21 dic. 2009

Hiperbreve

Creo que, poco a poco, voy a ir volviendo a postear. No me ha sucedido nada, ni bueno, ni malo, sólo que me he dedicado a hacer otras cosas.

Y cuando titulo "hiperbreve" es porque vuelvo con un hiperbreve. Un relato hiperbreve, se entiende. Lo presenté hace poco a un concurso de relatos cortísimos (200-350 palabras). No tiene ninguna pretensión especial ni ningún doble sentido ni mucho menos ninguna interpretación oculta. Por si acaso...

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Apostar y perder

El silencio de la habitación era únicamente interrumpido por los acompasados latidos de los corazones de los allí presentes. Perilio apretó su puño derecho y lo llevó hacia su boca. Su mirada demostraba el alto grado de concentración en que se encontraba. Un soplido breve y suave sobre su mano. Tres movimientos rápidos y secos de su brazo derecho, y su mano se abrió, dejando caer los dados sobre el tapete verde. Los dados rodaron y rodaron por él, hasta que se detuvieron y... Un grito medio ahogado logró salir de la boca de los presentes. Perilio había obtenido la puntuación más baja. Y sus otras dos jugadas también habían sido, con diferencia, las peores. La expectación era enorme. Perilio se sabía el perdedor, y no tenía otra salida que acatar las normas del juego del que él mismo había sido instigador y que se había vuelto en su contra ya desde el inicio. Se levantó de la silla y caminó tres pasos hasta el centro de la habitación, donde todos pudieran verlo bien. Fijó -por aquello que debía de resultar más fácil- su mirada en un punto exacto de la pared y, poco a poco, se bajó los bóxers azules de rayas blancas que le había regalado su madre dos Navidades anteriores. Los corazones de los presentes estallaron de júbilo, y sus risas se aunaron a los aplausos, mientras alguien tiraba toda la ropa de Perilio por la ventana. Se lo tenía merecido. 

14 nov. 2009

Maldito karma


Hace muchos días –demasiados- que no actualizo el blog. Y no es por falta de ganas. No, qué va...Otra vez la culpa la tiene mi endémica falta de tiempo.

Entre cosa y cosa, he sacado tiempo para leer un libro estupendo. De hecho, lo devoré. Se trata “Maldito karma”, del alemán David Safier, todo un éxito de vendas en su país.

Llega un momento –ya lo he comentado otras veces- en que cada vez es más difícil encontrar algo que sea “nuevo”, que no se trate de la reescritura de otra historia ya leída, ya escuchada, ya vista o ya oída. Y cada vez sucede con menos frecuencia. Y aún es más extraño con los libros cuya única pretensión visible es entretener.

Por eso “Maldito karma” es genial. Tengo que reconocer que cuando leí la contraportada lo primero que pensé fue “anda... otro que se ha decidido a resucitar a Gregor Samsa, y tentadísima estuve de dejarlo allí donde se encontraba, en la pila de novedades. Pero me lo llevé. Y no me arrepiento.

Sin ánimo de destripar el argumento he aquí cuatro apuntes de nada sobre su argumento:

Kim Lange es una famosísima presentadora de televisión, que se encuentra en la cúspide, en el mejor momento de su carrera. En el camino hacia la fama no ha dudado en pisotear a múltiples compañeras. De pasada, ha ninguneado a su marido y, últimamente, le es infiel con un compañero de una cadena de la competencia. Además, no soporta a su madre y no hace ni puñetero caso a su hija.

Pero las cosas se le acabaran de torcer la noche en que debe recibir un premio de reconocimiento a su carrera. Aquella noche, después de enseñar el culo delante de millones de telespectadores por culpa de un vestido 2 tallas demasiado pequeñas para ella, morirá aplastada por el lavabo de una estación espacial rusa en desintegración (sí, no preguntéis…).

Kim despertará… convertida en una hormiga obrera. Buda le explicará que, ha acumulado una cantidad tan enorme de mal karma en su vida, ha sido tan mala y tan retorcida, que le va a tocar empezar desde lo más bajo, como una simple hormiga. Y ya se verá si, en sucesivas vidas y en sucesivas reencarnaciones, siempre y cuando consiga acumular buen karma, vuelve a recuperar su forma humana.

Evidentemente, el propósito de Kim es volver a ser humana, volver a estar con su familia… pero el camino, para alguien como ella, no será nada fácil. Y si ser hormiga no le gusta… puede aún ser peor.

De verdad… para mí, muy divertido. Y recomendable.

26 oct. 2009

Cosas que cuestan

Igual debería decir sólo "cosas que me cuestan a mí". A mí, de forma particular... y no sé si a alguien más. Porque hace ya muuuuuuchos días que me pasa una cosa: estoy harta de escuchar siempre la misma música. Ya sé, si me pasa eso es porque quiero...

Pero mejor me explico. Hace un par de Navidades me regalaron un Ipod (y anda que yo no había dado por saco... "quiero un Ipod, quiero un Ipod, quiero un Ipod."... como para que nadie se diera por aludido). Y al final, los Reyes, Papá Noël y el Tió se dieron por enterados y me "cayó" un Ipod. Sólo que me cayó tal cual, nuevo, envuelto en su cajita, con un lazo bonito y una tarjetita... pero vacío, sin una triste canción. Y eso supuso que una vaga como yo para según qué tuviera que aprender a pelearse con otro cosa más, el dichoso itunes...

Total... que me pasó lo que acostumbra a suceder con las novedades... que al principio me puse como una loca a pasarme música al itunes, y desde allí al Ipod... pero sólo al principio. Luego pasó la novedad... y la música que está ahora es la que había por aquel entonces.

Que ya me vale, ya lo sé... Ha llegado a casi abandonar el Ipod porque he aborrecido la música (la que hay en él, se entiende). Y el domingo, escuchando en el coche a Vetusta Morla, decidí que ya. Hasta aquí. Pienso vaciar la música vieja, toda, pero toda-toda, y empezaré a cargarla con otra de "nueva"... Y entonces sí, ya podrá estropearse Renfe, no llegar el bus, tener que esperarme donde sea... que me dará igual.

21 oct. 2009

Cruz

Se llama... Da igual cómo se llama, de hecho. Porque gente como ella hay bastante. Casi siempre son "ellas", eso sí. Yo creo que no lo hacen a posta, y, de hecho, ya dudo de que sean concientes que lo hacen.

Hacía mucho tiempo que no se veían todas las amigas juntas. Separadas, en grupos de 2 o 3, sí. Pero todas juntas, como antaño, igual hacía dos años bien buenos. Y, por fin, después de muchos intentos se habían conseguido conciliar las agendas. Mujeres trabajadoras, algunas con hijos, otras con maridos, y otras que eran trabajadoras, con hijos y marido a la vez. Ya se sabe: la vida es complicada.

En el restaurante, a la hora fijada, allí estaban todas. Todas, menos ella. Besos, alegría, ponerse rápido al día. Y esperarla, mientras empieza a correr el vino. 20 minutos más tarde llega ella. Hace su aparición triunfante. Más besos, grititos de alegría...

El camarero hace acto de presencia. Y empieza a tomar nota. En los 20 minutos que ella ha llegado tarde las demás amigas han tenido tiempo de decidir qué quieren. Ella, evidentemente, no ha podido mirar la carta. Además, se ha olvidado las gafas.

- Perdona, ¿podrías decirme qué hay en la carta? Es que me he olvidado las gafas en casa.- le dice ella al camarero.
-Eh....bien... De primero puede escoger entre tal y tal y tal y pascual...
-Pascual está cocinado en aceite de oliva o de girasol?
-Eh...de oliva,claro.
- Claro, claro...
- Y la ensalada, lleva cebolla?
- Sí, pero se puede hacer sin...
- Ya, ya...
- Así... ya sabe qué quiere?
- Ya sé que no está en la carta... ¿pero pueden hacerme una pechuga a la plancha acompañada de un poco de ensalada de sólo lechuga?
-Eh... sí, sí...

Las amigas, callan. Ya no recordaban que ella era así. El camarero se va. A los pocos minutos, ella levanta la mano:

- Eh, chico, ¿puedes cambiarme la copa? Es que está sucia...
- Claro, señora, cómo no... Aquí tiene...
- Perdona, pero ésta también... ¿lo ves?
- Bueno... para ser sincero, soy incapaz de apreciarlo... pero le traigo otra...
- Mejor tráeme un vaso. De los grandes.

Pasan unos minutos. Traen los primeros. Y la pechuga a la plancha con lechuga de ella.

- Perdona....la pechuga está poco hecha.
- No hay problema, la pasamos un poco más.

Más minutos. Vuelve la pechuga.

