29 sept. 2008

Una sencilla y básica camisa blanca

Tengo clarísimo que una blusa blanca es una prenda básica en cualquier armario. De hecho, tengo un par en condiciones. Así que también tengo clarísimo que al menos esta temporada no me compraré otra. Pero no puedo evitar fijarme en ellas cuando voy a “mirar” tiendas. Es por eso que sé que en Mango tienen un par que tienen bastante buena pinta. Una cuesta 29,90 € y otra, de la colección de las hermanas Cruz, vale 34,90 €. Y también sé que en H&M pueden encontrarse por 14,90 € y en Bennetton la más básica puede salir por unos 24,90 €. Y son eso: simples blusas blancas. Algunas con más detalles que otras y alguna más masculina que otra. Pero siguen siendo camisas blancas.

Camisa blanca de Mango, de la colección de las hermanas Cruz. 34,90 €.

Y también era una simple camisa blanca la de otra tienda multimarca en la que entré a curiosear. Sólo curiosear. Porque cuando un tejano cuesta 270 €, una chaqueta de punto 200 € más y una camiseta cuesta 156 € y no tiene nada, absolutamente nada, que la convierta de la camiseta azul marino terriblemente sosa que es en algo mucho más espectacular y único, yo sólo puedo curiosear. Mirar. Tocar las telas. Y escandalizarme un poco, porque ni los acabados, ni la calidad, ni el diseño ni nada, justifica aquellos precios. Sólo la marca.

Entre un montón de prendas de tono monocromático oscuro –gris, negro, marrón, más gris, más negro, más marrón y algo azul oscuro- destacaba una camisa blanca muy básica, por aquello que era blanca y, claro, contrastaba mucho entre tanto oscuro. Con unos botones de lo más normales, unos acabados de lo más normales, una tela de algodón de un tacto de lo más normal y, eso sí, un poco más larga de lo habitual. La etiqueta marcaba 198 €. Yo la visualicé con unos tejanos pitillos, zapatos de tacón altísimo y un cinturón ancho a la altura de cadera. Casualmente, se abrió el probador y salió una señora de –no exagero- unos 70 años que, como mucho, medía 1,60 m. La camisa le iba estrecha de espalda, muy larga de mangas y, evidentemente, le llegaba casi a la rodilla. Aunque sea para ir larga, era demasiado larga. Cualquier tipo de gracia que hubiera podido tener la camisa básica blanca, con su semi-entallado, se había perdido. Las 3 dependientas rodearon a la señora y lo que pasó fue:

Señora: “No sé, me la veo un poco larga, ¿no?”
Dependienta 1: “Es que es para llevarla así, larga”.
Dependienta 2: “Sí, además le va entallada. Yo la veo bien”. (Insisto: le iba estrecha).
Señora: “¿Me la ves bien? ¿No me está estrecha? ¿Y las mangas?”
Dependienta 3: “Le va perfecta. Pero le quedará aún mejor y a su gusto si se la arreglamos.”
Señora: “¿Me la podríais acortar un poco?”
Dependienta 3: “Sí, claro, no es problema. Se la acortaríamos unos… por aquí… 25-30 cm. Y lo puños… hasta aquí. Y si la quiere más holgada, pues se pueden descoser las pinzas de la espalda y del bajo-pecho y le quedará más suelta”.
Señora: “Ah, pues sí, ¿no? Quedará más de mi estilo y más para mi edad”.

Aquí yo estaba mordiéndome la lengua, pero pensé que cada cual se sabe lo suyo, lo que tiene, lo que quiere y lo que puede. No quise escuchar más, porque en ésas que se abrió otro probador y salió una señora de media edad con una anodinadísima camiseta azul marino sin ningún tipo de encanto especial que costaba 156 € y dos de las dependientas, mientras la otra iba a tomar medidas a la señora de la camisa blanca, se abalanzaron hacia ella para convencerla de lo divinísima de la muerte que estaba.

Todo el mundo sabe el dinero que tiene, lo que le cuesta ganarlo –o lo que no le cuesta- y es libre para gastárselo cómo le plazca, pero es que pagar 198 €, más el arreglo, por una prenda que no tiene nada que ver con la que te has probado y que no sabes cómo te queda… ya son ganas. Y más teniendo justo lo que quieres, a 50 metros de ti, y mucho más barato. Y que conste que a mí, dentro de mis posibilidades, no me duele gastarme un poco más en algo que sea de “mi” estilo y que vea distinto, de mejor calidad y que sé que no me veré repetida. Pero eso sí, que me quede bien, me sienta cómoda y, sobretodo, no soporto que me adulen para convencerme de ello y tampoco tolero que intenten darme gato por liebre.

13 comentarios:

Aïcha dijo...

Lo peor es que a mi me daría verguenza aprovecharme asi de una mujer mayor convenciendola de que la camisa le queda divina cuando no lo es¡¡¡ que poca decencia, supongo que esas irian a comisión porque si no no me lo explico.
Yo también opino que la calidad es una buena referencia pero tampoco hay que pasarse porque como tu dices si rastreas un poco seguro que encuentras otra que te queda bien y más económica.
ültimamente me he parado a mirar cosas en el pequeño comercio y hay veces que están mejor de precio y calidad que las cadenas de ropa.
Un saludo blaudemar

Lore dijo...

hola! soy mariló.
he tenido un accidente en el blog,ésta es mi nuev adirección, porfa, elimina la anterior y pon ésta...
un bico

Casandra dijo...

