29 ago. 2009

Nuevo capricho

Esta semana en casa hay un nuevo "capricho" que ha monopolizado mi atención. Viene con el sanbenito de "útil", "facilitará mi vida"... y ya veremos. De hecho, ahora estoy escribiendo ese post con él. Sí, sí... el capricho es tecnológico... Es ése de aquí al lado: un notebook pequeñito, de un color azul brillante precioso, ideal para poder llevarlo a cualquier sitio, con el que poder trabajar y navegar por internet.

Yo ya me veo con él en un bar, delante de una playita, tomandóme una cervezita y actualizando el blog o montándome unas vacaciones o una escapa de fin de semana... Si es que por soñar que no quede..

Estaba pensando hace un rato que es curioso cómo ha evolucionado la vida... Los críos de ahora son incapaces de imaginarse la suya sin ordenador, sin Google, sin estar conectados al messenger... Y yo (y muchos de mi generación) terminé mis estudios sin tener un dichoso ordenador. Ya habían, claro, pero eran tan caros que resultaban inalcanzables para muchos. Yo recuerdo que para mí fue una victoria cuando conseguí convencer a mis padres para que, visto que el ordenador era demasiado caro, me compraran una máquina de escribir eléctrica. Y durante muchos años había utilizado una máquina de escribir Olivetti de toda la vida, que heredé de mi madre y que aún sigue en casa. De eso no hace tampoco tantos años, pero incluso a mí me parece algo prehistórico.


Porque reconozco que descubrir internet, y sus posibilidades, ha cambiado mi vida. Recuerdo mi vida anterior con la dosis justa de añoranza, pero, sinceramente, prefiero internet en mi vida. Las posibilidades de aburrirse (salvo si se está en agosto) són prácticamente nulas.

27 ago. 2009

Grinch

Resulta que Una tiene la brillante idea de comprarse una túnica verde, más o menos parecida a esta:



La túnica de la Una es de un color "más verde", de tirantes, pero tiene la misma caída.

Y la Una la estrena. La ve con leggins y sandalias planas, pero también encima de un pantalón blanco y con zapatos más altos. Incluso en invierno, con una camiseta blanca o negra debajo, a modo de pichi. Y esa Una está súper feliz con su nueva túnica verde, hasta que Uno va y le suelta:

- Con esa "cosa" verde pareces una grinch.


Ummmm...

21 ago. 2009

Euromillonaria

Esta noche seré euromillonaria (o a lo peor no, y me quedo como estoy). Con mis compañeros de trabajo (los poquísimos que estamos, que para encontrarnos tenemos que andar bastantes metros y que utilizamos el teléfono y el correo electrónico para estar "en contacto") decidimos hacer un par de días que eso no podía seguir así. Agosto. Solos. Trabajo. Calor. Y como que trabajar nos obliga a seguir trabajando, más que nada porque nadie se hace rico así, en un acto de desesperación-eso-es-un-auténtico-asco, decidimos... hacer un euromillón con múltiples apuestas. Nuestra "inversión" para un futuro mejor. Y confiarnos a la suerte. Y esperar... a que esta noche los astros se confabulen y nos toque a cada uno de nosotros la friolera de 12,3 millones de euros.

Hoy nos hemos dedicado a fabular... qué haríamos con ese dinero... Comprarnos un piso (bueno, mejor una casa, con jardín y piscina) és el denominador común... A partir de aquí, y con la necesidad "nido" cubierta, nuestros caminos se separan. Dejar el trabajo también está claro... aunque yo creo que me pediría una excedencia, porque igual me aburro sin "hacer nada". Pero no creo... porque estaría muy ocupada. Vaya, ya me ocuparía yo de ocuparme. Me dedicaría a viajar, pero a viajar sin tener que preocuparme por el dinero. Y estaría 2-3 meses en París, viviendo en un piso en Montmartre, yendo por las mañanas a clases de francés. Por las tardes pasearía e iría de tiendas. Y después de París... creo que haría lo mismo en Florencia...

Fabular por fabular está bastante bien... Tendría que aprender a vivir sin la necesidad de trabajar y plantearme qué es aquello que "quiero" en realidad... Creo que podría hacerlo... :)

Esta noche, cruzad los dedos...

