la obligación de indemnizar al propietario con los putos 3,25 €. Bueno... no acaba. El menor es insolvente. Se le declara como tal y se requiere a su tutor para que ingrese los 3,25 €  a la cuenta del juzgado para que éste, a la vez, lo haga a la del perjudicado...

En fin... que el tutor tampoco paga él, lo tiene que hacer la compañía de seguros, que por algo se aseguran las responsabilidades civiles... y aún no lo ha hecho.

Si estuviera en mi mano yo:

1) Pillaría al crío de la oreja y lo sentaría a una silla, con una botella de Coca Cola y "Los Miserables", de Víctor Hugo, y hasta que no haya terminado con las dos cosas y no se sepa la historia de Jean Valjean de pe a pa no se levanta de allí. Luego le pasaría unos cuantos vídeos de "eso hace gracia -eso no hace gracia" y le dejaría claro lo que es "necesidad" y lo que es "gilipollez". Por si acaso aún no lo tiene claro.

2) Ya me acerco yo a ver al propietario del tenderete y le pago los putos 3,25 € de mi bolsillo.

Buf... :(

12 mar. 2010

No soy joven

Hoy han presentado el proyecto de ley de la juventud catalana. ¿Y qué entiende por "joven" ese proyecto de ley? Pues lo tienen clarísimo: "joven es aquel que tiene entre 17 y 30 años".

Tengo 31.

Entonces... ¿qué soy?


Joven, parece que ya no. ¿Madura? ¿Mayor? ¿A los 31?



Eso me va a costar superarlo...

"No soy joven"
"No soy joven"
"No soy joven"
A ver si me autoconvenzo... Creo que no funciona.

¿Sabéis qué les digo? Pues está claro:

17 feb. 2010

Con dos cojones

Cuando los comunes de los mortales googleamos nuestro nombre, en la inmensa mayoría de ocasiones nos va a salir nuestro perfil de Facebook en primer lugar. Y cuáles son nuestros amigos. Y si alguien nos busca y también tiene perfil en Facebook es altamente probable que, dependiendo de nuestras opciones de seguridad y privacidad (que, por cierto, he descubierto -con la práctica- que se cambian solas, de más a menos privacidad, por cierto), pueda acabar chafardeando nuestras fotos, nuestros amigos, los amigos de nuestros amigos y, en según qué casos, hasta los comentarios en el muro público. Viva el chafardeo, que por algo es el deporte nacional, aquí y creo que en todo el mundo.

Hasta aquí... vale. Bueno... no debería de valer, de hecho (la privacidad mutante, por ejemplo), pero vale porque a tod@s nos encanta cotillear.

Pero lo que no vale es lo que ha hecho Antena 3 esta noche en su telediario (telediario que no miro nunca, nunca, nunca). Más o menos, y con dos cojones:

1) "Han sido detenidos dos etarras en Camprodon". Y punto. Ni presuntos etarras ni ostias. Etarras a secas. Y lo han dicho varias veces.

2) "Es sorprendente que los etarras vistieran la camiseta de la selección española de fútbol". Y para demostrarlo han mostrado un pantallazo del facebook del chico en cuestión, en el que sale él, el otro detenido y otro amigo, vistiendo la camiseta de "la roja". El amigo no detenido no queda claro cuál es, porque en un pantallazo le han difuminado el rostro a uno, y unos segundos después a otro. Evidentemente, se ha visto el nombre y apellidos del "titular" del perfil, y el de los amigos que habían comentado.

¡Olé al periodismo de investigación! (Googlear?  Periodismo?). Y lo que van a conseguir es que, como que incendiarios los hay en todas partes y de todos los colores, el chico detenido sea linchado cibernéticamente a base de comentarios y que su perfil y el de todos sus amigos sean cotilleados hasta la saciedad. Le prejuzgarán, como ha hecho Antena 3 y su periodista de investigación. Imparcialidad. Objetividad... Bah, ¿qué es eso?

Con un par.