- Ahora la habéis secado. ¿La habéis recalentado al microondas, no?
- Eh... no.
- ¿Me traes otra?
- Si, señora...

Más minutos. Vuelve otra pechuga. Y los segundos de los demás. Siguen las risas, las conversaciones a muchas bandas... y ella come. Come algo, no todo.

- Señora, ¿postres?
- No. Un cortado descafeinado de máquina, con leche descremada, natural y sacarina.

A la hora de pagar se dice de hacerlo a partes iguales. Ella, además de las gafas, se ha olvidado el monedero en casa.

- ¿Podéis pagármelo? Entre todas vosotras mi parte os va a salir por nada... Además, lo mío es lo más barato...

El camarero devuelve la vuelta. Y ella:

- ¿Por qué no dejáis más propina? Eso es muy poco...

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Dedicado a... mejor no dedicarlo a nadie...

11 oct. 2009

Morir como un perro

Este es un post que tengo pendiente desde hace unos días. Empezé a escribirlo, y lo dejé a medias. Como que lo tienen las noticias es que cuando ya no son nuevas dejan de ser precisamente "noticias", igual ya no tiene interés, pero sigue apeteciéndome publicarlo.

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El pasado fin de semana salió a la luz una noticia cuanto menos "curiosa". Varios vecinos de La Sénia habían visto una leona campando libremente por los bosques vecinos. Y se lió. Saltaron todas las alarmas y, de repente, se montó un dispositivo enorme para buscar -y capturar- la supuesta leona. Helicópteros. Muchísimos agentes rurales. Guardia Civil. Mossos d'Esquadra.

Pasaban los días, y había más gente que había visto a la leona. A alguno llegaron incluso a entrevistarlo en el telediario. Y sí, se reafirmó en ello: "él había visto a una leona. Estaba seguro de ello". Seguía su búsqueda, pero como apuntó un Ramon Pellicer bastante irónico en el telediario, "nadie ha denunciado aún su desaparición". Incluso hubo quien creyó verla en Xerta, a más de 40 km de La Sènia. Pero eso era imposible, como se encargaron de desmentir en seguida los expertos.

La leona se alimentaba de pollos muertos que encontraba en un contáiner de una granja. Y eso fue su perdición. Al día siguiente la esperaron allí. Y ella volvió. Y, cuando vieron que era un "perro asilvestrado de dimensiones enormes", lo mataron, porque estaba a punto de huir. Dijeron que medía 1,65 m de largo por 0,70 de alto. Y sí, es un perro grande, pero... era un perro que no había hecho nada malo hasta el momento, salvo estar herido y famélico (si comía pollos muertos, ¡por favor!). ¿Y escaparse? ¿No tienen dardos capaces de dormir a animales mucho mayores en cuestión de minutos? Si con la de efectivos que había por la zona no les hubiera costado nada localizarlo de nuevo, ya dormido y sin que implicara ningún grado de hipotética peligrosidad.

Estoy segurísima que si la leona hubiera sido en realidad una leona, no la hubieran matado. Por aquello de los temores a las críticas ecologistas y a que no está políticamente bien visto matar según que tipo de animales. Pero ha quedado claro que matar a un perro no es tan importante. Ni genera tantas críticas (yo no he escuchado ninguna, de hecho). Y ha sido la forma de justificar un gasto de 100.000 euros de nada en el erario público en plena época de crisis.

Por cierto... que el perro era de dimensionas descomunales, debemos de creerlo, como si se tratara de un auténtico auto de fe... porque imágenes del perro (vivo, o ya abatido), ni una.

9 oct. 2009

Ya llegó, ya llegó...

El otoño ya llegó, ya llegó, ya llegó...

¡Y me ha cogido de lleno!

He salido de casa que no llovía. Y en la radio habían dicho que no llovería en Barcelona. Ja ja ja. Pero me los he creído. Así que he decidido que, a pesar de las temperaturas altas, yo hoy me ponía Converse. Porque es viernes, porque viene un fin de semana largo y porque me apetecía y punto.

He salido del tren a las 7.40, y empezaba a llover. Pero yo "puedo ir andando y si encuentro una bici libre, la pillo". Ja ja ja.

Truenos. Y, de repente, el diluvio.

Yo, calada. Hasta los huesos. Converse, chorreantes. Tejanos, mojados hasta media cadera. Chaqueta, chorreante. Camiseta, también afectada. Y suerte que llevaba el paraguas nuevo que me compre ayer... por aquello que el que llevo habitualmente en el bolso se había roto de llevarlo y no usarlo.

Pero estoy contenta. Ahora mismo, sin zapatillas. Y con los calcetines y la camiseta que he secado con el aire del seca-manos...

Ya llegó, ya llegó...

¡Que se quede! Y la semana que viene... vestiditos, medias y botas. ¡Por fin!

7 oct. 2009

Mejor mañana

Me apetece actualizar el blog. Y me apetece escribir, aunque creo que igual va a ser escribir por escribir, porque no tengo nada destacable que contar.Aunque podría decir que:

- ¿Existe la astenia otoñal? Porque sólo se oye hablar de la desgana que nos invade a veces con la entrada de la primavera, pero yo, con este otoño loco y caluroso, ando desganada, cansada, agotada... y con ganas que llegue ya el otoño real... ése en que los parques se cubren con un manto de hojas que por las mañanas están húmedas...

- Me apetece mucho desterrar ya la ropa de verano. De hecho, había empezado a guardarla ya durante mis semanas de vacaciones... Pero lo que me apetece de verdad es estrenar lo nuevo que me he comprado y ponerme ya vestidos con medias, y botas, y chaquetas largas... Que a ese paso y con estas calores va a llegar el invierno de sopetón...

-Voy a mil por hora, por las mañanas y por las tardes, y ni así... Tengo la sensación que no llego a nada. Dejo las cosas a medias o, peor aún, ni las empiezo. Es frustante.

-Voy cansada todo el día, me dormiría por los rincones, pero cuando es de noche, y es hora de dormir, no hay manera... Y acaba siendo como un pez que se muerde la cola: estoy agotada pero no duermo, y si no duermo (o si lo hago, mal) no descanso, así que sigo agotada.

- Seguro que hay alguna razón oculta, pero se me escapa... Hace un montón de días que me olvido, día tras día, "Luna Nueva" en el trabajo. Me lo puse en el bolso, pero como que pesa demasiado (el bolso, claro, pero con el libro, más) lo saqué un momentito. "Cuando suba de hacer el café vuelvo a ponerlo". Pues no. Allí sigue. Cada día, cuando estoy en el tren, sin nada que hacer, me viene a la cabeza. Pero allí sigue el libro... nuevo a estrenar.

- Visto lo visto, creo que tengo bastante claro porque "Mejor mañana", de Vega, es la banda sonora de mi vida desde hace unos días. No logro sacármela de la cabeza... y por algo es. La única pega es que este "mañana" no acaba de llegar. No pido que el "mañana" bueno, el de verdad al que canta Vega, sea mañana... Sólo quiero que llegue pronto... dentro de no mucho, claro.


30 sept. 2009

Caras fidelidades

Estoy... no sé... mejor empezar por el principio, que si no no se entenderá nada...

Hasta hace cosa de un año y poco mi monedero se caracterizaba por una cosa: tenía compartimentos vacíos. Porque sí, soy de llevar un monedero grande...pero no lo llenaba demasiado de cosas "útiles". De inútiles, estaba lleno (todos los comprobantes de mis compras de, como mínimo, medio año atrás).

Pero un día algo cambió... Me hice la tarjeta de socio de la Fnac, porque me salía a cuenta. Y poco a poco, yo, que siempre había dicho que no a ese tipo de tarjetas, fuí sucumbiendo. Si no tienen coste... ¿por qué no? Total, no me obligan a comprar, no? Mi monedero se fue llenando de tarjetas. Ahora mismo -y estoy segura que me olvido de alguna- ya tengo: la de la Fnac (5% de descuento, aunque no estoy segura, porque últimamente están cambiando las condiciones); la de Accessorize (3% de descuento, salvo en las tiendas del aeropuerto); la de Yves Rocher (creo que regalan cosas inútiles cuando se ha rellenado, no estoy segura); la de Mango (30% de descuento hasta un máximo de 400 € a gastar antes de 30 de noviembre, creo...); la de Esprit (se acumulan e-points, y cuando se llega a 300 te envían un vale); la de Sephora (también se acumulan puntos, hasta llegar a 150 euros de gasto, que te mandan otro vale sin fecha de caducidad por un 10% de descuento en las compras que realizes durante un día en todas las tiendas Sephora que te apetezca); la de Women's Secret (ni idea de para que sirve, aún no la he utilizado); la de Desigual (la tengo desde ayer: 10% de descuento en las compras superiores a 100€; 20% de descuento en el día de mi cumpleaños y invitación a una "party night")....