19 ago. 2009

Cosas que (no) pasan en Agosto

Me gusta trabajar en Agosto... o eso es lo que digo siempre. Pero estoy empezando a pensar que eso no está tan bien como creía... Puede que sea por la calor por de estos días, insoportable tanto de día como de noche... o porque estoy algo aburrida, y eso de ver todos los comercios cerrados, y que no haya gente por la calle y que en el tren sólo seamos 4 pringados que van a trabajar, tampoco ayuda. Lo cierto es que no me apetece estar en el trabajo, pero tampoco quiero quedarme en casa sin hacer nada, ni andar por las calles semi-desiertas... Quiero estar bien lejos (creo... porque tampoco estoy segura).

A todo esto, la blogosfera también es un casi-desierto. Las noticias en la tele y en los periódicos, las típicas de Agosto (el otro día emitieron un reportaje sobre una exposición de recortables de la guerra civil que hace mínimo 2 meses que inauguraron... y que cierra la primera semana de septiembre... se notó a la legua que lo tenían hecho de hacía tiempo...). Quedar con la gente, imposible. Todo el mundo está de vacaciones... Ni chafardear en Facebook es posible... Nadie cuelga fotos. Supongo que en septiembre habrá una invasión. Ha llegado un momento que incluso estoy aburrida en el trabajo (¡si no hay nadie!). Y mirar en internet también me aburre. Ya no sé qué más mirar. Encima, en casa, la conexión va sólo cuando le apetece... y eso es muy poco fiable. Imagino que también debe estar de vacaciones (la p... conexión).

Ir a mirar tiendas tampoco apetece. La ropa de otoño, en plena ola de calor... uffff... Y lo que queda de rebajas está más que visto y aburrido. A pesar de esto, (es que yo, muchos propósitos y mucho bla bla bla), ayer "caí" y me compré unas sandalias súper rebajadísimas en Mango... y ya sabía yo que no podía salir bien. Los zapatos, tan baratos, ni que sean rebajados, no son para mí. Intenté "adiestrarlos" durante media horita, y qué va... me dejaron los pies destrozados...

Las sandalias asesinas son parecidas a esas... Bueno, vale, en realidad sólo se parecen en que son planas y rollo romanas... pero son en color crudo y sin tachuelas y con unas tiras cruzadas que intentan asesinar el pie por asfixia.... Además, mientras intentaba encontrar la foto exacta en la web de Mango, he descubierto que Mango ha cambiado su página web y yo tengo que instalar no sé qué programa que no me apetece hacerlo ahora para poder visualizarla... :(

La cosa podría ser mejor si cuando me cambié de trabajo me hubiera traído conmigo el calendario de los bomberos de Bilbao. Más que nada porque Agosto es mi mes favorito (en el calendario, claro...). Ya lo era hace dos años, y sigue siéndolo... Pero, evidentemente, no hice algo así... Poco serio...

14 ago. 2009

The gay side of life

Cada verano aprovecho para leerme los que yo llamo “libros pendientes” del año. Son aquellos que me he ido comprando o me han ido dejando a lo largo del año, y por el motivo que sea (por falta de tiempo, porque hay otros que me atraen más, etc.) he acabado dejando de lado.

Hace unos días le tocó a uno en “versión original”: “The curios case of Benjamin Button” y otras dos historias cortas, de F. Scott Fitzgerald. Lo compré al poco de haber visto la película de David Fincher, protagonizada por Brad Pitt y Cate Blanchett. La película me gustó muchísimo, y de aquí que comprara el libro. Y el cuento de F. Scott Fitzgerald también me ha gustado mucho. Realmente, la película sólo está “basada” en el cuento, porque es bastante distinta, especialmente en el tratamiento del personaje. El Benjamin Button del cuento es, simple y llanamente, un gilipollas. Un imbécil. Un prepotente. Un viejo/hombre/niño insoportable. Claro que bastante tiene con lo suyo. El Benjamin/ Brad Pitt Button es encantador, tierno, inocente…

Cuando leo libros en inglés (pocos, muy pocos) acostumbro a apuntar unas pocas palabras de las que desconozco el significado. No todas. Sólo unas pocas, por aquello que si me obligo a apuntarlas y luego las busco, el hecho de buscarlas hace que nunca más (en la mayoría de veces) se me olvide su significado. Y esta vez apunté una frase: “the gay side of life”.