3 feb. 2010

El vikingo viril

L@s que me seguís desde hace más tiempo ya sabéis que me encanta leer. Y me gusta perderme en las librerías, mirando los montones de las novedades y las baldas de lo que ya no es nuevo. Me gusta descubrir historias que parecen interesantes, y decirme mentalmente "leído, leído, leído".

Y eso he hecho esta tarde. Me he "perdido" más de una hora en una buena librería. Y he salido con dos libros que, sin ser seguramente "literatura" en estado puro, prometen ser originales (y que en un tiempo creo que serán best sellers... es que tengo un sexto sentido muy desarrollado para según qué cosas. Y cuando todo el mundo hable de ellos, yo ya me los habré leído... Ale!).

Pero lo que me ha sorprendido de verdad (y que conste que no puedo dejar de pensar en ello, aún ahora, tres horas después) es... "El vikingo viril". Sí, sí... mientras curioseaba mi vista ha cobrado vida propia y ha ido a posarse en un "libro tocho", envuelto en un plástico medio roto y polvoriento que estaba en una balda rodeado de libros con el lomo rosa. Novela romántica-de-esas-que-se-te-caen-las-bragas, está claro. Clarísimo. A su lado tenía "El highlander apasionado". Ummm... Con esos títulos, y con esas portadas, lo dicho ... a cualquiera se le caen las bragas.

Pero a lo que iba... "El vikingo viril" forma parte de una trilogía, protagonizada por tres hermanos. Uno es "El último vikingo". Otro es "El vikingo salvaje" (ummmm). Y, finalmente, el hermano que me interesa a mí, el viril... que se llama Magnus. (AVISO: SPOILER, SPOILER, SPOILER, pero es que estoy embalada y no puedo evitarlo). Y eso, que se llame Magnus, ya me cuadra... Y sin leer el libro, aventuro que es rubio, cachas, fornido, ancho de espalda, con unos pectorales impresionantes, media melenita lisa, ojos azulísimos, mirada limpísima, brazos hechos para achuchar, culo prieto...y ya paro. Un suecazo impresionante, de esos que no existen (o eso decimos para consolarnos. Y que, además, a mí no me gustan... me van más los morenos, ¿no?).

Pero es que Magnus, además de estar como un tren,....tiene 11 hijos que no tienen madre (no preguntéis, no sé más datos, si son de la misma madre, que ha muerto o se ha fugado porque ya no podía más, o son de 11 distintas, o lo que sea)... Y en el siglo X, y en el XXI, y en cualquiera, eso supera a nuestro Magnus. Que no puede más. Y decide que su única solución es mantenerse célibe. Y digo yo que le va a costar. Que él es un hombre muy viril, y está claro que le va la marcha (adelante, claro). Como que las suecas-vikingas en el siglo X debían estar ya tremendas, el pobre Magnus decide coger a toda su prole y poner tierra (perdón, mar) entre él y las suecas, y empezar desde 0 en un sitio donde mantenerse célibe sea más fácil.

Como que la imaginación es libre, Sandra Hill (la autora, que no lo había dicho) decide mandar a Magnus y a sus 11 hijos... al Hollywood del siglo XXI. Un sitio ideal para mantener el celibato. Magnus trabajará como extra en películas, haciendo de vikingo (claro, ya da la talla). Y conocerá a una tía que babeará ante sus pectorales e intentará una y otra y otra y otra vez (y las que sean necesarias) tener un hijo con Magnus. Pero él tiene que seguir célibe.... con lo viril que es, nuestro vikingo Magnus.

Y aquí se acaba el spoiler, porque no he encontrado como termina... aunque me lo imagino. Y ahora, en serio, con la mano en el corazón, tengo que confesar que me está apeteciendo leer este bodrio. Soy lo peor, lo sé....

Por cierto... mi vikingo viril particular (sí, yo tengo uno...bueno, tenía uno, cuando era adolescente, con el que forraba todas mis carpetas) era Markus Schenkenberg...¡Incluso aprendí a pronunciar bien su apellido impronunciable! Dejó de gustarme cuando supe que se lió con Pamela Anderson... :(

25 ene. 2010

Calientacamas

¿Planeando hacer una escapadita a Londres?


¿Terror a la ola de frío polar que está azotando este invierno, semana sí y semana también, a toda Europa?