Y ya paro. No recuerdo que tenga más, pero creo que igual alguna otra hay por allí escondida.

Conclusión a todo eso: demasiadas fidelidades y poco dinero con el que ser fiel. Porque, además de tener el primer vale descuento de Esprit a punto de caducar (qué le haremos si voy a la tienda y no me gusta nada), tengo:

- un cheque descuento de la Fnac por gastar que también está a punto de caducar.
- un mensaje de móbil de la Fnac, que caduca hoy o mañana, diciendo que me hacen un descuento extra.
- otro mensaje de móbil de Naf Naf, diciendo que si compro antes del sábado algo, tengo un 20% de descuento
- un cheque descuento de La Redoute de 15 €, que me he encontrado hoy en el buzón, si hago una compra superior a 50 €.
- mi primer vale descuento del 10% de Sephora

Total, que esto de pensar en ser fiel me está estresando.  Y si tengo que ser fiel a tantas cosas me va a salir carísimo. Además, voy a perder un tiempo que últimamente no tengo yendo de un sitio para otro.

Conslusión definitiva: paso de todo y voy a ser infiel una temporada. Que es más divertido. Y, eso sí, sin sentimiento de culpabilidad y mucho menos de obligación. 

28 sept. 2009

Veintitrés

Veintitrés (23) es, según la Wikipendia, el número natural que sigue al 22 y precede al 24 (toma ya con la definición). Pero es también muchas más cosas:

- 23 es un número primo.
- 23 son los cromosomas del hombre sapiens.
- 23 fueron los años que Sherlock Holmes y el Doctor Watson convivieron en el 221B de Baker Street, en Londres.
- 23 son las puñaladas que recibió Julio César en su asesinato.
- 23 era el dorsal de Michael Jordan.
- 23 es muchas cosas en matemáticas, pero a mí se me escapan completamente (podéis ver en la Wikipendia).

Pero, además de todo eso, 23 son los días laborables a los que tengo derecho por mis vacaciones. 23 días laborables o 30 días naturales si me tomo las vacaciones seguidas. Y yo, que soy de letras y que pueda que no entenga según qué cosas de mates, pero que sí sé contar y sumar días, he convertido esos 23 días laborables de vacaciones en la friolera de 44 días naturales de vacaciones que me he tomado en mis vacaciones partidas entre julio y septiembre.

La única pega es que ya se han terminado.

Y lo peor es que hasta el año que viene no tengo derecho a mis siguientes 23 días laborables de vacaciones.

Hoy... estoy melancólica.Y sí, algo triste también.

24 sept. 2009

"Yo, de mayor, quiero ser independiente"

Recuerdo que cuando hacía EGB, debía de ser en segundo o tercero, cada fin de semana nos ponían los mismos deberes: hacer una breve redacción sobre lo que habíamos hecho en el fin de semana y acompañarlo de un dibujo.

Cuando se tienen 7, 8 o 9 años los fines de semana son todos muy parecidos unos a los otros. Al menos a mí me lo parecían. Y, en consecuencia, todas mis redacciones eran prácticamente iguales y, al final, tropocientas redacciones después, ya no sabía qué dibujar. Ya había dibujado el mercadillo de la mañana de los sábados; y la bici y las peleas con el vecino y mi hermana de los sábados por la tarde; y el bocadillo de la cena de los sábados; y las comidas del domingo... Por describir y dibujar, había llegado a dibujar la zapatilla de mi madre volando por el pasillo, acercándose peligrosamente a mí, que corría hacia la calle, huyendo de la bronca (para que la zapatilla volara, imagino que completamente merecida y bien ganada). El hastío era tal que también había llegado a autoretratarme haciendo el dibujo de la maldita redacción el domingo a última hora. Incluso recuerdo que había llegado a estar tan asqueada que acabé por inventarme un pasillo secreto que había descubierto una tarde de sábado y que comunicaba el garaje de mi casa con las raíces de un árbol del bosque cercano en el que habitaban unas hadas pequeñitas y encantadoras. Todo por escribir y dibujar algo nuevo que no fuera repetitivo.

Eso no podía acabar bien, estaba claro. Y al final se produjo un mini-amotinamiento infantil en la clase. Redacciones no, por favor. Pero si se tenían que hacer que fueran de temas más variados. “Tema libre, profe, por favor, que sea tema libre”.


Al final no nos dejaron hacer un tema libre, pero conseguimos que el tema no fuera “lo que has hecho durante el fin de semana”. Uno de los temas que recuerdo que nos pusieron fue “qué quieres ser de mayor”.

Yo lo tuve claro. Recuerdo que no escribí demasiado, sólo puse: “Jo, de gran, vull ser independent”. En castellano “yo, de mayor, quiero ser independiente”. Y dibujé: una casa, con un coche delante (que no lo puse, pero era mi coche. Y mi casa, claro). Y me dibujé a mí misma de mayor. Guapísima, rubísima (vale, con el pelo amarillo, que era una rejodida cría), súper arreglada y con varias bolsas en cada mano. Pero no eran bolsas de hacer la compra en el súper, no, qué va... eran bolsas “monas” llenas de ropa. Visión de futuro que tenía una.

Y me quedé tan ancha. Luego tuve que dar explicaciones sobre qué entendía yo por “ser independiente”. Y lo tenía claro también: no depender de nadie, sobretodo económicamente. Seguro que no lo dije con esas palabras, pero era eso. Si era independiente sabía que podría hacer lo que quisiera y convertirme -o intentarlo- en lo que se me antojara (domadora de leones, bailarina, profesora, lo que fuera)... Que la vida me dejara, ya sería otra cosa.

22 sept. 2009

These boots are made for walking

Ayer por la tarde estuve "de zapaterías". Iba en busca y captura de las que tenían que ser las perfectas botas cómodas y planitas. Y negras. Porque el año pasado ya me hice el mismo propósito y terminé llevándome una botas cómodas y planas... pero marrones.

Creo que me probé unos 15 pares, algunos más de una vez.

Al final terminé llevándome una botas negras, que son cómodas... pero no son planas.

Yo y mis propósitos...

Como que veo que esto (botas negras, planas y cómodas) es una carrera de fondo, igual las consigo el próximo año.:)

Por lo demás, hacía muchísimo tiempo (desde hace casi un par de años) que no entraba en Polyvore. Y hoy me ha apetecido. Quiero ver cómo quedarían mis botas nuevas (sí, son ésas) con mi vestidito de Desigual también nuevo. Si es que estas vacaciones me están cundiendo... Faltaría...
Gato con botas

21 sept. 2009

Batuk

Batuk es una chica india de 15 años que, desde hace 6, vive en la Calle Común de Bombay. Allí tiene su “nido”, desde donde vislumbra y es vista por los hombres que pasan por la calle, aquellos a los que luego tiene que complacer por unas pocas rupias que no verá nunca.


Batuk fue vendida a los 9 años por su padre al dueño de un prostíbulo y, desde entonces, humillación tras humillación, ésta es su vida. Ha llegado un momento en el que tiene tan interiorizada su realidad diaria que ya no se sorprende de la vida que le ha tocado vivir. Y por eso, con una inocencia que ya no puede ser achacada a su edad, escribe en un cuaderno azul su día a día; describe los pasteles que se ve obligada a hacer y el tipo de pasteleros que la visitan; habla de sus compañeras y de Puneet, el único chico del prostíbulo, y recuerda su infancia en el pueblo. Porque sí, Batuk sabe escribir. Aprendió cuando estaba curándose de una tuberculosis en un hospital regentado por unos misioneros.

Batuk ya está acostumbrada a su vida. Y no pide más, ni menos. Tiene sus sueños y sus anhelos, pero a ella misma se le antojan irrealizables. Pero su vida está a punto de cambiar. Y dejará de escribir en su cuaderno azul para pasar a hacerlo en papel con el membrete de un lujoso hotel de la ciudad. Lujo y cambio no tienen porque ser necesariamente buenos.

La historia de Batuk se nos explica en “El cuaderno azul”, escrito en realidad por el americano James A. Levine. El libro está siendo traducido a muchísimos idiomas y no me extrañaría que alguien comprara sus derechos y dentro de un tiempo fuera llevado a la gran pantalla. Porque es de ese tipo de historias que, aunque imaginarias, tiene demasiados puntos de contacto con una realidad estremecedora que, aunque lejana, todos sabemos que existe. Niños esclavos en manos de mafias corruptas, obligados a prostituirse a cambio de comida y sin esperanzas en el futuro.

