30 sept. 2009

Caras fidelidades

Estoy... no sé... mejor empezar por el principio, que si no no se entenderá nada...

Hasta hace cosa de un año y poco mi monedero se caracterizaba por una cosa: tenía compartimentos vacíos. Porque sí, soy de llevar un monedero grande...pero no lo llenaba demasiado de cosas "útiles". De inútiles, estaba lleno (todos los comprobantes de mis compras de, como mínimo, medio año atrás).

Pero un día algo cambió... Me hice la tarjeta de socio de la Fnac, porque me salía a cuenta. Y poco a poco, yo, que siempre había dicho que no a ese tipo de tarjetas, fuí sucumbiendo. Si no tienen coste... ¿por qué no? Total, no me obligan a comprar, no? Mi monedero se fue llenando de tarjetas. Ahora mismo -y estoy segura que me olvido de alguna- ya tengo: la de la Fnac (5% de descuento, aunque no estoy segura, porque últimamente están cambiando las condiciones); la de Accessorize (3% de descuento, salvo en las tiendas del aeropuerto); la de Yves Rocher (creo que regalan cosas inútiles cuando se ha rellenado, no estoy segura); la de Mango (30% de descuento hasta un máximo de 400 € a gastar antes de 30 de noviembre, creo...); la de Esprit (se acumulan e-points, y cuando se llega a 300 te envían un vale); la de Sephora (también se acumulan puntos, hasta llegar a 150 euros de gasto, que te mandan otro vale sin fecha de caducidad por un 10% de descuento en las compras que realizes durante un día en todas las tiendas Sephora que te apetezca); la de Women's Secret (ni idea de para que sirve, aún no la he utilizado); la de Desigual (la tengo desde ayer: 10% de descuento en las compras superiores a 100€; 20% de descuento en el día de mi cumpleaños y invitación a una "party night")....

Y ya paro. No recuerdo que tenga más, pero creo que igual alguna otra hay por allí escondida.

Conclusión a todo eso: demasiadas fidelidades y poco dinero con el que ser fiel. Porque, además de tener el primer vale descuento de Esprit a punto de caducar (qué le haremos si voy a la tienda y no me gusta nada), tengo:

- un cheque descuento de la Fnac por gastar que también está a punto de caducar.
- un mensaje de móbil de la Fnac, que caduca hoy o mañana, diciendo que me hacen un descuento extra.
- otro mensaje de móbil de Naf Naf, diciendo que si compro antes del sábado algo, tengo un 20% de descuento
- un cheque descuento de La Redoute de 15 €, que me he encontrado hoy en el buzón, si hago una compra superior a 50 €.
- mi primer vale descuento del 10% de Sephora

Total, que esto de pensar en ser fiel me está estresando.  Y si tengo que ser fiel a tantas cosas me va a salir carísimo. Además, voy a perder un tiempo que últimamente no tengo yendo de un sitio para otro.

Conslusión definitiva: paso de todo y voy a ser infiel una temporada. Que es más divertido. Y, eso sí, sin sentimiento de culpabilidad y mucho menos de obligación. 

28 sept. 2009

Veintitrés

Veintitrés (23) es, según la Wikipendia, el número natural que sigue al 22 y precede al 24 (toma ya con la definición). Pero es también muchas más cosas:

- 23 es un número primo.
- 23 son los cromosomas del hombre sapiens.
- 23 fueron los años que Sherlock Holmes y el Doctor Watson convivieron en el 221B de Baker Street, en Londres.
- 23 son las puñaladas que recibió Julio César en su asesinato.
- 23 era el dorsal de Michael Jordan.
- 23 es muchas cosas en matemáticas, pero a mí se me escapan completamente (podéis ver en la Wikipendia).

Pero, además de todo eso, 23 son los días laborables a los que tengo derecho por mis vacaciones. 23 días laborables o 30 días naturales si me tomo las vacaciones seguidas. Y yo, que soy de letras y que pueda que no entenga según qué cosas de mates, pero que sí sé contar y sumar días, he convertido esos 23 días laborables de vacaciones en la friolera de 44 días naturales de vacaciones que me he tomado en mis vacaciones partidas entre julio y septiembre.

La única pega es que ya se han terminado.