¿No te gustan las sábanas frías?



Pues eso tiene solución. Y fácil, no creáis. La he encontrado la cadena hotelera Holiday Inn. En 3 de sus hoteles, dos en Londres y uno en Manchester, ofrecen un nuevo servicio, totalmente gratuito, a disposición de sus clientes: calientacamas humanos. Sí, sí, cómo suena: calientacamas, y humanos. Cinco minutitos antes de entrar en la cama, se llama a recepción y sube la persona en cuestión, quien, totalmente vestida, se mete en la cama y la calienta en cinco minutos de nada. Se va... y ¡a dormir!.

16 ene. 2010

Culpa de los despropósitos....

Después de los excesos navideños, a pesar de mis no-propósitos de Año Nuevo, el cúmulo de despropósitos han hecho que reaccione. Y el lunes empieza una semana de "choque". Hoy, mi compra ha sido ésta:


14 ene. 2010

Necesidades

Este año no me había hecho ningún propósito para rebajas. No tenía propósitos, ni buenos ni malos, pero tampoco tenía intenciones... Intenciones de comprar, se entiende. Y más o menos... Si las rebajas empezaron el jueves de la semana pasada...yo, ni caso. A mi bola. Siguiendo mi rutina. Ni acercarme al centro, ni la más remota intención de entrar en ninguna tienda.

Y así el jueves. Y el viernes. Y el sábado por la mañana. Total: yo no "necesito" nada. Y tengo los armarios (sí, ya son armarios, en plural) rebosantes hasta los topes. Y, si me apuráis, creo que podía vestir de forma distinta cada día, sin repetir nada, ni poner ninguna lavadora, durante un mes como mínimo.

Pero la "vuelta" del sábado por la tarde tuvo consecuencias:

- una camiseta que sólo puede servir para "salir", que es poco combinable y, no nos engañemos, poco ponible y que, evidentemente, "no necesitaba"... pero me quedaba tan bien puesta que dejarla allí hubiera sido un crimen, como se encargó de decirme la dependienta.

- un minishort, que, no nos engañemos, no sé cuándo me pondré (para ir al trabajo, ya aseguro que no), pero que me quedaba tan bien y me hacía unas piernas tan bonitas que no podía consentir que se lo quedara alguna otra.

- una camiseta de cuello vuelta, muy mona, muy combinable, de ésas que los hombres odian (por lo poco sexys que son, claro) y que, ahora que lo pienso, es sospechosamente parecida a otras muy parecidas que tengo. Y ya veremos si consigo sacar la mancha que le hice el día que la estrené.

- unos tejanos súper rebajados, de los que ya me había enamorado en plena temporada, y que se añaden a mi colección de entre 15 y 20 tejanos.

Todo, súper necesario.

Creo que aún me "faltan" mis particulares zapatitos de Cenicienta. No hace falta que me los traiga ningún príncipe. Y que conste que no tengo intención, ni propósito, ni especial idea, de buscarlos. Sencillamente, me los encontraré.

4 ene. 2010

Un año de libros

Cuando empezó 2009 decidí que -este año sí- iba a apuntarme todos los libros que leía. Ese propósito me ha ido rondando por la cabeza desde siempre, pero una, que es vaga un rato largo, lo deja pasar. Pero en 2009 lo conseguí. Y ahora, repasando... estoy contenta. Porque la lista es...  "déu ni do".

Enero empezó con:

- "Ja en tenim 30", de Eva Santana. Fue también el primer post del año.

- "Coses que et passen a Barcelona quan tens 30 anys" ("Cosas que te pasan en Barcelona cuando tienes 30 años"), de Llúcia Ramis, fue el segundo. También en enero. Acababa de cumplir 30 añitos y estaba sensible con el tema. Imposible no sentirme identificada con las protagonistas, con los bares que pisaban, con sus amigos mileuristas, con sus rollos facebookeros... Ahora, con 31, sigo igual de identificada...

- "La voz dormida", de Dulche Chacón. Brutal (en todas las acepciones de la palabra). El primer gran libro que leí este año. Hay post sobre él.