El libro está bien. La historia está bien. Sirve como denuncia social y para remover conciencias. Pero yo le pongo un “pero”. Igual que en otros libros de ese tipo o parecidos, busca conmover. Está escrito ya de una forma que yo creo que es “tendenciosa”. Busca la lágrima fácil. Que pensemos “pobrecita Batuk”. Ahonda poco en el tema. Y, particularmente, creo que este es un recurso demasiado fácil para hacer subir las ventas del libro. Gracias a historias de este tipo, escritas de esa forma, se consigue que el boca-oreja las encumbre en las listas de los más vendidos. Y, como todos los de este tipo, tiene páginas totalmente prescindibles y le falta, para mi gusto, ahondar en otro tipo de sensaciones. Que sí, que quien escribe para el lector es Batuk, una niña que no ha ido nunca al colegio, que es obligada a prostituirse... pero detrás de Batuk está todo un señor investigador con prestigio internacional al que creo que se le puede exigir algo más.

16 sept. 2009

Basura

Tener vacaciones cuando casi todo el mundo está trabajando tiene sus cosas. Por ejemplo, en la tele ya dan su programación "normal", que no es otra que aquella que yo no puedo ver nunca, ni queriendo. Claro que enseguida me he dado cuento que mejor no verla, ni regalada, ni que tuviera tiempo...

La programación de las mañanas es basura, pura y auténtica basura. Ayer estuve haciendo zapping, de Tele5 (El programa de Ana Rosa) a Antena 3 (Espejo público). Alucinante. Son prácticamente calcados. Prefiero a Susana Griso, pero, ni así... Las preguntas tendenciosas, encaminadas a obtener la respuesta que la presentadora quiere. Los mismos temas en ambos programas. "Profesionales" de una y otra cadena enfrontados por el culebrón de Belén Estebán y compañía. Pero lo peor fue como, con pocos minutos de diferencia (asqueada del tema, cambié de cadena, para encontrarme con lo mismo y acabar poniendo un canal de videoclips), el tratamiento que hicieron de la reciente muerte de una chica de Galicia en manos de su exnovio.

Ana Rosa estaba entrevistando en plató al tío de la chica, erigido en portavoz de la familia. "La primera entrevista" que concede el entorno, anunciaron. Demasiado amarillo; demasiado poner el dedo en la llaga; remover la herida tan reciente; intentar que una persona, demasiado afectada aún, se erija en juez sin serlo... y acabar haciendo pura demagogia con la ley del menor.

Susana Griso fue más lejos. Ellos no tuvieron la "primera" entrevista, pero tuvieron la segunda. Y no fue cualquiera... Conectaron en directo con el novio de la chica muerta. Las preguntas, asquerosas: "sabías que te era infiel o lo intuías", "cómo te sentiste cuando lo supiste", "eres celoso"... Repugnante.

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Por lo demás, he aprovechado que tengo tiempo para, por fin, actualizar mi listado de blogs. He borrado algunos que ya no existen, o que hacía muchísimos meses que no actualizaban, y he aprovechado para añadir algunos otros que he descubierto hace ya algún tiempo y que también sigo desde la pestaña de "mis favoritos" del navegador. Prefiero tenerlo así, organizadito. Seguramente haré más cambios en el blog.

15 sept. 2009

The last dance

Sabía que estaba mal, que estaba luchando contra un cáncer de páncreas, pero aún así había aceptado seguir rodando el que ha acabado siendo su último papel.

Pero ha perdido la batalla. Esta madrugada Patrick Swayze ha muerto. Y yo lo he sentido, porque fue uno de mis sex symbols. Le conocí en el papel de Darrel Curtis, en "The Outsiders", de Francis Ford Coppola. Allí estaban también unos jovencísimos Matt Dillon y Tom Cruise, y otros actores que acabarían siendo muy conocidos unos años después. Pero yo sólo tuve ojos para Darrel, el hermano mayor.

Luego le vi en el papel de terrateniente, en la serie "Norte y Sur". Guapísimo, muy caballeroso, y con una capacidad infinita para sufrir. Recuerdo que salía corriendo del colegio, no para ver los dibujos, no, sino para verle a él.

Y después... después, "Dirty Dancing". Una historia de superación (de la chica, claro), pero que no habría sido la misma sin un Patrick Swayze guapérrimo... La he visto infinidad de veces. De hecho, cuando me independicé y unas amigas me regalaron un Dvd, la película que me compré para estrenarlo fue "Dirty Dancing". Y ha sido la protagonista absoluta de noches de chicas solas, estiradas en el suelo, y con botellas de Mateus Rosé vacías alrededor. Y creo que ahora mismo, volveré a verla otra vez.


Dirty Dancing - Final Dance Scene en Yahoo! Vídeo

13 sept. 2009

Sin planes concretos

Vuelvo a estar de vacaciones...:)Sí, ya sé, justo ahora, cuando empieza la vuelta al cole y con ella la vuelta a la normalidad y a la rutina, yo...¡zas! Vacaciones, de nuevo. Pero me gusta administrarme bien los días y prefiero guardarme siempre un par de semanitas para la segunda quincena de septiembre, para dedicármelos "a mí" sola. Porque, sí, son vacaciones solitarias.

Pero este año no tengo planes. De momento. De momento me quedaré en casita y aprovecharé para hacer aquellas cosas que no tengo nunca tiempo ni ganas. Tengo claro que iré un dia a Ikea. A mirar. A remirar. Y a coger "ideas". Algunas de esas "ideas" se vendrán a casa, supongo. Y me gustaría pintar una pared de color rojo. ¿Por qué? Pues no sé... pero me gustaría tener una pared que contrastara con el blanco impoluto de las demás paredes. Un punto loco. Un "sí, también soy así".

Hace un ratito estaba mirando la predicción del tiempo para toda la semana y han anunciado lluvias. Eso limita un poco los planes que aún no tengo... Evidentemente, la escapada a una playa solitaria que pensaba hacer, queda descartada. Pero hay museos, exposiciones, sesiones de cine de tarde... Pienso entretenerme. Y sí... también hay tiendas. Aunque llevo un par de semanas en que ya he estado suficientemente abonada, así que mejor que me controle. Lo que pienso hacer en una mañana de lluvia es ordenar el armario (vale, los armarios), y prepararlos para la entrada del otoño. Quiero buscar mis bambas rojas, y ponérmelas, y salir a andar con ellas (es el mejor calzado que tengo para las lluvias otoñales, lo tengo comprobado).


Lo mejor de todo es que tengo 2 semanas para mí. Y sin planes concretos. Estar así, me encanta.

1 sept. 2009

Sagas

No sé si quiero engancharme a una nueva saga. Más que nada porque la experiencia me dice que van de más a menos, pero a pesar de tener plena conciencia de que aquello está degenarando hasta el punto de estar traspasando la frontera de lo que es infumable de lo qué no, yo sigo leyendo. Porque aunque mi interés haya decrecido un poco o muchísimo, dependiendo de la saga en cuestión, me puede la curiosidad de saber cómo terminaran aquellos personajes que me encandilaron en la primera entrega. Aqunque todo tiene límites, y si mi interés se vuelve completamente nulo... abandono... con la sensación de haber estado perdiendo un poco el tiempo, eso sí.

Eso me empezó a pasar ya de pequeña con las sagas infantiles de "Los Cinco", "Los Siete Secretos", "Las mellizas en Santa Clara" y "Torres de Mallory"... todos ellos de Enid Blyton. Me entusiasmaban los inicios, pero a medida que iba avanzando (y eso que como que los tenía que coger de la biblioteca no avanzaba nunca en orden cronólogico; además, daba igual, eran historias intercambiables). Me pasó lo mismo, algo más mayor ya, con "Puck", de la danesa Lisbeth Werner.

Pasada la adolescencia, algo parecido me pasó con la entonces tetralogía de los "Hijos de la Tierra", de Jean M. Auel. El primer libro, "El clan del oso cavernario", me sedujo hasta tal punto que me leí de un tirón (una noche sin dormir) sus más de 700 páginas. "El valle de los caballos" también estaba bien, y "Los cazadores de mamuts" tenía un pase. La cuarta entrega, "Las llanuras del tránsito", ya se me hizo intransitable: lo empezé, pero creo que ya ni lo acabé. Y para cuando, en 2002, la tetralogía se convirtió en una pentalogía, yo ya no la seguí. Es uno de estos libros que está en la lista mental de "pendientes". Y creo que seguirá allí toda la vida.

