13 nov. 2008

Los que callan

Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo”. Con esta frase, atribuida a Voltaire, se resume perfectamente qué significa la libertad de expresión. Poder opinar libremente, sin miedo a represiones y a censuras.

En nuestros tiempos esto debería estar superado. Se trata de una de las libertades básicas en cualquier estado democrático. Pero es que hay tantísima intolerancia en el mundo que, lamentablemente, no es así.

De unas semanas para acá están saliendo en los medios de comunicación distintas noticias sobre historias personales prácticamente idénticas. Con distinto nombre y distinto lugar de procedencia, pero esencialmente idénticas.

Por un lado tenemos a Roberto Saviano. Es un joven escritor napolitano, de tan sólo 29 años, que en 2006 publicó “Gomorra”. El libro retrata perfectamente la Camorra italiana, con datos reales, nombres y apellidos. Fue un superventas y ha sido recientemente llevado a la gran pantalla (la película recibió el gran premio del Festival de Cannes de este año, y el pasado fin de semana Saviano se encontraba en España, presentando el filme). Él recibió primero llamadas anónimas; luego, amenazas de muerte, y finalmente ha terminado por llevar escorta policial las 24 horas del día. Desde que se supo que la mafia planeaba un espectacular atentado contra él y su escorta, vive fuera de Italia.

Por otro lado tenemos a Sherry Jones. La importante editorial estadounidense Random House le había encargado un libro sobre Aisha, la segunda esposa del profeta Mahoma. Cuando fue el momento de publicar la novela (de carácter histórico con tintes románticos), Random House canceló el contrato. ¿La razón? Miedo a posibles represalias por parte de integristas islámicos. Finalmente la novela ha sido publicada por editoriales pequeñas con el nombre de “La joya de la medina” y ha acabado siendo vapuleada por las críticas de aquellos que creen que no refleja la realidad. La casa del editor de la novela en Inglaterra fue atacada.

También tenemos al autor chino Ma Jian, que está ahora mismo promocionando su libro “Pekín en coma” en España. Ayer La Vanguardia y ABC publicaron una entrevista suya, y hoy lo hacía El Periódico. En este libro denuncia los métodos brutales de represión que utiliza el régimen chino, que él vivió en su propia piel en la protesta de Tiananmen, hace 20 años. Ma Jian vive exiliado en Londres y sus libros están prohibidos en China.

Son tres escritores que están ahora mismo en la palestra pública. Pero ha habido muchos más.

Uno de los más famosos es Salman Rushdie. Desde que publicó en 1988 “Los versos satánicos”, que según los fundamentalistas islámicos ridiculiza a Mahoma, está amenazado de muerto y se encuentra bajo protección del gobierno inglés las 24 horas del día. El ayatolá Jomeini lanzó una fatwa (una condena) contra el escritor y llegó a ofrecer una recompensa de 3 millones de dólares para quien lo matara. Hace ya unos años, con Jomeini muerto, el gobierno iraní dijo que ya no perseguía la muerte de Rushdie, pero los más fundamentalistas siguen considerando que la fatwa no ha sido revocada porque sólo puedo hacerlo el mismo que la ordenó. Y Jomeini hace años que está muerto.

Salman Rushdie también vive en Londres, permanentemente protegido, y nunca han conseguido atentar contra él. Pero su traductor al japonés fue asesinado en Tokio; el italiano, apuñalado en Milán, y su editor noruego fue tiroteado.

También Nawal al-Sadawi, escritora egipcia, ha sido perseguida en su país natal durante años debido a sus libros y ¡artículos médicos! sobre la situación de las mujeres en el mundo. Llegó a pasar dos años en prisión y también se exilió en Londres. Ciertas organizaciones islámicas de carácter integrista han prohibido sus libros.

Roberto Saviano, Sherry Jones, Ma Jian, Salman Rushdie y Nawal al-Sadawi son sólo cinco nombres con sus apellidos. Ha habido muchos más a lo largo de la historia, en la que ha habido quemas de libros –y a veces de sus autores- porque no gustaba lo que decían. Pero que esto pase en la actualidad es bastante preocupante. Nos llenamos la boca con palabras bonitas como solidaridad o libertad, pero muchas veces se quedan en sólo palabras y los censores, los avasalladores y los represores siguen censurando, avasallando y reprimiendo.

8 comentarios:

maba dijo...

y, en parte, sucede a menor escala constantemente... temas que no salen a la luz porque no se ajustan "a las líneas editoriales de esta publicación" por ejemplo..

la frase de Voltaire o supuesta frase de Voltaire...me encanta!!!

besos guapa...feliz fin de semana!!

Mrs. Knook dijo...

El domingo venía el reportaje de Roberto Saviano en el semanal. Qué tristeza más grande, qué sufrimiento sólo por poner en claro ciertas cosas...
Qué injusticia....

julia dijo...

La realidad es que hay tantas historias de intolerancia que ponen los pelos de punta. Es increíble que por escribir intenten matarte...Este mundo da miedo algunas veces.
Me ha encantado tu post, como todos.
Un besazo.

Casandra dijo...

Es verdad. No se respeta la libertad de expresión. Hay cosas de las que no se puede hablar. :o(
UN BESITO!!!

julia dijo...

Tienes un premio en mi blog, jeje.

Anónimo dijo...

Nena! ahir vaig anar a veure Gomorra...és IMPRESCINDIBLE!!!!!
si ho vols després et passo un escrit que he fet!

bonissima...duríssima
que guapo, Saviano:)

Rawal...

razonamiento social dijo...

!Suerte que está el blog de Blaudemar para hacernos ver la luz!
Y mío tambien, jejeje. Ahora en serio, hay información más interesante en los blogs que en la prensa de masas. CAda cual que escoja lo que le interese, al menos con internet se puede escoger la información y crearla de una manera más anónima, aunque la veracidad de esta queda a juicio.

razonamiento social dijo...

quería decir: El mío