- "Los papeles del agua", de Antonio Gala. Lo siento, pero lo empezé en enero, y el mismo enero lo dejé a la mitad. Para mí, infumable. Una historia muy bien escrita, pero que no avanza y que, por no ser, creo que ya no es ni historia.

- "Com parlar dels llibres que no s'han llegit" ("Cómo hablar de los libros que no se han leído"), de Pierre Bayard. Primer ensayo del año. Ameno, divertido, agradable... y mucho más inteligente de lo que parece anunciar su título.

Llegó febrero, y con él:

- "El amor en los tiempos del cólera", de Gabriel García Márquez. Era una relectura. Como siempre, García Márquez no defraudó. Sigue siendo uno de mis escritores favoritos, y ese libro, una de mis historias favoritas.

- "Belle de jour", una historia anónima, basada en el blog inglés que su autora anónima, una prostituta de lujo, escribe casi a diario. Muy olvidable. Poco interesante. "Me suena" todo él. Eso sí, de lectura tremendamente rápida.

Con marzo llegaron también:

- "Kafka en la orilla", de Murakami. Lo comenté en su momento. Se convirtió en la primera gran decepción del año. Pero lo terminé...

- "La encantadora de Florencia", de Salman Rushdie. También lo comenté. Fascinante. Mágico. Muy recomendable cuando se está dispuesto a dejar los prejuicios y las ideas preconcebidas de cómo es o cómo debería ser el mundo antes de iniciar la lectura...

Y en abril:

- "El lector", de Bernard Schlink. Ví primero la película y luego leí el libro. Es de los pocos casos en que me ha gustado más la película...

En abril, también lo dejé todo... y cuando digo eso es porque dejé literalmente de hacer cosas que hago normalmente y dejé que me abducieran... Sí, sí... los había visto, pero me había resistido... pero caí, y llegaron:

"Els homes que no estimaven les dones" ("Los hombres que no amaban a las mujeres") y "Un llumí i un bidó de gasolina" ("Una cerilla y un bidón de gasolina"), de Stieg Larsson. Los dos. Me convertí en fan de Lisbeth Salander.

- "El que vam perdre" ("Lo que perdimos"), de Catherine O'Flyne. Tenía muy buenas críticas. Pero a mí no acabó de gustarme. Su sentido del humor es demasiado agrio, incluso para ser británico.

En mayo:

- "Taxi",de Khaled al Kassimi. Su autor, un periodista egipcio, recoge retazos de conversaciones que ha tenido con distintos taxistas del Cairo. Interesante para conocer el día a día real de los habitantes de la capital de Egipto. Se lee muy rápido.

- "La pedra de paciència", de Atiq Rahimi. Brutal. Durísimo. Tristísimo. Un libro sin esperanza para la situación de la mujer en Afganistán.

- "Vida y destino", de Vasili Grossman. Para ser sincera, aún no lo he terminado. Lo leo a ratos, en casa (demasiado pesado para llevarlo al bolso). Y me gusta. Además, conocer a la hermana gemela de la traductora, me hacer no ser demasiado imparcial.

En junio se publicó el final de la saga Millennium.Y allí estaba yo, la mañana del primer día.

- "La reina al palau de les corrents d'aire" ("La reina al palacio de las corrientes de aire"), de Stieg Larsson. Volví a dejarlo todo. Y sí, sigo siendo fan de Lisbeth Salander.

- "Beloved", de Toni Morrison. Me costó mucho encontrarlo, creo que debía estar descatalogado. Y no me gustó, por muy premio Nobel que tenga ella, y por muy famoso que sea el libro...

- "La nieta de la maharaní", de Maha Akhtar. En 2008 había leído "La princesa española de Kapurthala",de Javier Moro, y cuando vi que su nieta había escrito lo que yo creía que era una "continuación", me dije "para casa". Es mucho más entretenida que una continuación, por cierto. Y mejor que una segunda parte.

- "Historia del mundo sin los trozos aburridos", de Fernando Garcés Blázquez. Ya lo comenté en su momento: lo leí a trozos, un rato hoy, un rato mañana... Muy entretenido, muy curioso y muy fácil de leer.