Y lo peor es que hasta el año que viene no tengo derecho a mis siguientes 23 días laborables de vacaciones.

Hoy... estoy melancólica.Y sí, algo triste también.

24 sept. 2009

"Yo, de mayor, quiero ser independiente"

Recuerdo que cuando hacía EGB, debía de ser en segundo o tercero, cada fin de semana nos ponían los mismos deberes: hacer una breve redacción sobre lo que habíamos hecho en el fin de semana y acompañarlo de un dibujo.

Cuando se tienen 7, 8 o 9 años los fines de semana son todos muy parecidos unos a los otros. Al menos a mí me lo parecían. Y, en consecuencia, todas mis redacciones eran prácticamente iguales y, al final, tropocientas redacciones después, ya no sabía qué dibujar. Ya había dibujado el mercadillo de la mañana de los sábados; y la bici y las peleas con el vecino y mi hermana de los sábados por la tarde; y el bocadillo de la cena de los sábados; y las comidas del domingo... Por describir y dibujar, había llegado a dibujar la zapatilla de mi madre volando por el pasillo, acercándose peligrosamente a mí, que corría hacia la calle, huyendo de la bronca (para que la zapatilla volara, imagino que completamente merecida y bien ganada). El hastío era tal que también había llegado a autoretratarme haciendo el dibujo de la maldita redacción el domingo a última hora. Incluso recuerdo que había llegado a estar tan asqueada que acabé por inventarme un pasillo secreto que había descubierto una tarde de sábado y que comunicaba el garaje de mi casa con las raíces de un árbol del bosque cercano en el que habitaban unas hadas pequeñitas y encantadoras. Todo por escribir y dibujar algo nuevo que no fuera repetitivo.

Eso no podía acabar bien, estaba claro. Y al final se produjo un mini-amotinamiento infantil en la clase. Redacciones no, por favor. Pero si se tenían que hacer que fueran de temas más variados. “Tema libre, profe, por favor, que sea tema libre”.


Al final no nos dejaron hacer un tema libre, pero conseguimos que el tema no fuera “lo que has hecho durante el fin de semana”. Uno de los temas que recuerdo que nos pusieron fue “qué quieres ser de mayor”.

Yo lo tuve claro. Recuerdo que no escribí demasiado, sólo puse: “Jo, de gran, vull ser independent”. En castellano “yo, de mayor, quiero ser independiente”. Y dibujé: una casa, con un coche delante (que no lo puse, pero era mi coche. Y mi casa, claro). Y me dibujé a mí misma de mayor. Guapísima, rubísima (vale, con el pelo amarillo, que era una rejodida cría), súper arreglada y con varias bolsas en cada mano. Pero no eran bolsas de hacer la compra en el súper, no, qué va... eran bolsas “monas” llenas de ropa. Visión de futuro que tenía una.

Y me quedé tan ancha. Luego tuve que dar explicaciones sobre qué entendía yo por “ser independiente”. Y lo tenía claro también: no depender de nadie, sobretodo económicamente. Seguro que no lo dije con esas palabras, pero era eso. Si era independiente sabía que podría hacer lo que quisiera y convertirme -o intentarlo- en lo que se me antojara (domadora de leones, bailarina, profesora, lo que fuera)... Que la vida me dejara, ya sería otra cosa.

22 sept. 2009

These boots are made for walking

Ayer por la tarde estuve "de zapaterías". Iba en busca y captura de las que tenían que ser las perfectas botas cómodas y planitas. Y negras. Porque el año pasado ya me hice el mismo propósito y terminé llevándome una botas cómodas y planas... pero marrones.

Creo que me probé unos 15 pares, algunos más de una vez.

Al final terminé llevándome una botas negras, que son cómodas... pero no son planas.

Yo y mis propósitos...

Como que veo que esto (botas negras, planas y cómodas) es una carrera de fondo, igual las consigo el próximo año.:)

Por lo demás, hacía muchísimo tiempo (desde hace casi un par de años) que no entraba en Polyvore. Y hoy me ha apetecido. Quiero ver cómo quedarían mis botas nuevas (sí, son ésas) con mi vestidito de Desigual también nuevo. Si es que estas vacaciones me están cundiendo... Faltaría...
Gato con botas

21 sept. 2009

Batuk

Batuk es una chica india de 15 años que, desde hace 6, vive en la Calle Común de Bombay. Allí tiene su “nido”, desde donde vislumbra y es vista por los hombres que pasan por la calle, aquellos a los que luego tiene que complacer por unas pocas rupias que no verá nunca.


