26 oct. 2009

Cosas que cuestan

Igual debería decir sólo "cosas que me cuestan a mí". A mí, de forma particular... y no sé si a alguien más. Porque hace ya muuuuuuchos días que me pasa una cosa: estoy harta de escuchar siempre la misma música. Ya sé, si me pasa eso es porque quiero...

Pero mejor me explico. Hace un par de Navidades me regalaron un Ipod (y anda que yo no había dado por saco... "quiero un Ipod, quiero un Ipod, quiero un Ipod."... como para que nadie se diera por aludido). Y al final, los Reyes, Papá Noël y el Tió se dieron por enterados y me "cayó" un Ipod. Sólo que me cayó tal cual, nuevo, envuelto en su cajita, con un lazo bonito y una tarjetita... pero vacío, sin una triste canción. Y eso supuso que una vaga como yo para según qué tuviera que aprender a pelearse con otro cosa más, el dichoso itunes...

Total... que me pasó lo que acostumbra a suceder con las novedades... que al principio me puse como una loca a pasarme música al itunes, y desde allí al Ipod... pero sólo al principio. Luego pasó la novedad... y la música que está ahora es la que había por aquel entonces.

Que ya me vale, ya lo sé... Ha llegado a casi abandonar el Ipod porque he aborrecido la música (la que hay en él, se entiende). Y el domingo, escuchando en el coche a Vetusta Morla, decidí que ya. Hasta aquí. Pienso vaciar la música vieja, toda, pero toda-toda, y empezaré a cargarla con otra de "nueva"... Y entonces sí, ya podrá estropearse Renfe, no llegar el bus, tener que esperarme donde sea... que me dará igual.

21 oct. 2009

Cruz

Se llama... Da igual cómo se llama, de hecho. Porque gente como ella hay bastante. Casi siempre son "ellas", eso sí. Yo creo que no lo hacen a posta, y, de hecho, ya dudo de que sean concientes que lo hacen.

Hacía mucho tiempo que no se veían todas las amigas juntas. Separadas, en grupos de 2 o 3, sí. Pero todas juntas, como antaño, igual hacía dos años bien buenos. Y, por fin, después de muchos intentos se habían conseguido conciliar las agendas. Mujeres trabajadoras, algunas con hijos, otras con maridos, y otras que eran trabajadoras, con hijos y marido a la vez. Ya se sabe: la vida es complicada.

En el restaurante, a la hora fijada, allí estaban todas. Todas, menos ella. Besos, alegría, ponerse rápido al día. Y esperarla, mientras empieza a correr el vino. 20 minutos más tarde llega ella. Hace su aparición triunfante. Más besos, grititos de alegría...

El camarero hace acto de presencia. Y empieza a tomar nota. En los 20 minutos que ella ha llegado tarde las demás amigas han tenido tiempo de decidir qué quieren. Ella, evidentemente, no ha podido mirar la carta. Además, se ha olvidado las gafas.

- Perdona, ¿podrías decirme qué hay en la carta? Es que me he olvidado las gafas en casa.- le dice ella al camarero.
-Eh....bien... De primero puede escoger entre tal y tal y tal y pascual...
-Pascual está cocinado en aceite de oliva o de girasol?
-Eh...de oliva,claro.
- Claro, claro...
- Y la ensalada, lleva cebolla?
- Sí, pero se puede hacer sin...
- Ya, ya...
- Así... ya sabe qué quiere?
- Ya sé que no está en la carta... ¿pero pueden hacerme una pechuga a la plancha acompañada de un poco de ensalada de sólo lechuga?
-Eh... sí, sí...

Las amigas, callan. Ya no recordaban que ella era así. El camarero se va. A los pocos minutos, ella levanta la mano:

- Eh, chico, ¿puedes cambiarme la copa? Es que está sucia...
- Claro, señora, cómo no... Aquí tiene...
- Perdona, pero ésta también... ¿lo ves?
- Bueno... para ser sincero, soy incapaz de apreciarlo... pero le traigo otra...
- Mejor tráeme un vaso. De los grandes.

Pasan unos minutos. Traen los primeros. Y la pechuga a la plancha con lechuga de ella.

- Perdona....la pechuga está poco hecha.
- No hay problema, la pasamos un poco más.

Más minutos. Vuelve la pechuga.

- Ahora la habéis secado. ¿La habéis recalentado al microondas, no?
- Eh... no.
- ¿Me traes otra?
- Si, señora...

Más minutos. Vuelve otra pechuga. Y los segundos de los demás. Siguen las risas, las conversaciones a muchas bandas... y ella come. Come algo, no todo.

- Señora, ¿postres?
- No. Un cortado descafeinado de máquina, con leche descremada, natural y sacarina.

A la hora de pagar se dice de hacerlo a partes iguales. Ella, además de las gafas, se ha olvidado el monedero en casa.

- ¿Podéis pagármelo? Entre todas vosotras mi parte os va a salir por nada... Además, lo mío es lo más barato...

El camarero devuelve la vuelta. Y ella:

- ¿Por qué no dejáis más propina? Eso es muy poco...

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Dedicado a... mejor no dedicarlo a nadie...

11 oct. 2009

Morir como un perro

Este es un post que tengo pendiente desde hace unos días. Empezé a escribirlo, y lo dejé a medias. Como que lo tienen las noticias es que cuando ya no son nuevas dejan de ser precisamente "noticias", igual ya no tiene interés, pero sigue apeteciéndome publicarlo.

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El pasado fin de semana salió a la luz una noticia cuanto menos "curiosa". Varios vecinos de La Sénia habían visto una leona campando libremente por los bosques vecinos. Y se lió. Saltaron todas las alarmas y, de repente, se montó un dispositivo enorme para buscar -y capturar- la supuesta leona. Helicópteros. Muchísimos agentes rurales. Guardia Civil. Mossos d'Esquadra.

