21 sept. 2009

Batuk

Batuk es una chica india de 15 años que, desde hace 6, vive en la Calle Común de Bombay. Allí tiene su “nido”, desde donde vislumbra y es vista por los hombres que pasan por la calle, aquellos a los que luego tiene que complacer por unas pocas rupias que no verá nunca.


Batuk fue vendida a los 9 años por su padre al dueño de un prostíbulo y, desde entonces, humillación tras humillación, ésta es su vida. Ha llegado un momento en el que tiene tan interiorizada su realidad diaria que ya no se sorprende de la vida que le ha tocado vivir. Y por eso, con una inocencia que ya no puede ser achacada a su edad, escribe en un cuaderno azul su día a día; describe los pasteles que se ve obligada a hacer y el tipo de pasteleros que la visitan; habla de sus compañeras y de Puneet, el único chico del prostíbulo, y recuerda su infancia en el pueblo. Porque sí, Batuk sabe escribir. Aprendió cuando estaba curándose de una tuberculosis en un hospital regentado por unos misioneros.

Batuk ya está acostumbrada a su vida. Y no pide más, ni menos. Tiene sus sueños y sus anhelos, pero a ella misma se le antojan irrealizables. Pero su vida está a punto de cambiar. Y dejará de escribir en su cuaderno azul para pasar a hacerlo en papel con el membrete de un lujoso hotel de la ciudad. Lujo y cambio no tienen porque ser necesariamente buenos.

La historia de Batuk se nos explica en “El cuaderno azul”, escrito en realidad por el americano James A. Levine. El libro está siendo traducido a muchísimos idiomas y no me extrañaría que alguien comprara sus derechos y dentro de un tiempo fuera llevado a la gran pantalla. Porque es de ese tipo de historias que, aunque imaginarias, tiene demasiados puntos de contacto con una realidad estremecedora que, aunque lejana, todos sabemos que existe. Niños esclavos en manos de mafias corruptas, obligados a prostituirse a cambio de comida y sin esperanzas en el futuro.

El libro está bien. La historia está bien. Sirve como denuncia social y para remover conciencias. Pero yo le pongo un “pero”. Igual que en otros libros de ese tipo o parecidos, busca conmover. Está escrito ya de una forma que yo creo que es “tendenciosa”. Busca la lágrima fácil. Que pensemos “pobrecita Batuk”. Ahonda poco en el tema. Y, particularmente, creo que este es un recurso demasiado fácil para hacer subir las ventas del libro. Gracias a historias de este tipo, escritas de esa forma, se consigue que el boca-oreja las encumbre en las listas de los más vendidos. Y, como todos los de este tipo, tiene páginas totalmente prescindibles y le falta, para mi gusto, ahondar en otro tipo de sensaciones. Que sí, que quien escribe para el lector es Batuk, una niña que no ha ido nunca al colegio, que es obligada a prostituirse... pero detrás de Batuk está todo un señor investigador con prestigio internacional al que creo que se le puede exigir algo más.

5 comentarios:

maba dijo...

me gustan como denuncia pero estoy contigo en que caen en lo fácil...y, por otro lado, tienen un punto edulcorado..qué rechina un poco porque.. lo dulce, lo mire como lo mire.. no se lo veo por ningún lado

de todas formas, sin haberlo leido..bastante estoy hablando

besos

Maeva dijo...

Parece interesante, aunque me da pena que hagan eso que tu comentas, porque si fuera algo inventado, una fantasía, bueno, se podría pasar, pero por desgracia esas cosas ocurren, eso pasa, aunque no nos demos o no nos queramos dar cuenta, y jugar con esas cosas, pues eso, que a mi me parece triste.
Es una buena recomendación para leer, y si, seguramente veremos la historia en el cine.

un beso Blaudemar, que tengas buena semana!!

Anónimo dijo...

Hola,
"Niños esclavos en manos de mafias corruptas, obligados a prostituirse a cambio de comida y sin esperanzas en el futuro".

Aquí hay niños esclavos obligados a memorizar estupideces en la escuela para luego cobrar una mierda de sueldo para que una multinacional y unos directivos de la banca vivan como mafiosos, con complicidad de la clase... (no se si lo puedo decir, los que te pagan cada mes).

Suerte que hay sindicatos, aunque sean de papel cartón.

Rasonamiento.

Anónimo dijo...

Bueno, lo mejor es ser mafioso de guante blanco, de los que te pagan o tener tu estatus con privilegios , mejor dicho el que tenías a nivel de contrato i no hablo de pasta.

Rasonamiento.

Aïcha dijo...

No lo he leido pero tambien me ha pasado eso con otros libros asi que entiendo de lo que esta shablando. un beso