Con las "Crónicas vampíricas", de Anne Rice, más de lo mismo. Son un total de 10 libros, que la autora escribió desde 1976 hasta 2003. Leí el primero, "Entrevista con vampiro", después de ver la película del mismo nombre, con Tom Cruise, Brad Pitt y Antonio Banderas. Como me acostumbra a pasar, preferí miles de veces el Lestat del libro al Lestat-Cruise. Y leí la segunda ("Lestat el vampiro"), la tercera ("La reina de los condenados") y la cuarta entrega ("El ladrón de cuerpos"). "El ladrón de cuerpos" me costó horrores terminarlo, y ya nunca me sentí lo suficientemente seducida para leerme ningún otro libro de Anne Rice. Y no creo que lo haga ahora. Bueno, ni ahora ni nunca.

Con la saga"Millennium" esto no me ha pasado. Igual porque son sólo 3 libros y, de hecho, el relato acaba cerrándose con el tercer libro. No sé qué habría pasado si Stieg Larsson no hubiera muerto y hubiera podido escribir los 4 libros más que le faltaban para completar "Millennium".

Y ahora estoy planteándome si empezar a leer otra saga. El pasado fin de semana cogí del videoclub "Crepúsculo", la película. Y me gustó. Mucho, de hecho. Tanto que ya sé que la segunda entrega la estrenarán el 20 de noviembre.

Hace ya muchos meses que veo muchísima gente en el tren que se está leyendo los libros de Stephanie Meyers. De momento, la saga la forman 4 libros. En principio se trata de literatura pensada para adolescentes, pero veo que se los están leyente personas (mayoritariamente mujeres) de todas las edades. Y yo no pensaba leerlos. Ni hojearlos, de hecho. Pero desde este fin de semana tengo un gusanillo que me va carcomiendo por dentro. Igual les doy una oportunidad... Y empiezo con "Crepúsculo", el libro. A ver si consigo que "mi" Edward Cullen escrito e imaginado supere al Cullen-Robert Pattinson...

29 ago. 2009

Nuevo capricho

Esta semana en casa hay un nuevo "capricho" que ha monopolizado mi atención. Viene con el sanbenito de "útil", "facilitará mi vida"... y ya veremos. De hecho, ahora estoy escribiendo ese post con él. Sí, sí... el capricho es tecnológico... Es ése de aquí al lado: un notebook pequeñito, de un color azul brillante precioso, ideal para poder llevarlo a cualquier sitio, con el que poder trabajar y navegar por internet.

Yo ya me veo con él en un bar, delante de una playita, tomandóme una cervezita y actualizando el blog o montándome unas vacaciones o una escapa de fin de semana... Si es que por soñar que no quede..

Estaba pensando hace un rato que es curioso cómo ha evolucionado la vida... Los críos de ahora son incapaces de imaginarse la suya sin ordenador, sin Google, sin estar conectados al messenger... Y yo (y muchos de mi generación) terminé mis estudios sin tener un dichoso ordenador. Ya habían, claro, pero eran tan caros que resultaban inalcanzables para muchos. Yo recuerdo que para mí fue una victoria cuando conseguí convencer a mis padres para que, visto que el ordenador era demasiado caro, me compraran una máquina de escribir eléctrica. Y durante muchos años había utilizado una máquina de escribir Olivetti de toda la vida, que heredé de mi madre y que aún sigue en casa. De eso no hace tampoco tantos años, pero incluso a mí me parece algo prehistórico.


Porque reconozco que descubrir internet, y sus posibilidades, ha cambiado mi vida. Recuerdo mi vida anterior con la dosis justa de añoranza, pero, sinceramente, prefiero internet en mi vida. Las posibilidades de aburrirse (salvo si se está en agosto) són prácticamente nulas.

27 ago. 2009

Grinch

Resulta que Una tiene la brillante idea de comprarse una túnica verde, más o menos parecida a esta:



La túnica de la Una es de un color "más verde", de tirantes, pero tiene la misma caída.

Y la Una la estrena. La ve con leggins y sandalias planas, pero también encima de un pantalón blanco y con zapatos más altos. Incluso en invierno, con una camiseta blanca o negra debajo, a modo de pichi. Y esa Una está súper feliz con su nueva túnica verde, hasta que Uno va y le suelta:

- Con esa "cosa" verde pareces una grinch.


Ummmm...

21 ago. 2009

Euromillonaria

Esta noche seré euromillonaria (o a lo peor no, y me quedo como estoy). Con mis compañeros de trabajo (los poquísimos que estamos, que para encontrarnos tenemos que andar bastantes metros y que utilizamos el teléfono y el correo electrónico para estar "en contacto") decidimos hacer un par de días que eso no podía seguir así. Agosto. Solos. Trabajo. Calor. Y como que trabajar nos obliga a seguir trabajando, más que nada porque nadie se hace rico así, en un acto de desesperación-eso-es-un-auténtico-asco, decidimos... hacer un euromillón con múltiples apuestas. Nuestra "inversión" para un futuro mejor. Y confiarnos a la suerte. Y esperar... a que esta noche los astros se confabulen y nos toque a cada uno de nosotros la friolera de 12,3 millones de euros.

Hoy nos hemos dedicado a fabular... qué haríamos con ese dinero... Comprarnos un piso (bueno, mejor una casa, con jardín y piscina) és el denominador común... A partir de aquí, y con la necesidad "nido" cubierta, nuestros caminos se separan. Dejar el trabajo también está claro... aunque yo creo que me pediría una excedencia, porque igual me aburro sin "hacer nada". Pero no creo... porque estaría muy ocupada. Vaya, ya me ocuparía yo de ocuparme. Me dedicaría a viajar, pero a viajar sin tener que preocuparme por el dinero. Y estaría 2-3 meses en París, viviendo en un piso en Montmartre, yendo por las mañanas a clases de francés. Por las tardes pasearía e iría de tiendas. Y después de París... creo que haría lo mismo en Florencia...

Fabular por fabular está bastante bien... Tendría que aprender a vivir sin la necesidad de trabajar y plantearme qué es aquello que "quiero" en realidad... Creo que podría hacerlo... :)

Esta noche, cruzad los dedos...

19 ago. 2009

Cosas que (no) pasan en Agosto

Me gusta trabajar en Agosto... o eso es lo que digo siempre. Pero estoy empezando a pensar que eso no está tan bien como creía... Puede que sea por la calor por de estos días, insoportable tanto de día como de noche... o porque estoy algo aburrida, y eso de ver todos los comercios cerrados, y que no haya gente por la calle y que en el tren sólo seamos 4 pringados que van a trabajar, tampoco ayuda. Lo cierto es que no me apetece estar en el trabajo, pero tampoco quiero quedarme en casa sin hacer nada, ni andar por las calles semi-desiertas... Quiero estar bien lejos (creo... porque tampoco estoy segura).

A todo esto, la blogosfera también es un casi-desierto. Las noticias en la tele y en los periódicos, las típicas de Agosto (el otro día emitieron un reportaje sobre una exposición de recortables de la guerra civil que hace mínimo 2 meses que inauguraron... y que cierra la primera semana de septiembre... se notó a la legua que lo tenían hecho de hacía tiempo...). Quedar con la gente, imposible. Todo el mundo está de vacaciones... Ni chafardear en Facebook es posible... Nadie cuelga fotos. Supongo que en septiembre habrá una invasión. Ha llegado un momento que incluso estoy aburrida en el trabajo (¡si no hay nadie!). Y mirar en internet también me aburre. Ya no sé qué más mirar. Encima, en casa, la conexión va sólo cuando le apetece... y eso es muy poco fiable. Imagino que también debe estar de vacaciones (la p... conexión).

Ir a mirar tiendas tampoco apetece. La ropa de otoño, en plena ola de calor... uffff... Y lo que queda de rebajas está más que visto y aburrido. A pesar de esto, (es que yo, muchos propósitos y mucho bla bla bla), ayer "caí" y me compré unas sandalias súper rebajadísimas en Mango... y ya sabía yo que no podía salir bien. Los zapatos, tan baratos, ni que sean rebajados, no son para mí. Intenté "adiestrarlos" durante media horita, y qué va... me dejaron los pies destrozados...

Las sandalias asesinas son parecidas a esas... Bueno, vale, en realidad sólo se parecen en que son planas y rollo romanas... pero son en color crudo y sin tachuelas y con unas tiras cruzadas que intentan asesinar el pie por asfixia.... Además, mientras intentaba encontrar la foto exacta en la web de Mango, he descubierto que Mango ha cambiado su página web y yo tengo que instalar no sé qué programa que no me apetece hacerlo ahora para poder visualizarla... :(

La cosa podría ser mejor si cuando me cambié de trabajo me hubiera traído conmigo el calendario de los bomberos de Bilbao. Más que nada porque Agosto es mi mes favorito (en el calendario, claro...). Ya lo era hace dos años, y sigue siéndolo... Pero, evidentemente, no hice algo así... Poco serio...

