12 abr. 2009

La encantadora de Florencia

Recuerdo que hubo una temporada en mi vida, entre mis 10 y 12 años, en que me dio por devorar cualquier libro de mitología que cayera entre mis manos. Bueno, más bien se podría decir que los “buscaba” yo. De hecho, no leía casi nada más.

Empecé por la mitología griega... y eso ya fue un no parar. Después de la griega vino la china. Y luego la egipcia, que se convirtió en mi favorita (y que aún lo es). Tuve mi temporada de mitología árabe. Y de romana, que se parecía mucho a la griega, pero me gustaba menos. Y luego vino la mitología céltica y las fábulas y leyendas de aquí. Pero no se trataba de leer sólo mitología griega, o céltica, sino que iba mezclando.

Era muy curioso ver cómo las distintas culturas habían respondido a las mismas preguntas (nuestros orígenes, básicamente) de forma muy distinta pero que a veces era muy parecida. Me encantaba poder encontrar una leyenda con Thor y Odin de protagonistas, que a pesar de sus modos, formas de ser tan distintas y territorios tan apartados, era sustancialmente igual a otra protagonizada por un príncipe árabe.

Pero la mitología y, en general, las historias fantásticas, se acabaron. Y me dio por leer cosas más serias y más reales. Bueno, como mínimo, más verosímiles.

Por eso me ha sorprendido muy gratamente leer La encantadora de Florencia, de Salman Rushdie. Lo compré hace ya un tiempo en la FNAC, a pesar que Rushdie estuvo haciendo su promoción por España hace justo un par de semanas (he visto unas cuantas entrevistas suyas en varios periódicos y sé que lo entrevistó también Buenafuente para su programa). Y si lo compré fue porque me guié por un impulso algo absurdo. Me gustó el título y me sedujo la portada de colores brillantes. Prometía algo distinto.

Y sí. Es un libro fantástico, y cuando escribo esta palabra lo hago pensando en la capacidad de transportar a mundos mágicos que tiene. Como mágico era el mundo que dibujaban los cuentos y leyendas de origen árabe que devoré a mis 12 años. Palacios enormes hechos en mármol. Reyes todopoderosos y casi divinos, pero con debilidades tremendamente humanas. Pintores casi mágicos que se consumen a medida que pintan su obra maestra. Mujeres bellísimas y etéreas que esconden demasiado. Reinas imaginarias que reinan más que las de carne y hueso.

Y la historia que presenta La encantadora de Florencia es así. Pura fábula. Me imagino a Salman Rushdie empezando a escribir y seguir escribiendo, fábula tras fábula, historia tras historia... cualquier cosa imaginable, si es fantástica y mágica, es bienvenida en ese libro.

Y claro... es un cóctel explosivo de resultado sorprendente y muy distinto a las historias que ahora se llevan. Pero totalmente recomendable. Es un libro que nos lleva desde los palacios majestuosos de la India mogol del siglo XVI, a la Turquía azotada por Vlad el Empalador... y luego llegaremos a la Florencia de Lorenzo el Magnífico. Y acabaremos en el Nuevo Mundo. Y todo eso siguiendo la historia excepcional de una princesa enigmática de enorme belleza, descendiente directa de Gengis Khan y Tamerlán, con múltiples nombres: Qära Koz, Ojos Negros o Angélica.

Creo que ya lo he dejado claro... pero vuelvo a insistir en ello. Recomendable. Muy recomendable. Y mágico, muy mágico.