En julio empezaron mis vacaciones, y sólo me llevé un libro:

- "Un hombre encantador", de Marian Keyes. Lo mejor que he leído de Marian Keyes. Como siempre, entretenido, fácil de leer y sin muchas pretensiones, y engancha, clara que sí. Eso sí, la edición y la traducción... una auténtica porquería.

Llegó agosto y con él:

- "El día que Kafka vino hacia mí", de varios autores (recoge las percepciones que tuvieron de Kafka gente que le conoció). Qué decir... lo compré porque leí una crítica en un suplemento de un periódico que lo ponía por las nubes. Genial, iba a cambiar mi percepción de Kafka, bla bla bla. Pues no... El crítico no se había leído el libro entero. Eso sí, para fans de Kafka, muy recomendable.

- "El sanador de caballos", de Gonzalo Ginés. Novela histórica, muy parecida a otras. No está nada mal, pero cuando se han leído unas cuantas es muy fácil prever la trama y adivinar el final.

- "The curios case of Benjamin Button", de F. Scott Fitzgerald. Ya lo comenté en su momento... Me gustó más la historia que cuenta la película que el original...

En septiembre:

- "Twilight", de Stephanie Meyers. Empezé a leerme la saga de Crepúsculo en "versión original" sin estar nada convencida, por aquello que es lectura para adolescentes... pero no era demasiado difícil que me atrapara... por aquello que siempre me han gustado los vampiros. Y que en el fondo una és aún una cría.

- "Catalina, la fugitiva de San Benito", de Chufo Llorens. Novela histórica tirando a mala. Olvidable.

- "El cuaderno azul", de James A. Levine. También lo comenté en su momento. Historia estremecedora, pero bastante previsible.

- "Becky espera un bebé", de Shopie Kinsella. Becky-loca-por-las-compras sigue sus aventuras, con todas las tarjetas de crédito del mundo, a ser posible. Llegó a mis manos y... lo devoré en una tarde (volvía a estar de vacaciones).

Llegó octubre:

- "New moon", de Stephanie Meyers. Segunda entrega de los vampiros de moda. Me avanzé a la película. Seguía enganchada.

- "Quinta Avenida", de Candance Bushnell. De la autora de "Sexo en Nueva York".... me encantó, a pesar que me recordó muchísimo a "El club de las primeras esposas", de Olivia Goldsmith... un libro que el bibliotecario de mi pueblo no quería prestarme... cuando tenía 10 años. Evidentemente, terminé por llevármelo. ¡Censores, a mí!

Y noviembre:

- "Maldito karma", de David Safier. Me encantó. Por su sentido del humor, por ser diferente, por todo.

- "Bette Davis. Retrato de una loba". Su biografía: apasionante e interesantísima. Es una de mis actrices "de siempre" favoritas.

"Eclipse", de Stephanie Meyers. La tercera entrega de los vampiros de moda. La devoré en pocos días. La cuarta y última entrega la dejé para 2010.

Finalmente, en diciembre:

- "Les veus del Pamano" ("Las voces del Pamano), de Jaume Cabré. Creo que es uno de mis favoritos del año, o, directamente, el favorito. Me gustaron muchísimo las dos historias que cuenta, cómo la ambienta, la técnica narrativa... todo. No entiendo porqué no lo leí antes, la verdad.

El río Pamano, que existe. Y, de hecho, hay montada una "ruta literaria" que sigue todos aquellos parajes en que se ambienta el libro: el río, las montañas por las que cruzan los maquis, la estación de esquí... Más, aquí.

No está mal. A pesar que nunca antes había apuntado qué leo y qué dejo de leer, sé que antes leía mucho más. Pero tengo la sensación que en 2009 llevé un buen ritmo de lectura. Si tengo que escoger mis favoritos... lo tengo claro. Mi "top three" particular, por orden:

1. Les veus del Pamano
2. La voz dormida (qué curioso, los dos van de "voces").
3. La saga "Millennium", aunque, para mí, el mejor es el segundo  ("Una cerilla y un bidón de gasolina").

A ver qué sucede en 2010.