Batuk fue vendida a los 9 años por su padre al dueño de un prostíbulo y, desde entonces, humillación tras humillación, ésta es su vida. Ha llegado un momento en el que tiene tan interiorizada su realidad diaria que ya no se sorprende de la vida que le ha tocado vivir. Y por eso, con una inocencia que ya no puede ser achacada a su edad, escribe en un cuaderno azul su día a día; describe los pasteles que se ve obligada a hacer y el tipo de pasteleros que la visitan; habla de sus compañeras y de Puneet, el único chico del prostíbulo, y recuerda su infancia en el pueblo. Porque sí, Batuk sabe escribir. Aprendió cuando estaba curándose de una tuberculosis en un hospital regentado por unos misioneros.

Batuk ya está acostumbrada a su vida. Y no pide más, ni menos. Tiene sus sueños y sus anhelos, pero a ella misma se le antojan irrealizables. Pero su vida está a punto de cambiar. Y dejará de escribir en su cuaderno azul para pasar a hacerlo en papel con el membrete de un lujoso hotel de la ciudad. Lujo y cambio no tienen porque ser necesariamente buenos.

La historia de Batuk se nos explica en “El cuaderno azul”, escrito en realidad por el americano James A. Levine. El libro está siendo traducido a muchísimos idiomas y no me extrañaría que alguien comprara sus derechos y dentro de un tiempo fuera llevado a la gran pantalla. Porque es de ese tipo de historias que, aunque imaginarias, tiene demasiados puntos de contacto con una realidad estremecedora que, aunque lejana, todos sabemos que existe. Niños esclavos en manos de mafias corruptas, obligados a prostituirse a cambio de comida y sin esperanzas en el futuro.

El libro está bien. La historia está bien. Sirve como denuncia social y para remover conciencias. Pero yo le pongo un “pero”. Igual que en otros libros de ese tipo o parecidos, busca conmover. Está escrito ya de una forma que yo creo que es “tendenciosa”. Busca la lágrima fácil. Que pensemos “pobrecita Batuk”. Ahonda poco en el tema. Y, particularmente, creo que este es un recurso demasiado fácil para hacer subir las ventas del libro. Gracias a historias de este tipo, escritas de esa forma, se consigue que el boca-oreja las encumbre en las listas de los más vendidos. Y, como todos los de este tipo, tiene páginas totalmente prescindibles y le falta, para mi gusto, ahondar en otro tipo de sensaciones. Que sí, que quien escribe para el lector es Batuk, una niña que no ha ido nunca al colegio, que es obligada a prostituirse... pero detrás de Batuk está todo un señor investigador con prestigio internacional al que creo que se le puede exigir algo más.

16 sept. 2009

Basura

Tener vacaciones cuando casi todo el mundo está trabajando tiene sus cosas. Por ejemplo, en la tele ya dan su programación "normal", que no es otra que aquella que yo no puedo ver nunca, ni queriendo. Claro que enseguida me he dado cuento que mejor no verla, ni regalada, ni que tuviera tiempo...

La programación de las mañanas es basura, pura y auténtica basura. Ayer estuve haciendo zapping, de Tele5 (El programa de Ana Rosa) a Antena 3 (Espejo público). Alucinante. Son prácticamente calcados. Prefiero a Susana Griso, pero, ni así... Las preguntas tendenciosas, encaminadas a obtener la respuesta que la presentadora quiere. Los mismos temas en ambos programas. "Profesionales" de una y otra cadena enfrontados por el culebrón de Belén Estebán y compañía. Pero lo peor fue como, con pocos minutos de diferencia (asqueada del tema, cambié de cadena, para encontrarme con lo mismo y acabar poniendo un canal de videoclips), el tratamiento que hicieron de la reciente muerte de una chica de Galicia en manos de su exnovio.

