20 may. 2009

¿Es peligroso?

Esta mañana, cuando volvía de desayunar e iba de nuevo hacia el trabajo, una pareja de turistas franceses de unos 55 años me ha preguntado por dónde tenían que ir para llegar a Plaza Cataluña. Desde donde estábamos era muy fácil: llegar hasta la Rambla y todo hacia arriba. Unos 10-15 minutos a pie. La mujer ha puesto mala cara y me ha dicho que eso era mucho tiempo. Le he contestado que, justo allí, a 20 segundos, tenían una parada de metro. Y que en metro eran sólo dos paradas y no tardarían ni 5 minutos.

- ¿Es peligroso?

Yo me he quedado a cuadros. "¿Peligroso?". "Sí, el metro. Es que nos han dicho que el metro de Barcelona es muy peligroso. Y como que en la Rambla también roban a los turistas... ¿Qué es menos peligroso?".

He seguido estando a cuadros. Yo nunca he tenido la sensación que la Rambla sea especialmente peligrosa. O que en el metro haya peligro. Supongo que es porque ya lo sé, que hay listillos y carteristas que si te despistas te van abrir el bolso, o que entre 4 o 5 te van a entretener y sin darte cuenta acabarás desplumado sin haberte dado cuenta. Y como que ya sé eso, vigilo. Y, hasta la fecha, nunca me han robado. Pero vigilo igual cuando estoy en Barcelona, como cuando estoy de viaje. Para mí, "vigilar" es básicamente saber dónde llevo el monedero y el DNI o pasaporte, y tenerlo controlado.

Y así se lo he dicho. Les he pedido que se giraran. El hombre llevaba la cartera en el bolsillo de detrás de los pantalones, a la vista. Le he dicho que así, no. Y la mujer llevaba el bolso colgado al hombro de cualquier manera y con la cremallera abierta. Le he dicho que así, tampoco. Que van gritando "somos turistas, una presa fácil". Pero que, así, ni en Barcelona ni en ningún sitio.

En fin... he confirmado que Barcelona se está ganando una fama de "insegura", o "peligrosa"... especialmente entre cierto tipo de turistas. Y es una pena. Aunque cierto. El turista es la presa fácil. Acostumbran a llevar dinero en efectivo. Van súper confiados Rambla arriba y Rambla abajo. Bolsos colgados del hombro de cualquier modo. Algunos (grupos de ingleses especialmente), van tan borrachos que no sabrán nunca si les han robado o han perdido la cartera. Muchas veces, vigilando sólo un poco estas cosas no pasarían...

13 may. 2009

I'm an egosearcher

Resulta que soy una egosearcher... y yo sin saberlo. O, en otras palabras, algo vanidosa. Claro que... ¿y quién no lo es? Ni que sea un poquito.

Esta tarde he ido a la peluquería (que ya tocaba) y he aprovechado para leer revistas que ya no compro. Hoy he elegido Marie Claire y, entre varios artículos interesantes, había una breve referencia al egosearching. Que es otro término inglés que espero que no acabe poniéndose de moda y que sirve para designar algo tan común como buscarse a uno mismo en Google.

Y lo que decía antes... ¿quién no ha hecho eso? Yo sí... aunque buscarme a mí misma es algo frustrante. Mi apellido no es "García", ni "Sánchez", ni "Martínez", con lo cual no es demasiado habitual (hay, pero pocos). Y la unión de mi nombre con mi apellido debería de hacerme algo más única... pero no. Resulta que hay una persona que se llama como yo. Y que, encima, es una neuróloga reconocidísima, que participa en congresos médicos importantes, que escribe artículos para revistas médicas, que da clases en la facultad de medicina... y que copa el "top 200", como mínimo, de entradas de Google. Me'cachis. Qué se le va hacer... Mi vanidad por los suelos. Yo sólo salgo muuuucho más abajo, con unas pocas entradas totalmente olvidables (¡mis resultados en las oposiciones! ¡Y mis amigos en Facebook! A la porra la intimidad...). La poca presencia mi auténtico yo en Google ha dado como resultado que, en un par de ocasiones, algunas citas a medio-ciegas vinieran con la idea preconcebida de que yo era en realidad neuróloga (y mucho mayor de lo que soy... por aquello que es imposible que una chica de veinte y algo haya escrito tantos artículos ciéntificos). Me'cachis otra vez.

