11 nov. 2008

Käthe Kollwitz

Este pasado verano, cuando visité Berlín, contraté una visita guiada. El guía, en un recorrido interesantísimo, nos llevó a ver “Die Neue Wache” (“La nueva guardia”), en Unter den Linden. Ese edificio sólo alberga una estremecedora reproducción de una “Madre con hijo muerto”, de Käthe Kollwitz. La estatua parece una Piedad, pero aquí, en lugar de ser la Virgen la que sostiene en sus brazos a Jesucristo muerto, es una madre anónima la que sostiene en brazos a su hijo, un soldado, muerto.


Käthe Kollwitz fue una pintora, escultora y artista gráfica alemana. Nació en 1867 y murió en 1945, muy poco tiempo antes de que acabara la Segunda Guerra Mundial. Vivió las dos grandes guerras y sufrió sus consecuencias en primera persona. En 1917 murió uno de sus dos hijos en el frente. Y durante la Segunda Guerra Mundial murió su nieto, también en una acción militar. Perder a un hijo, más tarde a un nieto, y ver cómo evolucionaba el mundo que ella conocía, la marcó. Evidentemente, todo eso se reflejó en su obra.

Todas sus obras desprenden tristeza. La “Madre con hijo muerto” que se encuentra en Die Neue Wache, a pesar de estar dentro de un edificio, se encuentra justo debajo de un agujero del techo. Si llueve, la madre se moja y parece que llora. Por la pérdida de su hijo. Por la absurdidad de otra guerra más. Y por tener que volver a sentir ese dolor desgarrador que ya había sentido anteriormente. Si nieva, la estatua puede aparecer cubierta por un blanco manto de nieve. Como tantos y tantos soldados que perecieron en la campaña rusa. Y el frío y la tristeza intentan colarse hasta sus huesos de piedra.

Die Neue Wache estuvo dedicada inicialmente a las víctimas del fascismo. Desde hace unos años es un monumento en memoria de todas las víctimas de la Guerra (en genérico) y de la tiranía de todo el Mundo. Casa mejor con el carácter pacifista de Käthe Kollwitz, que también había retratado a los pobres, a los desfavorecidos y a los obreros que malvivían con un mísero sueldo y luchaban por conseguir una mejora de sus condiciones laborales.

A partir de los años 30 la obra de Käthe Kollwitz estuvo prohibida, y ella no pudo exponer. Irónicamente, el régimen nazi utilizó algunos de sus dibujos para fines propagandísticos. La GESTAPO llegó a amenazarla con deportarla a un campo de concentración. Pero la presión internacional (era una artista reconocidísima) los detuvo. Vivió -eso sí- recluida durante la guerra, primero en su casa de Berlín y luego en Dresde, donde murió.

"La muerte agarrando a una mujer" es una litografía que hizo Käthe Kollwitz en 1934. Pertenece a una serie que llamó "Muerte". Deja bastante claro lo que intuía que sucedería y cuál era su estado de ánimo.

Hoy me he acordado de Käthe Kollwitz y de su “Madre…”. Estoy a punto de acabar de leerme “Una princesa en Berlín”, de Arthur R.G. Solmssen, que trata precisamente del Berlín de entreguerras, con una moneda que pierde valor minuto a minuto; con una creciente violencia protagonizada por sujetos con nombres y apellidos que se harían tristemente famosos (Hermann Goëring, Adolf Hitler…) y que empiezan a culpabilizar a los judíos de esa situación; con gente que intenta vivir al día, porque no saben qué sucederá mañana… Pues bien, el último capítulo empieza con la reproducción de un dibujo de Käthe Kollwitz. Triste y desesperanzador. Y claramente premonitorio de lo que sucedería en los años siguientes. No he podido evitar recordar Die Neue Wache y la “Madre con hijo muerto”. Y he vuelto a tener el mismo escalofrío que tuve durante aquella mañana del pasado mes de julio, cuando estaba delante de la estatua de Käthe Kollwitz, sintiendo yo también una tristeza absoluta por otra pérdida inútil.

10 comentarios:

Casandra dijo...

Blaudemar, qué buen post, me has puesto la carne de gallina, te lo juro!! Es estremecedor. :o(
Un besito, sol!!

S dijo...

La verdad es que la foto que has colgado en el post no te deja indiferente, impresiona. Es increible la de cosas que han sucedido en nuestra historia reciente, y más increible aún que tengamos tanta capacidad para olvidar o hacer ver que nunca pasaron.

Un gran post.

Besos.

Casandra dijo...

Blaudemar, te recomiendo mucho el curso de Bobbi Brown en El Corte Inglés!! Lo hice y está muy bien! Cuesta 40 euros que luego te devuelven en productos, así que en realidad lo que es el curso sale gratis!! ;o) Un besito!!

julia dijo...

Buffff, tengo los pelos de punta. Que impresionante.
No tengo palabras.
Un beso.

Nimrod dijo...

Me ha gustado mucho tu post Blau.
Buscaré fotos de la estatua que dices, aunque tener el privilegio de verla en persona como tu hiciste no tiene comparación.
El libro que comentas tiene buena pinta, tendre que hecharle un ojo cuando termine con el 5º de Dune ^^
Un beso!

maba dijo...

buf..qué impresión..tanto la obra como el emplazamiento.. son impresionantes..

me gustan mucho más que sea para víctimas y no sólo de un bando..es que si no se generaliza y obviando a los convencidos por la causa que sea.. hay sufrimiento en todos los bandos... siempre porque el dolor y la pérdida son para todos igual

muchos besos... estremecedor..

MqR dijo...

Q maravilla de post! HE aprendido un monton

bss

Aïcha dijo...

^Guau blaudemar, un 10. ojala hubiera tenido profes en historia que me hubieran contado las cosas como tu, seguro que recordaria mucho mas de todo ^^
genial
Y es verdad que la estatua se parece a la Piedad.

Blaudemar dijo...

Me alegra que os haya gustado y parecido interesante!

Nimrod: si vas a Berlín, no dudes en visitarlo. Es un sitio para estar en silencio y observar, siendo imposible no "teletransportarte" a la época y al sufrimiento que tuvo que tener Käthe Kollwitz.

Gracias a tod@s por comentar!

Anónimo dijo...

Hola, me ha gustado mucho tu post y me he sentido identificada con la descripción que haces de tus emociones pues el mes pasado estuve en Berlín y tuve la oportunidad de estar en el monumento y, la verdad es que es sobrecogedor.
Quería agregar un par de datos que nos comentó nuestra guía.Datos que me impresionaron mucho por su gran simbolismo ya que, además de la hermosa escultura, bajo el suelo del edificio se han enterrado los restos de una víctima de la I Guerra Mundial y los de una víctima de la II G.M. de manera simbólica y representativa de la generalización del homenaje a víctimas de diversas atrocidades. A su vez, el círculo abierto al cielo representaría la condición perenne del dolor de una madre que pierde a un hijo. Ya que, indiferente a las condiciones climáticas, a la noche o al día, el dolor seguirá ahí, así pasen los años.
Tremendo monumento!!!
Un saludo! Y gracias por el post!