Ana Rosa estaba entrevistando en plató al tío de la chica, erigido en portavoz de la familia. "La primera entrevista" que concede el entorno, anunciaron. Demasiado amarillo; demasiado poner el dedo en la llaga; remover la herida tan reciente; intentar que una persona, demasiado afectada aún, se erija en juez sin serlo... y acabar haciendo pura demagogia con la ley del menor.

Susana Griso fue más lejos. Ellos no tuvieron la "primera" entrevista, pero tuvieron la segunda. Y no fue cualquiera... Conectaron en directo con el novio de la chica muerta. Las preguntas, asquerosas: "sabías que te era infiel o lo intuías", "cómo te sentiste cuando lo supiste", "eres celoso"... Repugnante.

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Por lo demás, he aprovechado que tengo tiempo para, por fin, actualizar mi listado de blogs. He borrado algunos que ya no existen, o que hacía muchísimos meses que no actualizaban, y he aprovechado para añadir algunos otros que he descubierto hace ya algún tiempo y que también sigo desde la pestaña de "mis favoritos" del navegador. Prefiero tenerlo así, organizadito. Seguramente haré más cambios en el blog.

15 sept. 2009

The last dance

Sabía que estaba mal, que estaba luchando contra un cáncer de páncreas, pero aún así había aceptado seguir rodando el que ha acabado siendo su último papel.

Pero ha perdido la batalla. Esta madrugada Patrick Swayze ha muerto. Y yo lo he sentido, porque fue uno de mis sex symbols. Le conocí en el papel de Darrel Curtis, en "The Outsiders", de Francis Ford Coppola. Allí estaban también unos jovencísimos Matt Dillon y Tom Cruise, y otros actores que acabarían siendo muy conocidos unos años después. Pero yo sólo tuve ojos para Darrel, el hermano mayor.

Luego le vi en el papel de terrateniente, en la serie "Norte y Sur". Guapísimo, muy caballeroso, y con una capacidad infinita para sufrir. Recuerdo que salía corriendo del colegio, no para ver los dibujos, no, sino para verle a él.

Y después... después, "Dirty Dancing". Una historia de superación (de la chica, claro), pero que no habría sido la misma sin un Patrick Swayze guapérrimo... La he visto infinidad de veces. De hecho, cuando me independicé y unas amigas me regalaron un Dvd, la película que me compré para estrenarlo fue "Dirty Dancing". Y ha sido la protagonista absoluta de noches de chicas solas, estiradas en el suelo, y con botellas de Mateus Rosé vacías alrededor. Y creo que ahora mismo, volveré a verla otra vez.


Dirty Dancing - Final Dance Scene en Yahoo! Vídeo

13 sept. 2009

Sin planes concretos

Vuelvo a estar de vacaciones...:)Sí, ya sé, justo ahora, cuando empieza la vuelta al cole y con ella la vuelta a la normalidad y a la rutina, yo...¡zas! Vacaciones, de nuevo. Pero me gusta administrarme bien los días y prefiero guardarme siempre un par de semanitas para la segunda quincena de septiembre, para dedicármelos "a mí" sola. Porque, sí, son vacaciones solitarias.

Pero este año no tengo planes. De momento. De momento me quedaré en casita y aprovecharé para hacer aquellas cosas que no tengo nunca tiempo ni ganas. Tengo claro que iré un dia a Ikea. A mirar. A remirar. Y a coger "ideas". Algunas de esas "ideas" se vendrán a casa, supongo. Y me gustaría pintar una pared de color rojo. ¿Por qué? Pues no sé... pero me gustaría tener una pared que contrastara con el blanco impoluto de las demás paredes. Un punto loco. Un "sí, también soy así".

Hace un ratito estaba mirando la predicción del tiempo para toda la semana y han anunciado lluvias. Eso limita un poco los planes que aún no tengo... Evidentemente, la escapada a una playa solitaria que pensaba hacer, queda descartada. Pero hay museos, exposiciones, sesiones de cine de tarde... Pienso entretenerme. Y sí... también hay tiendas. Aunque llevo un par de semanas en que ya he estado suficientemente abonada, así que mejor que me controle. Lo que pienso hacer en una mañana de lluvia es ordenar el armario (vale, los armarios), y prepararlos para la entrada del otoño. Quiero buscar mis bambas rojas, y ponérmelas, y salir a andar con ellas (es el mejor calzado que tengo para las lluvias otoñales, lo tengo comprobado).