De todas formas, quien no se conforma ni se consuela es porque no quiere. Y cuando me busco con mi nombre cibernético el resultado es mucho más gratificante. A veces, incluso me asusto. Por suerte, hay poca gente que puede relacionar mis dos yos...

5 may. 2009

Teoría y práctica... no es lo mismo

Hace cosa de mes y medio cambié de trabajo (y sí, eso ha venido a coincidir con mi bajada de ritmo en actualizar, aunque no está directamente relacionado). A mis nuevas compañeras de trabajo (porque son todas mujeres, excepto un hombre que hace jornada reducida) no les he dicho que tengo un blog.

Y hoy, por aquellas cosas de la vida ha salido el tema de los blogs. Pero por un asunto bastante serio. De hecho, ha salido el tema de UN blog en concreto. Un blog que, por aquellas otras cosas de la vida, yo había descubierto hace un tiempo y lo había visitado en un par o tres de ocasiones. Pero como que no me gustaba, ni cómo escribía ni sobre lo que escribía, lo borré de mis enlaces y dejé de visitarlo. En su momento pensé que daba demasiados datos de personas ajenas que, por motivos de trabajo, la persona que escribía el blog conocía. Nombres y apellidos, desgracias personales y problemas considerables, ajenos a ella. Eso tampoco me gustó. Para mí, estaba en el límite de considerarlo intromisión al derecho del honor, a la intimidad y a la propia imagen. Y todo porque se expresaba desde su punto de vista y desde el conocimiento personal que ella tenía de esos temas. Temas, asuntos y datos que, a mi entender, deberían estar protegidos por un estricto deber de secreto profesional.

Claro que estos derechos son lo que yo llamo “derechos-chicles”. Son interpretable y modulables y siempre acabará dependiendo de qué valor se atribuye a otro derecho, el de la libertad de expresión.

Pues bien, hoy ha salido en el trabajo, como quien no quiere la cosa, el nombre del blog. Y el de la autora. Y el resultado es que, desde mi trabajo, vamos a denunciarlo a y a pedir a Blogger que lo cierre o tome medidas. Por intromisión al derecho del honor y a la intimidad de un menor de edad. Y, si nos apura, por calumnias hacia nosotr@s. (¡!)

Yo no he podido evitarlo y he vuelto a visitar el blog, y he buscado el post en cuestión… y, bueno… “derecho - chicle”… ya lo he dicho antes. Y que una cosa es la teoría y otra la práctica. Para mí, igual no habría para tanto si no revelara ciertos datos que debería de guardarse para ella. A la vez, entiendo que la persona que lo ha descubierto se haya sentido molesta porque se refieren a ella como “cruel”, aunque sin mencionar su nombre. Y también entiendo que ofrece una visión muy sesgada de la realidad. Sólo una parte, de hecho. Y sólo su versión. Y es cierto que da el nombre y apellidos de una persona que merece especial protección por sus circunstancias personales… pero también los dio la prensa escrita en su momento y no sucedió nada.

Sigue sin gustarme este blog y me intriga ver cómo terminará la cosa. Puede que quede en agua de borrajas, porque, en el fondo, se trata sólo de una forma y un medio de expresar la propia opinión. Y que alguien sea catalogado de “cruel” no deja de ser una opinión personal. Sí que creo que no debería haber reproducido palabra por palabra el contenido de un informe con datos confidenciales y especialmente protegidos que no elaboró ella y que se hizo para unos fines muy concretos. Y que ella conoció por razón de su trabajo, un trabajo que implica un riguroso deber de confidencialidad. Eso, creo, sí que está mal. Y por aquí puede que le vengan los problemas.

Yo, por si acaso, seguiré con la boca cerrada y no diré a ningún compañer@ de trabajo que tengo un blog.