5 nov. 2008

La misteriosa llama de la reina Loana

En un post de septiembre, sobre Tokio Blues, hice referencia a una entrevista que El País había hecho a su autor, Haruki Murakami. En ella, decía que era “... incapaz de sentir interés en novelas que no causen desconcierto en los lectores. (...). Lo que quiero decir es que las novelas largas que no hagan cuestionarse a los lectores el sentido de la historia, el flujo de su conciencia o la firmeza de la base de su existencia, no deben escribirse ni leerse.” Y no hace demasiado leí –o escuché, ya no me acuerdo- que un buen libro es aquel que hace plantearse cosas a quien lo lee. Viene a ser lo mismo que dijo Murakami pero en otras palabras.

Ayer terminé de leerme “La misteriosa llama de la reina Loana”, de Umberto Eco. A medida que lo leía no podía dejar de plantearme cosas y de recordar otras cosas de mi vida que tenía medio olvidadas. Recordaba también las palabras de Murakami y pensaba que Eco estaba logrando en mí lo que pretendía al escribir la novela. Así que, sí, para mí, es un buen libro. Pero con algún que otro matiz. Es una historia un poco “rara” y muy personal. El argumento en sí está ya bastante visto, aunque su tratamiento sí que es original.

Yambo es un vendedor de libros antiguos que, debido a un ataque al corazón, entra en coma. Cuando despierta, ha perdido la memoria episódica (los recuerdos de su vida, quién es, su propio nombre). Sí que conserva la memoria semántica (lo que ha aprendido en libros, y eso es mucho, porque el hombre ha leído mucho) y la memoria implícita (los actos cotidianos reflejos como conducir, usar tenedor y cuchillo, cepillarse los dientes...). Como que es incapaz de recordar su vida decide reconstruir su memoria volviendo a la casa del campo de la familia, en Solara, dondé pasó su niñez.

En el desván de la casa de Solara reencontrará los libros, los cómics y los discos que escuchó en su niñez y en su adolescencia, que transcurrió en la Italia de los años de la Segunda Guerra Mundial. A través de todo ese material, además de reconstruir la memoria de Yambo, Umberto Eco debe haber conseguido reconstruir la memoria de toda esa generación que compró los mismos cómics, escuchó los mismos programas de radio, leyó los mismos libros de aventura, disfrutó con la misma música...

Yo no soy de su misma época, pero también he podido reconstruir mi memoria. He viajado 20 años atrás, cuando con mi paga semanal compraba los cómics de El Jabato que Ediciones B estaba reeditanto. Y mi hermana hacía lo mismo con El Capitán Trueno. Me he acordado de las aventuras del Jabato, de Claudia, su novia romana, del gigante Taurus, del poeta Fideo. Y también he recordado al Capitán Trueno, a Sigrid, a Goliat y a Crispín. Y al Corsario de Hierro y a Bianca, la intrépida princesa veneciana que le acompañaba en gran parte de sus aventuras.

También han vuelto a mí las aventuras de Emma, una bruja buena que intentaba llevar una vida normal, a pesar de sus poderes. Y las historias de Esther, que hace nada se han reeditado. Y las viñetas de la Rue del Percebe, 13. Y Mortadelo y Filemón. Y Mickey. Y muchísimos más. Todos ellos se guardan aún en cajas en casa de mis padres.