Por el contexto, deduje que Benjamin, a medida que rejuvenece y su mujer envejece, se siente cada vez más atraído por el lado “divertido” de la vida, pero no por los hombres (más que nada porque la historia es de 1921 y Scott Fitzgerald fue rompedor, pero no tanto. No nos pasemos). Y sí, más o menos acerté. Porque si se busca a un diccionario multilingüe (un traductor automático online no sirve, podéis hacer la prueba), se va a ver que la primera acepción para traducir la palabra “gay” es alegre o vistoso. La segunda acepción sí que es homosexual. Y tiene su lógica, esa evolución del significado…

Lo bueno de buscar las cosas es que, a pesar que a veces puede llegar a ser fácilmente deducible (como en este caso), una vez encontrado, ya no se olvida nunca…

10 ago. 2009

Nombres raros



Mientras desayunaba, he leído en el periódico un cortísimo artículo de opinión que trataba de los nombres en México. Evidentemente, hablaba de los “nombres raros” que los padres “imponen a sus hijos”. Y hacía referencia a nombres como “Leididí”, “José Supermán”, “Mileidi”… También hay chicos que se llaman Diógenes, Platón o Aristóteles… Parecen casi apodos, pero son nombres reales. Como curiosidad, también explicaba que es habitual en Cuba que haya chicas con un nombre compuesto que empieza por “Useinavy” y va seguido de otro más normal.

De todas maneras, yo sigo creyendo que el nombre más “raro” que he escuchado nunca (y, de hecho, conocí a la persona que lo llevaba) es el de un trabajador gambiano que mi padre tenía contratado cuando yo era una cría. Se llamaba Marlboro. Con toda mi inocencia yo le pregunté si le llamaban así porque fumaba mucho (a pesar que nunca tenía un pitillo entre los labios)… Pero no… Y me explicó que sus padres le pusieron ese nombre porque Marlboro sonaba a americano, y lo americano, en su país y al menos por aquellos años, sonaba a cosa buena, a progreso, a riqueza… y estaban convencidos que llamarle así le iba a traer suerte. Me contó que en su pueblo él era el único Marlboro, pero que había varios Levis…

7 ago. 2009

No-costumbres

Como todo el mundo, yo tengo mis costumbres. O mis no-costumbres. Mis fobias. Mis manías. Y una de ellas es que no me gusta ir en metro. Ni en bus. En general, no me gustan las acumulaciones de gente en los andenes y en los vagones. No me gusta ir apretada dentro del bus ni en el metro. Ni tener que pasar frío en verano y calor en invierno. Ni ahogarme mientras transito por un pasillo interminable. Y tener que esperar tampoco es santo de mi devoción.

Así que… siempre que puedo, voy a pie. Cuando estaba en mi anterior trabajo, tardaba unos 20 minutos… que son sanísimos, por otro lado. Cuando cambié de trabajo, hace ahora casi mes y medio, tuve que replantearme mi no-costumbre… porque levantarme 20 minutos antes para ir andando, vale… pero hacerlo 40 antes para llegar a la hora al nuevo trabajo, ni de coña.

Así que la cosa estaba entre pillar metro o buscarme la vida. Y me busqué la vida. Me hice del bicing.


Y ojalá que lo hubiera hecho antes… porque dejando de lado que es un “servicio público” y que como tal funciona como funciona y las quejas se solucionan de la manera que se solucionan y que hay bicis con el cambio estropeado; otras con la cadena suelta; otras con el sillín que ya no se puede graduar (y oye, que hay gente que debe ser altísima, yo no puedo ni siquiera sentarme y pedalear… no llego); otras sin frenos (literal, sin frenos, sin manitas de freno)… Dejando de lado todo esto, que putea un minuto al día, tardo sólo 13 minutos de media en llegar al trabajo. Y como que es casi plano y cuesta abajo llego fresca como una rosa…

Luego, la subida es eso, subida, y como tal es también un poco más jodida. Pero es preferible al calor de los pasillos del metro, a los metros atestados que no acaban de arrancar, a los metros que no llegan…