14 ago. 2009

The gay side of life

Cada verano aprovecho para leerme los que yo llamo “libros pendientes” del año. Son aquellos que me he ido comprando o me han ido dejando a lo largo del año, y por el motivo que sea (por falta de tiempo, porque hay otros que me atraen más, etc.) he acabado dejando de lado.

Hace unos días le tocó a uno en “versión original”: “The curios case of Benjamin Button” y otras dos historias cortas, de F. Scott Fitzgerald. Lo compré al poco de haber visto la película de David Fincher, protagonizada por Brad Pitt y Cate Blanchett. La película me gustó muchísimo, y de aquí que comprara el libro. Y el cuento de F. Scott Fitzgerald también me ha gustado mucho. Realmente, la película sólo está “basada” en el cuento, porque es bastante distinta, especialmente en el tratamiento del personaje. El Benjamin Button del cuento es, simple y llanamente, un gilipollas. Un imbécil. Un prepotente. Un viejo/hombre/niño insoportable. Claro que bastante tiene con lo suyo. El Benjamin/ Brad Pitt Button es encantador, tierno, inocente…

Cuando leo libros en inglés (pocos, muy pocos) acostumbro a apuntar unas pocas palabras de las que desconozco el significado. No todas. Sólo unas pocas, por aquello que si me obligo a apuntarlas y luego las busco, el hecho de buscarlas hace que nunca más (en la mayoría de veces) se me olvide su significado. Y esta vez apunté una frase: “the gay side of life”.

Por el contexto, deduje que Benjamin, a medida que rejuvenece y su mujer envejece, se siente cada vez más atraído por el lado “divertido” de la vida, pero no por los hombres (más que nada porque la historia es de 1921 y Scott Fitzgerald fue rompedor, pero no tanto. No nos pasemos). Y sí, más o menos acerté. Porque si se busca a un diccionario multilingüe (un traductor automático online no sirve, podéis hacer la prueba), se va a ver que la primera acepción para traducir la palabra “gay” es alegre o vistoso. La segunda acepción sí que es homosexual. Y tiene su lógica, esa evolución del significado…

Lo bueno de buscar las cosas es que, a pesar que a veces puede llegar a ser fácilmente deducible (como en este caso), una vez encontrado, ya no se olvida nunca…

10 ago. 2009

Nombres raros



Mientras desayunaba, he leído en el periódico un cortísimo artículo de opinión que trataba de los nombres en México. Evidentemente, hablaba de los “nombres raros” que los padres “imponen a sus hijos”. Y hacía referencia a nombres como “Leididí”, “José Supermán”, “Mileidi”… También hay chicos que se llaman Diógenes, Platón o Aristóteles… Parecen casi apodos, pero son nombres reales. Como curiosidad, también explicaba que es habitual en Cuba que haya chicas con un nombre compuesto que empieza por “Useinavy” y va seguido de otro más normal.

De todas maneras, yo sigo creyendo que el nombre más “raro” que he escuchado nunca (y, de hecho, conocí a la persona que lo llevaba) es el de un trabajador gambiano que mi padre tenía contratado cuando yo era una cría. Se llamaba Marlboro. Con toda mi inocencia yo le pregunté si le llamaban así porque fumaba mucho (a pesar que nunca tenía un pitillo entre los labios)… Pero no… Y me explicó que sus padres le pusieron ese nombre porque Marlboro sonaba a americano, y lo americano, en su país y al menos por aquellos años, sonaba a cosa buena, a progreso, a riqueza… y estaban convencidos que llamarle así le iba a traer suerte. Me contó que en su pueblo él era el único Marlboro, pero que había varios Levis…

7 ago. 2009

No-costumbres

Como todo el mundo, yo tengo mis costumbres. O mis no-costumbres. Mis fobias. Mis manías. Y una de ellas es que no me gusta ir en metro. Ni en bus. En general, no me gustan las acumulaciones de gente en los andenes y en los vagones. No me gusta ir apretada dentro del bus ni en el metro. Ni tener que pasar frío en verano y calor en invierno. Ni ahogarme mientras transito por un pasillo interminable. Y tener que esperar tampoco es santo de mi devoción.

Así que… siempre que puedo, voy a pie. Cuando estaba en mi anterior trabajo, tardaba unos 20 minutos… que son sanísimos, por otro lado. Cuando cambié de trabajo, hace ahora casi mes y medio, tuve que replantearme mi no-costumbre… porque levantarme 20 minutos antes para ir andando, vale… pero hacerlo 40 antes para llegar a la hora al nuevo trabajo, ni de coña.

Así que la cosa estaba entre pillar metro o buscarme la vida. Y me busqué la vida. Me hice del bicing.


Y ojalá que lo hubiera hecho antes… porque dejando de lado que es un “servicio público” y que como tal funciona como funciona y las quejas se solucionan de la manera que se solucionan y que hay bicis con el cambio estropeado; otras con la cadena suelta; otras con el sillín que ya no se puede graduar (y oye, que hay gente que debe ser altísima, yo no puedo ni siquiera sentarme y pedalear… no llego); otras sin frenos (literal, sin frenos, sin manitas de freno)… Dejando de lado todo esto, que putea un minuto al día, tardo sólo 13 minutos de media en llegar al trabajo. Y como que es casi plano y cuesta abajo llego fresca como una rosa…

Luego, la subida es eso, subida, y como tal es también un poco más jodida. Pero es preferible al calor de los pasillos del metro, a los metros atestados que no acaban de arrancar, a los metros que no llegan…

24 jul. 2009

¿Gafe?

Ya sé que en los últimos tiempos (de diciembre para acá) he hecho varias veces referencia a la dichosa "ley de Murphy". Pero tengo que hacerlo de nuevo. Igual debería olvidarme del maldito Murphy y empezar a decir las cosas por su nombre: que tengo mala pata; que la mala suerte me persigue; que últimamente para según qué cosas parece que he pisado mierda, o, directamente, que tengo un gafe tremendo encima.

Pues sí... porque ya estoy aquí. De hecho, estoy por "aquí" (en casa, se entiende) desde el pasado martes... Otra vez, no he podido ver la Alhambra, a pesar de tener las entradas reservadas, compradas y en mi poder desde hace mínimo un par de meses. De hecho, no he llegado ni a pisar Granada. La ruta en coche que debía de llegar a Granada, subir hasta Baeza, continuar hasta Cuenca y, finalmente, después de unos cuantos días más, volver casita, ha quedado reducida a nada, a 0 km.

0 km de ruta (bueno, 700 hasta que el coche decidió no arrancar en una área de servicio, cuando faltaban 80 km para llegar a San José). 1 grúa. 1 visita al taller. "El coche ahora arranca. Puede que sea... Cambio las piezas". 2 días sin coche, pero con vehículo de sustitución (pagando, claro). Recogida del coche al taller. Tapear. 2 horas después, el coche vuelve a no arrancar. Otra grúa. Otro taller. Opinión distinta de qué es lo que tiene. Decidimos "repatriar" el coche. Otro coche de alquiler. Sumamos y sumamos más y más euros. Anulamos la ruta. Volvemos a casa.

El coche, remolcado, también ya ha llegado. Está en el taller. No se sabe qué tiene. Más euros.

Eso sí, Cabo de Gata es precioso. Me ha enamorado.

13 jul. 2009

3, 2, 1... ¡ya!

Yo ya estoy de vacaciones. De hecho, ya tengo (casi) preparada la maleta. Y estoy contando las horas que faltan para que mañana, sobre las 8 de la mañana, me suba al coche y empieze la ruta...

Me apetece especialmente llegar a Cabo de Gata, y empezar a descubrir y disfrutar de sus playas. Pero también me hace mucha ilusión volver a Granada, y visitar -esta vez sí-, la Alhambra. Y también pisar Baeza. Y Cuenca...

Mi intención es olvidarme de (casi) todo. Hacer un reset cerebral y empezar prácticamente de 0, almenos durante estos días. Con un libro de lectura fácil entre manos. Tostarme yendo de playa en playa. Ir de cervecitas y tapitas. Y hacer bien poco, la verdad.

11 jul. 2009

Ese toro...

Hace un rato largo que estoy perdiendo el tiempo buceando por internet. Es lo que tiene: una empieza buscando información sobre las vacaciones y la cosa acaba degenerando... Y he vuelto a caer en las garras de Youtube... Mala cosa... es tan adictivo...