Como Yambo –y como Umberto Eco, supongo- yo también leí los grandes clásicos de aventuras que me hacían soñar y viajar muy lejos. “Sandokán”, “El corsario Negro” y “Yolanda, la hija del corsario Negro”, de Emilio Salgari. He recordado que me fascinaba Yolanda, porque era una mujer valiente, luchadora e independiente. Pero también pasaron por mis manos “Los tres mosqueteros” y el grandioso “El conde de Montecristo”, de Alexandre Dumas. Y “Las aventuras de Tom Sawyier”, de Mark Twain. Y leí bastantes veces “La isla del tesoro” y Viaje al centro de la tierra”, de Robert L. Stevenson. Algunos de esos libros los tenía también en cómic, de Editorial Bruguera.
Pillé de la biblioteca todos los libros de Enid Blyton: los de “Los cinco”, los de “Los siete secretos”, los de las aventuras de “Las mellizas de Santa Clara” y los del internado “Torres de Mallory”. Y no los leí sólo una vez, sino varias. Luego vinieron las aventuras y los misterios de “Los Hollister”, del americano Jerry West, una familia numerosísima que estaba permanentemente de vacaciones. Y las de la chica danesa “Puck”, de Lisbeth Werner, que crecía libro a libro y semestre a semestre, hasta que, en el último, se casaba con 18 años cuando acababa el instituto y se iba a vivir a Valparaíso, en Chile.

Todos esos –y muchos más: mitologías de todos los rincones del mundo, fábulas, leyendas conocidas y no conocidas- fueron los libros de mi infancia. Me ha gustado mucho leer “La misteriosa llama de la reina Loana” porque me ha hecho recordar. Mi particular revulsivo ha sido la novela de Umberto Eco. En cambio, el revulsivo para Yambo es la reina Loana misma, un personaje de una tira de cómic americano que, cuando se encuentra perdido entre una niebla espesa, le viene a la cabeza y se da cuenta que puede volver a ver la luz.

9 comentarios:

sudokera dijo...

avui al diari deia que faran uns numeros especials nous del jabato pq fa 30? 50? (no me'nrecordo del número) anys!!!!
no sabia que la puck es casava amb 18 anys jorl...aquest no me'l vaig arribar a llegir jo!

Blonda dijo...

A mi me gusta mucho Eco...este me lo recomendas???

Isa dijo...

Yo he leído algunos de Enid Blyton (las colecciones de los cinco y los siete) y me encantaron =)
Por cierto, tienes una cosa en mi blog, pásate cuando puedas!!
Muchos besos:
Isa

Blaudemar dijo...

Sudokera: sí, ja ho he vist. Ha fet 50 anys. I estic segura que l'últim de Puck te'l devies llegir però ja no te'n recordes!

Blonda: si te gusta, te lo recomiendo, sin dudarlo. Es un libro muy personal, plagado de referencias literarias y de pensamientos bastante filosóficos. Yo leo muy rápido, y ese me ha costado más. Pero me ha gustado. Y estoy segura que a ti también te traerá recuerdos de las lecturas que marcaron tu infancia. Así que sí, lo recomiendo.

Isa: gracias otra vez. Creo que los libros de Enid Blyton los ha leído casi todo el mundo. Cuando yo los leía ya tenía 20 años bien buenos. Y ahora han pasado 20 más y siguen leyéndose. Supongo que porque los padres de ahora sienten añoranza y los compran para sus hijos. A mí, que sucedan esas cosas, me encanta. Y estoy segura que cuando tenga hijos yo también se los compraré.

Gracias a todas por comentar.

Tam dijo...

Uyyy yo soy muy poco de leer, más bien nada.. pero de personas a las que os gusta se aprende!!

besos

Casandra dijo...

Comparto contigo todos estos: “Los cinco”,“Los siete secretos”, “Las mellizas de Santa Clara” y “Torres de Mallory”. ME FLIPABAN!!! Y también "El pequeño vampiro" y "Alfred Hichcock y los inestigadores"!!! ^_^ Qué delicia esas lecturas de infancia, pasé ratos maravillosos gracias a ellas!!!
UN BESITO Y GRACIAS POR ESOS RECUERDOS!!!

julia dijo...

Uyyy pues me ha picado la curiosidad...a ver si lo pillo, ya te contaré, un besazo.

ampa dijo...

Bufff, hacia mucho que no me pasaba por aqui. Me alegro de volver a verte. Un beso fuerte.

BRYCE's Entertainment dijo...

Que blog mas entretenido! Te felicito!

Saludos!

Lucie Bryce
www.luciebryce.es