23 nov. 2008

20 de noviembre: 20 años

El pasado jueves era 20 de noviembre y se celebraron los 20 años de la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Yo tenía pensado publicar este post aquel día, pero no pudo ser. Mi "semana horribilis" de la que hablaba en el post anterior acabó convirtiéndose en una "quincena horribilis" y hubo cosas que tardaron más de la cuenta en ser solucionadas. ¡Pero al menos se solucionaron! No está del todo, pero digamos que "estoy en el camino correcto", o "progreso adecuadamente".

Bien, al tema. El 20 de noviembre yo me sumé a la fiesta y fuí a unas "Jornadas sobre Infancia". Esperaba encontrarme una cosa y me encontré con otra totalmente distinta. Me decepcionaron un poco, la verdad. Sólo reiteraron una cosa, que yo ya pensaba, que valió la pena.

Muchas veces se acostumbra a ver a los niños sólo como titulares pasivos de los derechos (tener derecho a...una atención correcta, a la educación, a unas condiciones de vida que les permitan forjarse como personas...). Pero no se piensa en ellos como titulares activos de derechos. Y en los países desarrollados (lo que sucede en el Tercer Mundo es otro tema completamente distinto, allí los derechos son simples palabras en papel mojado) es hacia dónde debería irse. No deberíamos de pensar en los niños como personas distintas a nosotros, con derechos distintos (o de menor importancia). Por lo tanto, si quieren reclamarlos, deben poder hacerlo. En definitiva, se trata de escucharles, de saber qué quieren, de que su opinión sea válida. Igual así la opción de la chica inglesa que ha renunciado a seguir un tratamiento no nos sorprendería tanto. Siempre con límites, eso sí, pero deben tener la oportunidad de ser tomados en serio, de reunirse si quieren, de poder hacer muchas más cosas que no choquen con el mundo adulto. Que dejen de ser vistos como "pequeñas personas" para convertirse en "personas" a secas.

En otros países no tiene ni sentido plantearse que los niños son titulares "activos" de derechos. Allí tienen que reivindicarse sus derechos básicos desde el inicio (a la vida, a la integridad física, a su pleno desarrollo, a la educación, a unas condiciones de vida dignas...). Los suyos y los de sus padres. No a la explotación sexual de niños y niñas. No al trabajo infantil. No a los niños guerreros. No, no y no.

Hace no demasiados días vi una fotografía de un niño africano sosteniendo una arma casi más grande que él. Luego, en el tren, seguí pensando en la foto y mi imaginación voló.

"Recordaba que siempre había pasado hambre. Él y todos sus hermanos. Pero él había sido más fuerte. O igual sólo había tenido más suerte. Cerraba los ojos y veía a sus hermanos desnutridos, inmóviles, llenos de llagas y cubiertos de moscas que ya no tenían ni fuerzas para espantar. Y veía a su madre, delgadísima, con las cuencas de los ojos hundidas, con una mirada que ya estaba muerta en vida. No hablaban. Sin esperanza, permanecían estirados en el suelo.

Hay un periodo de tiempo que se pierde en su memoria. Murieron todos sus hermanos y su madre. Su padre ya nunca estuvo. Todo eso no se lo ha contado nadie, no es necesario, peró él lo sabe. Y él despertó en una tienda en las montañas. Junto a él, más niños. Ninguna niña. Los que les daban de comer no les hablaban. No eran amables, no preguntaban, no explicaban. Pero tenían comida. Y ellos comían. Y se recuperaban.

Todo en su vida tenía un precio. Y cuando pudo andar le dieron una metralleta. Pesaba y le costó aprender a sujetarla. Pero los golpes que recibió y el recuerdo del hambre lo convencieron. A él y a los demás niños. Cuando tu vida no ha valido nunca nada, tampoco das valor a la vida de los demás. Así que aprendió a disparar. Primero sólo a disparar; después a dar en el blanco.
Tenía sólo 8 años y muy poca vida por delante. La metralleta, su hombro, y su brazo y mano derecha se convirtieron en uno sólo. Su mirada, vacía y fría. Ilusiones, ya nunca había tenido. Esperanza, tampoco. El disparo que acabó con su vida no le causó dolor. Sus ojos, abiertos, mirando al cielo."