Porque he acabado recordando el "mejor" verano de mi vida... aunque creo que es el "mejor" porque recuerdo muy poco de él... Vaya, tengo unos recuerdos muy difusos. Me vienen imágenes sueltas a la cabeza, y son tan poco "habituales" en mis recuerdos (¡si yo soy una persona seria!) que se me antoja que ésta no soy yo... Pero lo soy, lo sé...

En ese verano sólo hubo jueves,viernes, sábados y domingos por la noche que se alargaban hasta el amanecer. Los días, el sol y las noches de los demás días se han borrado de mi memoria, como si nunca hubieran existido.

Todas las noches empezaban igual y terminaban ya con el sol en alto. El transcurso de la noche, más o menos igual. Demasiado alcohol, siempre (por algo no recuerdo). La misma discoteca, siempre (aunque estoy segura que hubo otras, y también fiestas en la playa, pero tampoco recuerdo). Las mismas amigas siempre, al menos al inicio de la fiesta. La misma playa siempre, en la que matábamos el rato mientras esperábamos que empezaran a circular los trenes, ya los del día siguiente. Las mismas promesas incumpliertas del día siguiente en el trabajo, sin dormir ("hoy no salgo". "Bueno, sí que salgo, pero no bebo"). Las mismas medio-verdades en casa, que no dejaban de ser medias mentiras. Rostros difuminados, distintos por fuerza, pero que parecen ya todos iguales...

Y es curioso... porque de ese verano lo que mejor recuerdo son las que, para mí, fueron mis dos particulares "canciones del verano". Hace un rato las he buscado en el Youtube... y en maldita hora lo he hecho... ¡En mis recuerdos alegrados por el alcohol esas canciones eran mucho mejores! Especialmente la primera...

Sí... estoy hablando del verano del toro que se enamoró de la luna...



Y también fue el verano en que Laura se fue...


Si es que es cierto... el alcohol altera la percepción... ¿Qué me está pasando que estoy echando en falta las resacas? :)

30 jun. 2009

Trenes, hilos y cambios

Que soy un culo de mal asiento eso lo sé yo desde hace años. Pero este año me estoy superando a mí misma. Hace tres meses y medio cambié de trabajo. Me apetecía mucho afrontar esa nueva etapa profesional, que tenía muy poco a ver con lo que había anteriormente y que se trataba de un trabajo muy interesante. Y realmente lo he disfrutado mucho. Y he aprendido mucho.

Pero cada vez tengo más claro que los hilos que mueven nuestra vida y nuestros destinos muchas veces no los acabamos de controlar nosotros. Sí que creo que el futuro nos lo podemos trabajar... y podemos tratar de influir en él. Vaya, como mínimo podemos poner de nuestra parte para que nos vaya por donde queremos. Por intentarlo que no quede. Pero al final hay factores externos que influyen, y mucho.

No hacía ni 10 días que estaba en mi nuevo trabajo cuando me llamaron y me ofrecieron otro puesto de trabajo. Más responsabilidades... y más sueldo. Y en algo que poco -o nada- tiene que ver con todo lo que he hecho antes. La tentación fue demasiado fuerte. No pueden dejar escaparse según qué trenes. Así que, sin pensarlo demasiado, acepté. La oferta no acabó de concretarse en serio hasta hace un par de semanas. Y mañana empezaré en mi nuevo trabajo.

Han sido unos días raros... de despedirme de gente a la que he conocido hace poco y con la que he congeniado mucho; de intentar dejar ordenados mis casos (que no cerrados, que eso es prácticamente imposible); de empezar a mirarme la normativa que regula mi nuevo ámbito de trabajo; de dormir muy poco, y muy mal, por los nervios... que aunque no lo parece, van por dentro; de tener un poco la sensación de moverme en arenas movedizas...

Pero de momento ya está, lo que se tenía que hacer ya se ha hecho... Ahora sólo toca cruzar los dedos y esperar que esa nueva etapa me vaya bien. Y confiar en que ese nuevo tren al que me he subido casi sin pensar no me lleve a una vía muerta (que es algo que me da un poco de miedo)...

26 jun. 2009

La victoria agónica

Que yo recuerde, a mí me ha gustado la Historia desde siempre. Siempre fue una de mis asignaturas favoritas... pero eso no quita que hubiera algunos pasajes, algunos temas y algunos profesores que la convertían en algo tremendemente aburrido. Por eso, cuando vi entre un montón libros "Historia del mundo sin los trozos aburridos", de Fernando Garcés Blázquez, lo tuve claro. Para casa.

Me lo he ido leyendo poco a poco. Hacerlo es realmente fácil, porque cuenta pequeños episodios y anécdotas de la historia mundial, desde la formación del Mundo hasta la actualidad, de no más de una página. Y leyendo a ratitos, sin estresarse, se va acabando. Hay anécdotas bastante conocidas, otras que no lo son tanto y otras que son realmente curiosas y divertidas.

Una de las que anécdotas que explica el libro y que más me ha quedado es la que hace referencia al significado de la palabra griega "agon". Actualmente, la RAE, entre las distintas acepciones de la palabra "agonía" hace referencia a "pena o aflicción extremada", "angustia o congoja"...Lo realmente curioso es que la palabra griega originaria, "agon", implicaba toda una filosofía de vida, una obsesión por la victoria, costara lo que costara. En los antiguos Juegos Olímpicos sólo había un vencedor, el primero. El segundo o el tercero eran simples perdedores que habían sido derrotados. Para la mentalidad dominante no eran nada más que basura.

Pero esa filosofía no quedaba limitada sólo al ámbito deportivo. Lo mismo sucedía en el ámbito literario o en el militar. Las consecuencias de vivir en una sociedad regida por el "agon" se ven en la historia de los "300" espartanos del cómic de Frank Miller (convertido en película protagonizada por Gerard Butler). Justo antes de partir para el desfiladero de las Termópilas, donde los 300 espartanos, dirigidos por su rey Leónidas, contendrán el numerosísimo ejército griego de Jerjes mientras las demás polis griegas se organizan, la esposa de Leónidas le dice "Toma tu escudo. Vuelve con él o sobre él".


"Agon" en estado puro. Evidentemente, ese tipo de presión no podía ser buena. Y así se ha reflejado en la evolución del significado de nuestra "agonía": ansiedad, crisis, dolor... Un significado totalmente opuesto al ideal inicial de victoria, de triunfo...

15 jun. 2009

3, 2,1... "Millennium"

"No puede ser que tanta gente esté equivocada". Eso -que algunas veces me había funcionado con anterioridad y muchas otras, no- fue lo que pensé cuando decidí darle una segunda oportunidad a "Los hombres que no amaban los mujeres", de Stieg Larsson. Y funcionó. En cuanto apareció Lisbeth Salander dejé de hacer cosas que hago normalmente, empecé a buscar excusas para no quedar con gente por las tardes, mis cenas pasaron a ser cenas de simple supervivencia y no encontraba el momento para irme a dormir. Hasta que lo terminé. Y seguí queriendo más. Por suerte, ya habían publicado "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina". Lisbeth Salander en estado puro. Lo devoré en muy pocos días. Pero no había más... hasta el 23 de junio... aunque, finalmente, la editorial ha avanzado la publicación del tercer volumen de la saga al 18 de junio.

Durante ese mes y medio largo, además de leerme el primer capítulo del tercer libro, que ya venía "de regalo" en mi edición de "La chica que soñaba..." (y que la semana pasada Antena 3 colgó en su página web, y lo mismo hizo el canal 3.24 catalán, pero en catalán, claro), he visto la película. Y, cosa rara, me ha gustado. Y me he dedicado a descubrir voluntariamente otros escritores nórdicos. Hoy he empezado "Aurora boreal", de Asa Larsson. Comparte apellido con el autor de la saga de Millennium y, después de leer en la contraportada del libro que "Aurora boreal mantuvo despierto toda una noche al escritor Stieg Larsson. No podía dejar de leer", la cosa estuvo clara para mí. El libro, para casa. Y sí, estoy enganchada. Pero no comparemos.

Lo que tengo claro es que faltan sólo dos días. El jueves, cuando salga del trabajo, iré a comprarlo, suponiendo que no me escaqueé a media mañana... Y empezaré a leerlo en el tren. Que nadie me busque aquella tarde. Ni la del viernes. Ni en todo el fin de semana. Tengo planes. Y, como dice la canción, cuando tenga "La reina en el palacio de las corrientes de aire" en mi poder, lo dejo todo. Y lo haré con la ilusión de tenerlo ya en mis manos, de saber más. Leeré rápido, pero creo que me frenará la tristeza de saber que no habrá un cuarto volumen de la saga Millennium. Una pena.