Lo mejor de todo es que tengo 2 semanas para mí. Y sin planes concretos. Estar así, me encanta.

1 sept. 2009

Sagas

No sé si quiero engancharme a una nueva saga. Más que nada porque la experiencia me dice que van de más a menos, pero a pesar de tener plena conciencia de que aquello está degenarando hasta el punto de estar traspasando la frontera de lo que es infumable de lo qué no, yo sigo leyendo. Porque aunque mi interés haya decrecido un poco o muchísimo, dependiendo de la saga en cuestión, me puede la curiosidad de saber cómo terminaran aquellos personajes que me encandilaron en la primera entrega. Aqunque todo tiene límites, y si mi interés se vuelve completamente nulo... abandono... con la sensación de haber estado perdiendo un poco el tiempo, eso sí.

Eso me empezó a pasar ya de pequeña con las sagas infantiles de "Los Cinco", "Los Siete Secretos", "Las mellizas en Santa Clara" y "Torres de Mallory"... todos ellos de Enid Blyton. Me entusiasmaban los inicios, pero a medida que iba avanzando (y eso que como que los tenía que coger de la biblioteca no avanzaba nunca en orden cronólogico; además, daba igual, eran historias intercambiables). Me pasó lo mismo, algo más mayor ya, con "Puck", de la danesa Lisbeth Werner.

Pasada la adolescencia, algo parecido me pasó con la entonces tetralogía de los "Hijos de la Tierra", de Jean M. Auel. El primer libro, "El clan del oso cavernario", me sedujo hasta tal punto que me leí de un tirón (una noche sin dormir) sus más de 700 páginas. "El valle de los caballos" también estaba bien, y "Los cazadores de mamuts" tenía un pase. La cuarta entrega, "Las llanuras del tránsito", ya se me hizo intransitable: lo empezé, pero creo que ya ni lo acabé. Y para cuando, en 2002, la tetralogía se convirtió en una pentalogía, yo ya no la seguí. Es uno de estos libros que está en la lista mental de "pendientes". Y creo que seguirá allí toda la vida.

Con las "Crónicas vampíricas", de Anne Rice, más de lo mismo. Son un total de 10 libros, que la autora escribió desde 1976 hasta 2003. Leí el primero, "Entrevista con vampiro", después de ver la película del mismo nombre, con Tom Cruise, Brad Pitt y Antonio Banderas. Como me acostumbra a pasar, preferí miles de veces el Lestat del libro al Lestat-Cruise. Y leí la segunda ("Lestat el vampiro"), la tercera ("La reina de los condenados") y la cuarta entrega ("El ladrón de cuerpos"). "El ladrón de cuerpos" me costó horrores terminarlo, y ya nunca me sentí lo suficientemente seducida para leerme ningún otro libro de Anne Rice. Y no creo que lo haga ahora. Bueno, ni ahora ni nunca.

Con la saga"Millennium" esto no me ha pasado. Igual porque son sólo 3 libros y, de hecho, el relato acaba cerrándose con el tercer libro. No sé qué habría pasado si Stieg Larsson no hubiera muerto y hubiera podido escribir los 4 libros más que le faltaban para completar "Millennium".

Y ahora estoy planteándome si empezar a leer otra saga. El pasado fin de semana cogí del videoclub "Crepúsculo", la película. Y me gustó. Mucho, de hecho. Tanto que ya sé que la segunda entrega la estrenarán el 20 de noviembre.

Hace ya muchos meses que veo muchísima gente en el tren que se está leyendo los libros de Stephanie Meyers. De momento, la saga la forman 4 libros. En principio se trata de literatura pensada para adolescentes, pero veo que se los están leyente personas (mayoritariamente mujeres) de todas las edades. Y yo no pensaba leerlos. Ni hojearlos, de hecho. Pero desde este fin de semana tengo un gusanillo que me va carcomiendo por dentro. Igual les doy una oportunidad... Y empiezo con "Crepúsculo", el libro. A ver si consigo que "mi" Edward Cullen escrito e imaginado supere al Cullen-Robert Pattinson...