Pasaban los días, y había más gente que había visto a la leona. A alguno llegaron incluso a entrevistarlo en el telediario. Y sí, se reafirmó en ello: "él había visto a una leona. Estaba seguro de ello". Seguía su búsqueda, pero como apuntó un Ramon Pellicer bastante irónico en el telediario, "nadie ha denunciado aún su desaparición". Incluso hubo quien creyó verla en Xerta, a más de 40 km de La Sènia. Pero eso era imposible, como se encargaron de desmentir en seguida los expertos.

La leona se alimentaba de pollos muertos que encontraba en un contáiner de una granja. Y eso fue su perdición. Al día siguiente la esperaron allí. Y ella volvió. Y, cuando vieron que era un "perro asilvestrado de dimensiones enormes", lo mataron, porque estaba a punto de huir. Dijeron que medía 1,65 m de largo por 0,70 de alto. Y sí, es un perro grande, pero... era un perro que no había hecho nada malo hasta el momento, salvo estar herido y famélico (si comía pollos muertos, ¡por favor!). ¿Y escaparse? ¿No tienen dardos capaces de dormir a animales mucho mayores en cuestión de minutos? Si con la de efectivos que había por la zona no les hubiera costado nada localizarlo de nuevo, ya dormido y sin que implicara ningún grado de hipotética peligrosidad.

Estoy segurísima que si la leona hubiera sido en realidad una leona, no la hubieran matado. Por aquello de los temores a las críticas ecologistas y a que no está políticamente bien visto matar según que tipo de animales. Pero ha quedado claro que matar a un perro no es tan importante. Ni genera tantas críticas (yo no he escuchado ninguna, de hecho). Y ha sido la forma de justificar un gasto de 100.000 euros de nada en el erario público en plena época de crisis.

Por cierto... que el perro era de dimensionas descomunales, debemos de creerlo, como si se tratara de un auténtico auto de fe... porque imágenes del perro (vivo, o ya abatido), ni una.

9 oct. 2009

Ya llegó, ya llegó...

El otoño ya llegó, ya llegó, ya llegó...

¡Y me ha cogido de lleno!

He salido de casa que no llovía. Y en la radio habían dicho que no llovería en Barcelona. Ja ja ja. Pero me los he creído. Así que he decidido que, a pesar de las temperaturas altas, yo hoy me ponía Converse. Porque es viernes, porque viene un fin de semana largo y porque me apetecía y punto.

He salido del tren a las 7.40, y empezaba a llover. Pero yo "puedo ir andando y si encuentro una bici libre, la pillo". Ja ja ja.

Truenos. Y, de repente, el diluvio.

Yo, calada. Hasta los huesos. Converse, chorreantes. Tejanos, mojados hasta media cadera. Chaqueta, chorreante. Camiseta, también afectada. Y suerte que llevaba el paraguas nuevo que me compre ayer... por aquello que el que llevo habitualmente en el bolso se había roto de llevarlo y no usarlo.

Pero estoy contenta. Ahora mismo, sin zapatillas. Y con los calcetines y la camiseta que he secado con el aire del seca-manos...

Ya llegó, ya llegó...

¡Que se quede! Y la semana que viene... vestiditos, medias y botas. ¡Por fin!

7 oct. 2009

Mejor mañana

Me apetece actualizar el blog. Y me apetece escribir, aunque creo que igual va a ser escribir por escribir, porque no tengo nada destacable que contar.Aunque podría decir que:

- ¿Existe la astenia otoñal? Porque sólo se oye hablar de la desgana que nos invade a veces con la entrada de la primavera, pero yo, con este otoño loco y caluroso, ando desganada, cansada, agotada... y con ganas que llegue ya el otoño real... ése en que los parques se cubren con un manto de hojas que por las mañanas están húmedas...

- Me apetece mucho desterrar ya la ropa de verano. De hecho, había empezado a guardarla ya durante mis semanas de vacaciones... Pero lo que me apetece de verdad es estrenar lo nuevo que me he comprado y ponerme ya vestidos con medias, y botas, y chaquetas largas... Que a ese paso y con estas calores va a llegar el invierno de sopetón...

-Voy a mil por hora, por las mañanas y por las tardes, y ni así... Tengo la sensación que no llego a nada. Dejo las cosas a medias o, peor aún, ni las empiezo. Es frustante.

-Voy cansada todo el día, me dormiría por los rincones, pero cuando es de noche, y es hora de dormir, no hay manera... Y acaba siendo como un pez que se muerde la cola: estoy agotada pero no duermo, y si no duermo (o si lo hago, mal) no descanso, así que sigo agotada.

- Seguro que hay alguna razón oculta, pero se me escapa... Hace un montón de días que me olvido, día tras día, "Luna Nueva" en el trabajo. Me lo puse en el bolso, pero como que pesa demasiado (el bolso, claro, pero con el libro, más) lo saqué un momentito. "Cuando suba de hacer el café vuelvo a ponerlo". Pues no. Allí sigue. Cada día, cuando estoy en el tren, sin nada que hacer, me viene a la cabeza. Pero allí sigue el libro... nuevo a estrenar.

- Visto lo visto, creo que tengo bastante claro porque "Mejor mañana", de Vega, es la banda sonora de mi vida desde hace unos días. No logro sacármela de la cabeza... y por algo es. La única pega es que este "mañana" no acaba de llegar. No pido que el "mañana" bueno, el de verdad al que canta Vega, sea mañana... Sólo quiero que llegue pronto... dentro de no mucho, claro.