10 jun. 2009

Yves-Saint Laurent a precios de auténtico saldo

Pues sí... La hora: hoy a media mañana. Los protagonistas (bueno, vale, LAS protagonistas): mujeres que habían recibido un e-mail o una llamada de una amiga y han aprovechado para escaparse un momento del trabajo. El sitio: Via Laietana, núm. 33, 4ª planta. En pleno centro de Barcelona, de hecho. Los motivos: las oficinas de Yves-Saint Laurent en Barcelona se trasladan y aprovechan para hacer liquidación de TODOS los productos que tenían en stock (colonias, perfumes, maquillaje...). Los precios: de chollo... pero de chollo de verdad.

El horario: de 10 a 19, sin cerrar al mediodía, y sólo hasta este viernes (o hasta que se acabe todo... que será pronto).

Precio total: 17 euros.

20 may. 2009

¿Es peligroso?

Esta mañana, cuando volvía de desayunar e iba de nuevo hacia el trabajo, una pareja de turistas franceses de unos 55 años me ha preguntado por dónde tenían que ir para llegar a Plaza Cataluña. Desde donde estábamos era muy fácil: llegar hasta la Rambla y todo hacia arriba. Unos 10-15 minutos a pie. La mujer ha puesto mala cara y me ha dicho que eso era mucho tiempo. Le he contestado que, justo allí, a 20 segundos, tenían una parada de metro. Y que en metro eran sólo dos paradas y no tardarían ni 5 minutos.

- ¿Es peligroso?

Yo me he quedado a cuadros. "¿Peligroso?". "Sí, el metro. Es que nos han dicho que el metro de Barcelona es muy peligroso. Y como que en la Rambla también roban a los turistas... ¿Qué es menos peligroso?".

He seguido estando a cuadros. Yo nunca he tenido la sensación que la Rambla sea especialmente peligrosa. O que en el metro haya peligro. Supongo que es porque ya lo sé, que hay listillos y carteristas que si te despistas te van abrir el bolso, o que entre 4 o 5 te van a entretener y sin darte cuenta acabarás desplumado sin haberte dado cuenta. Y como que ya sé eso, vigilo. Y, hasta la fecha, nunca me han robado. Pero vigilo igual cuando estoy en Barcelona, como cuando estoy de viaje. Para mí, "vigilar" es básicamente saber dónde llevo el monedero y el DNI o pasaporte, y tenerlo controlado.

Y así se lo he dicho. Les he pedido que se giraran. El hombre llevaba la cartera en el bolsillo de detrás de los pantalones, a la vista. Le he dicho que así, no. Y la mujer llevaba el bolso colgado al hombro de cualquier manera y con la cremallera abierta. Le he dicho que así, tampoco. Que van gritando "somos turistas, una presa fácil". Pero que, así, ni en Barcelona ni en ningún sitio.

En fin... he confirmado que Barcelona se está ganando una fama de "insegura", o "peligrosa"... especialmente entre cierto tipo de turistas. Y es una pena. Aunque cierto. El turista es la presa fácil. Acostumbran a llevar dinero en efectivo. Van súper confiados Rambla arriba y Rambla abajo. Bolsos colgados del hombro de cualquier modo. Algunos (grupos de ingleses especialmente), van tan borrachos que no sabrán nunca si les han robado o han perdido la cartera. Muchas veces, vigilando sólo un poco estas cosas no pasarían...

13 may. 2009

I'm an egosearcher

Resulta que soy una egosearcher... y yo sin saberlo. O, en otras palabras, algo vanidosa. Claro que... ¿y quién no lo es? Ni que sea un poquito.

Esta tarde he ido a la peluquería (que ya tocaba) y he aprovechado para leer revistas que ya no compro. Hoy he elegido Marie Claire y, entre varios artículos interesantes, había una breve referencia al egosearching. Que es otro término inglés que espero que no acabe poniéndose de moda y que sirve para designar algo tan común como buscarse a uno mismo en Google.

Y lo que decía antes... ¿quién no ha hecho eso? Yo sí... aunque buscarme a mí misma es algo frustrante. Mi apellido no es "García", ni "Sánchez", ni "Martínez", con lo cual no es demasiado habitual (hay, pero pocos). Y la unión de mi nombre con mi apellido debería de hacerme algo más única... pero no. Resulta que hay una persona que se llama como yo. Y que, encima, es una neuróloga reconocidísima, que participa en congresos médicos importantes, que escribe artículos para revistas médicas, que da clases en la facultad de medicina... y que copa el "top 200", como mínimo, de entradas de Google. Me'cachis. Qué se le va hacer... Mi vanidad por los suelos. Yo sólo salgo muuuucho más abajo, con unas pocas entradas totalmente olvidables (¡mis resultados en las oposiciones! ¡Y mis amigos en Facebook! A la porra la intimidad...). La poca presencia mi auténtico yo en Google ha dado como resultado que, en un par de ocasiones, algunas citas a medio-ciegas vinieran con la idea preconcebida de que yo era en realidad neuróloga (y mucho mayor de lo que soy... por aquello que es imposible que una chica de veinte y algo haya escrito tantos artículos ciéntificos). Me'cachis otra vez.

De todas formas, quien no se conforma ni se consuela es porque no quiere. Y cuando me busco con mi nombre cibernético el resultado es mucho más gratificante. A veces, incluso me asusto. Por suerte, hay poca gente que puede relacionar mis dos yos...

5 may. 2009

Teoría y práctica... no es lo mismo

Hace cosa de mes y medio cambié de trabajo (y sí, eso ha venido a coincidir con mi bajada de ritmo en actualizar, aunque no está directamente relacionado). A mis nuevas compañeras de trabajo (porque son todas mujeres, excepto un hombre que hace jornada reducida) no les he dicho que tengo un blog.

Y hoy, por aquellas cosas de la vida ha salido el tema de los blogs. Pero por un asunto bastante serio. De hecho, ha salido el tema de UN blog en concreto. Un blog que, por aquellas otras cosas de la vida, yo había descubierto hace un tiempo y lo había visitado en un par o tres de ocasiones. Pero como que no me gustaba, ni cómo escribía ni sobre lo que escribía, lo borré de mis enlaces y dejé de visitarlo. En su momento pensé que daba demasiados datos de personas ajenas que, por motivos de trabajo, la persona que escribía el blog conocía. Nombres y apellidos, desgracias personales y problemas considerables, ajenos a ella. Eso tampoco me gustó. Para mí, estaba en el límite de considerarlo intromisión al derecho del honor, a la intimidad y a la propia imagen. Y todo porque se expresaba desde su punto de vista y desde el conocimiento personal que ella tenía de esos temas. Temas, asuntos y datos que, a mi entender, deberían estar protegidos por un estricto deber de secreto profesional.

Claro que estos derechos son lo que yo llamo “derechos-chicles”. Son interpretable y modulables y siempre acabará dependiendo de qué valor se atribuye a otro derecho, el de la libertad de expresión.

Pues bien, hoy ha salido en el trabajo, como quien no quiere la cosa, el nombre del blog. Y el de la autora. Y el resultado es que, desde mi trabajo, vamos a denunciarlo a y a pedir a Blogger que lo cierre o tome medidas. Por intromisión al derecho del honor y a la intimidad de un menor de edad. Y, si nos apura, por calumnias hacia nosotr@s. (¡!)

Yo no he podido evitarlo y he vuelto a visitar el blog, y he buscado el post en cuestión… y, bueno… “derecho - chicle”… ya lo he dicho antes. Y que una cosa es la teoría y otra la práctica. Para mí, igual no habría para tanto si no revelara ciertos datos que debería de guardarse para ella. A la vez, entiendo que la persona que lo ha descubierto se haya sentido molesta porque se refieren a ella como “cruel”, aunque sin mencionar su nombre. Y también entiendo que ofrece una visión muy sesgada de la realidad. Sólo una parte, de hecho. Y sólo su versión. Y es cierto que da el nombre y apellidos de una persona que merece especial protección por sus circunstancias personales… pero también los dio la prensa escrita en su momento y no sucedió nada.

Sigue sin gustarme este blog y me intriga ver cómo terminará la cosa. Puede que quede en agua de borrajas, porque, en el fondo, se trata sólo de una forma y un medio de expresar la propia opinión. Y que alguien sea catalogado de “cruel” no deja de ser una opinión personal. Sí que creo que no debería haber reproducido palabra por palabra el contenido de un informe con datos confidenciales y especialmente protegidos que no elaboró ella y que se hizo para unos fines muy concretos. Y que ella conoció por razón de su trabajo, un trabajo que implica un riguroso deber de confidencialidad. Eso, creo, sí que está mal. Y por aquí puede que le vengan los problemas.

Yo, por si acaso, seguiré con la boca cerrada y no diré a ningún compañer@ de trabajo que tengo un blog.