9 comentarios:

Casandra dijo...

Joer, pobrecico. :o( Es muy triste lo que viven algunos niños en el mundo. :-S

UN BESITO!!

julia dijo...

Triste, muy triste. Que duro es ser niño en ciertas partes del mundo.
Un besazo.

S dijo...

Está claro que las personas que vivimos en el mal llamado primer mundo, no somos conscientes de lo que tenemos, y mucho menos de lo que otros no tienen... es horrible. Pero cuesta tanto mirar ciertas imagenes que llegan por televisión, es mejor recurrir al cambia de canal que estamos comiendo y me da mal rollo. (en la tele aparece la imagen de un nino con la barriga inchada del hambre, con moscan en la comisura de los labios... )

Besos.

sudokera dijo...

I a part de no ser conscients del que tenim i els altres no tenen, és que ens acabem acostumant a veure aquest tipus de imatges per la tele o pels diaris i al final deixen impressionar-nos, ens reboten i no en fem ni cas.

razonamiento social dijo...

No le causó dolor porque estaba dopado con cocaïna y anfetaminas. Los jefes les obligaban a drogarse,´el sindrome de abstinencia los convertía en adictos y si querían más droga habían de seguir matando para que sus jefes les proporcionasen más dosis. Como la droga es más importante que la propia vida para el adicto, se convertían en unos guerreros muy valientes; casi suicidas.

mi_chupa dijo...

Qué bien pero qué bien escribes Isa y qué bien has plasmado toda y la cruda realidad que pasan los niños. Yo llevo unos cuantos años perteneciendo a Savethechildren y no me arrepiento. Por otra parte, perdona por no haberte escrito ni leido todo este tiempo pero es que he estado liado con mi nueva casa, con el puñetero windows de nuevo (virus) y esto que se te va la pinza hasta que dices... ¡¡¡ufff me falta algo!!! y era el leerte xDDD. BESAZOS GUAPISIMA. PD: Sigue escribiendo igual de bien plis.

Blaudemar dijo...

Razonamiento: no le causó dolor porque, con su muerte, dejó de sufrir.
En todo caso, si esos críos se toman algo no creo que sea coca, sino algo mucho más barato, tipo cola. Y, sinceramente, no me "casa" con un niño guerrero. Los vaciados de cerebro son más efectivos, más baratos y más seguros.

Mi_chupa: deduje que estabas liadísimo con tu casa, porque tu fotolog hace tiempo que no lo actualizas. Bienvenido de nuevo!

A tod@s: gracias por pasar por aquí y comentar!

razonamiento social dijo...

Que si que te lo digo yo porque lo dice la tele, la gran fuente de verdad para las masas en el siglo XIX. Lo dijeron en un reportaje en que salían niños excombatientes en una casa de acogida de religiosas. Los militares dirigentes son narcos, que acumulan más poder haciendose terratienientes de zonas ricas en diamantes; los famosos diamantes de Sangre. Los niños tienen miedo y para quitarselo los drogan con excitantes.

Otra cosa son los africanos menores de edad que vagabundean por la ciudad donde trabajas que inhalan disolvente para olvidar o solo por estan en compañia de otro adolescente. A ellos nadie les lava el coco con ideología, es más barato que el disolvente coma sus neuronas y no molesten a nadie; salvo a unos pocos funcionarios que se han de responsabilizar legalmente de ellos.

Bueno, ya se que yo pienso A y tu B, pero no nos vamos a enfadar por eso.

Blaudemar dijo...

Razonamiento: pues no lo sabía, la verdad. Pero es que me parece tan increíble que alguien drogado (y más un niño) sea capaz de coger arma...
Pero no nos enfadaremos por eso, es verdad.
Lo de esnifar disolvente sí que pasa en Barcelona. Es la droga más barata y hay menores que recurren a ella. Aunque parezca que eso sólo tiene que pasar en países del Tercer Mundo.