15 feb. 2009

Tierras de cristal

Alessandro Baricco, italiano nacido el 1958 en Turín, es el autor de “Tierras de Cristal”. Ha escrito otras novelas y obras de teatro: “Seda” (probablemente la más conocida), “Océano”, “City”... Buscando información sobre él por internet, me he enterado que tiene abierta una escuela de técnicas de escriptura en Italia. Y no me ha sorprendido, la verdad.

Alessandro Baricco escribe bien, más que bien, pero todo en sus libros está calculado, pensado, predeteminado... Hay veces en que el lenguaje y las construcciones narrativas que utiliza son tan rebuscadas y artificiosas que pueden hacernos perder. Pero que nadie se engañe, porque en ningún libro de Alessandro Baricco se encontrará una historia lineal y de fácil seguimiento. Aquello tan manido de “introducción, nudo y desenlace” no se encuentra en sus novelas y, excepto en “Seda”, es posible que deban de releerse algunos pasajes para poder entenderlos. No hay nada que sobre en sus historias y pueda obviarse en una lectura rápida, y si está dicho es necesario entenderlo y no olvidarlo.

"Tierras de cristal" es la tercera novela de Baricco que leo, después de “Seda” y “Océano”. Es la que menos me ha gustado y en la que ese artificio narrativo del que hablaba antes está más presente. Creo también que es la más difícil de leer. La historia que se nos cuenta sucede en Quinnipack, una pequeña ciudad imaginaria, que bien podría ser cualquiera ciudad centroeuropea del siglo XIX. Allí, el señor Rail, (fijaros ya en el apellido... nada hay de gratuito en las obras de Baricco), después de volver de uno de sus misteriosos viajes, se propone traer el ferrocarril a la ciudad. Su intención es hacer construir una vía recta de 200 kilómetros que una Quinnipack con Morovo, la ciudad a la que su mujer, Jun, nunca quisiera ir.


Pero la fábrica de vidrio del señor Rail no produce los suficientes beneficios para financiar en solitario tal sueño, que más que sueño acaba convirtiéndose en obsesión, y se convierte en un proyecto aplazado. A Quinnipack sólo llega la locomotora, Elizabeth, que impresiona a sus habitantes. Al cabo de los años, las obras del tren podrán reanudarse, gracias a la inyección de dinero que supondrá el encargo de Horace Houreau, arquitecto francés atormentado por sus demonios interiores, de fabricar finas láminas de cristal para construir el Cristal Palace de Londres. Pero el dinero no acabará de llegar, y el proyecto acabará deteniéndose para siempre. Habrá una vía que sale de Quinnipack, y que aparte de haber traído desgracias, no llegará a ningún destino.

La construcción de la vía, o más bien, alrededor de la idea de construir la vía, es el eje alrededor del cual se van presentando los demás personajes. Se construyen muchas historias entrecruzadas, muchas de las cuales ni al final se logran unir como un todo. Son pequeñas historias, algunas independientes, otras dependientes unas de otras, que van desgranándose muy poco a poco.

Particularmente, creo que el libro es difícil de leer, a pesar de ser bastante breve. Creo que hay demasiado artificio narrativo para contar la historia. Pero así escribe Alessandro Baricco. Es uno de esos escritores que prima la escritura por encima de la historia. Pero ¡ojo!, que la historia está. Y hace pensar. Una de los puntos que trata la historia que más hace pensar es lo que supone la llegada de la locomotora. La locomotora de vapor significa que empieza a llegar la modernidad a Quinnipack, se ve como un avance importantísimo para el progreso económico de la ciudad. Pero, curiosamente, llega Elizabeth, la locomotora, y empieza también una espiral de crímenes y muertes... que son tratadas como algo secundario en el libro, es cierto, pero que están. Y creo que la idea que quiere transmitirnos Baricco es ésa: que el progreso no lo justifica todo. En este caso, la locomotora rompe la tranquilidad de una ciudad en la que nunca sucede nada, en la que lo único que rompe la monotonía son las idas y venidas del señor Rail de sus viajes misteriosos. Pero llega la locomotora, con lo que eso significa, y todo cambia.

El libro no está mal, pero si os tengo que recomendar alguno de Alessandro Baricco, mi elección es “Seda”. “Seda” seduce, desde la primera hasta la última palabra, por la técnica narrativa, y también por la historia que cuenta. Y si os gusta “Seda”, pues entonces podéis leer “Tierras de Cristal” o algún otro de Baricco. Que supongo que por algo será que “Seda” es el libro más conocido de su autor (y que cuenta con una adaptación cinematográfica).

6 comentarios:

Casandra dijo...

Qué bonito!!`Pues aunque sea un poco pesado de leer igual me atrevo!! ;o)

UN BESAZO Y BUEN LUNES!! :-)

Parsimonia dijo...

Muy interesante tu reseña.
Me gustan los libros con artificio narrativo, pero en el que estén todos los nudos bien atados, si no es fácil perderse, por lo que tendré en cuenta el libro "Seda" para una próxima compra.
Besos

Aïcha dijo...

Justo la semana pasada estuve hojeando en la casa del libro Seda. Ahora me has convencido. Un beso blaudemas

maba dijo...

me encanta leer pero..no me gusta el artificio narrativo (si hablamos de novela) y le tengo un poco de manía a los trasuntos literarios..me gusta que los sitios sean reales...

besos

razonamiento social dijo...

Hola guapa,

¿Tu ves la caja tonta? Te passas el dia entre expedientes y ¿tienes ganas de leer en el tren y cuando llegas a casa? ¿Te gastas más pasta en libros o en ropa?
Soy tu antónimo en cuanto a pasión por la lectura.

Blaudemar dijo...

A mí en general me gustan las buenas historias. Pero a la vez quiero que estén bien escritas, que cada una de las palabras que lea, que las técnicas utilizadas me dejen "guau"...
Cuando un libro sólo es artificio narrativo, o está súper bien escrito, pero no cuenta nada... no me gusta. Es más, me aburren. Y hay muchos autores súper valorados que yo englobo en ese segundo grupo.
Y al revés, una historia mal escrita con hilos sueltos y con un lenguaje muy simple, tampoco me gusta.

Razonamiento...ummmm... no sabría qué decirte... Veo la tele, pero poco. Y para tu tranquilidad me gasto más en ropa que en libros! :) Pero por la sencilla razón que un jersey da para dos libros (más o menos, en función del jersey y de los libros)!! Y tampoco leo tanto (ni todo lo que leo me lo compro, también voy a la biblioteca y hago "tráfico")...

Gracias a tod@s por comentar!