Qué fuerte!! Si es que hay gente lela, hija! A mí me da rollos que me arreglen la ropa porque luego no sabes si te va a molar. Prefiero buscar más y encontrar algo que no haya que arreglar o que haya que retocar menos! Ah, y con esos cientoypico euros me compró yo mil cosas en el Inditex, JAJAJA!!! Un besazo!! ;O)

coco dijo...

jajajajajajajajaja! me ha encantado! a mí tb s eme van los ojos tras las camisas blancas, pero es lo que tú dices, son blancas. Y lo único que miro es el corte y la calidad. El precio no es justificable en una camisa blanca. Pero es que la historia que cuentas es buenísima!!! un buen ejemplo de que el disero y el estilo no van de la mano. Y si a eso le sumas el aburrimiento y la falta de atención, ya tienes clientas típocas y susceptibles del embaucamiento dependientil.

Besos flor

maba dijo...

muy bueno!!!

no soporto a las dependientas aduladoras!!! no es la primera vez que contesto con alguna bordería (cosa que no es demasiado mi estilo) pero es que es en estos casos...me pierdo!!!

besos

Maria stories dijo...

No soporto que me hagan eso y en esa tienda (al carrer del cremat?) siempre me hacen lo mismo. No se como me lo hago que todo me queda ideal y monissimo!

Yo la verdad, voy allí para comprarme los tejanos, tienen que de verdad sientan de maravilla, pero una blusa blanca...(yo he quemado 2 en un año con la plancha!)

Blaudemar dijo...

Aïcha: supongo que sí, fijo que van a comisión. De todas formas no sé hasta qué punto estaban "aprovechándose" de la mujer mayor. Porque me da que ya le gusta que la lleven en bandeja de plata.

Casandra: ya te digo. Yo con esos casi 200 euros tengo las botas de mis sueños y aún me sobra para varias camisetas de Zara.

Coco: totalmente de acuerdo. Fueron todas esas cosas juntas a la vez. Dependientas que necesitan vender, señora que le gusta que la traten bien y tiene dinero... y todo por una triste camisa blanca.

Maba: yo tampoco las soporto. Ni que me sigan, ni que me pregunten a cada 2 segundos si necesito algo. Me ponen muy nerviosa!

María: ¡bingo! Tienen 2, una casi delante del otra, con dependientas "intercambiables".

Gracias a todas por comentar!

MqR dijo...

Q cosas ehh una prenda basica como es una camisa blanca y q haya mil modelos y pocos t encajen yyyy SEAN ESE. En fin, las marcas pues ya sabemos todas lo q son.

bss

Pintureras dijo...

Ese caso lo veo a diario en muchas tiendas, yo suelo callarme pero mi hermana que siempre ha sido muy comedida, ahora no puede soportarlo y le hubiese dicho a la señora que no le quedaba bien a la primera.
Besicos.

Corina dijo...

Yo siempre huyo de las tiendas con tías que te aconsejan, ni que yo fuera tonta y no supiera si algo me sienta mal o bien.
Repito, aunque fuera de contexto, tu subdir. es un gilipollas, je, je.
Besos

Monica Alvarez dijo...

Blaudemar:
las dependientas están cumpliendo con su rol que es vender a costa de lo que sea.Lo más probable es que les paguen comisión por venta.La pobre señora es la que estaba perdida.Hoy hacen falta las costureras que hacían la ropa a medida especialmente para quienes y me incluyo tenemos medidas atípicas.Lástima por ella.
Un abrazo

Moi dijo...

hola blaudemar. has tocado un tema un poco espinoso. no sé de qué marca era la camisa ni cómo era esa camisa en concreto pero quitando posibles problemas de defectos, la calidad se paga. a lo mejor no te lo pareció pero generalmente si coges una prenda de uno de los grandes (gucci, armani, saint laurent, prada, dior, etc), por ejemplo, la camisa blanca de la que hablas, y otra parecida de zara y las analizas, verás que ni la calidad de la tela es la misma (textura, composición, cantidad de hilos...), ni el corte es el mismo, ni los acabados son los mismos. es más, generalmente distan TANTO unos de otros. y no te digo ya cuando te pones a usarlas lo que te dura una y lo que te dura otra. y como sientan unas cosas y otras. ya sabes que yo soy adicta a zara, hm, etc. pero la primera vez que me puse un vestido de fiesta de los mejores, flipé. en serio, un día ve a una tienda no de medio precio, sino muy cara, y pruébate una chaqueta, un abrigo y un vestido.

besos!

Blaudemar dijo...

Moi: la camisa no era de uno de los "grandes", era de una marca cara pero no tan conocida ni tan "buena". Yo no me meto tanto con el precio (cada cual se gasta el dinero como quiere, pero es cierto que nunca nunca nunca me gastaría ese dinero por una camisa blanca), sino con el papel que hicieron las dependientas. A la señora, la camisa no le quedaba bien, no aquel patrón. Lo más fácil hubiera sido decir que no, pero la convencieron (y también es cierto que no se esforzaron nada, porque aquella mujer quería dejarse el dinero allí) que con unos "pocos" arreglos le iba a quedar como quería. Con lo cual: si le quitas las pinzas de la espalda y el pecho, la cortas unos 30 cm y también tocas los puños... ya no queda nada de la camisa que costaba 198 €. Es otra nueva...
No sé, pero para hacer esto... y es que además EN UNA CAMISA BLANCA (que hay muchísimas! si una no sienta bien, encontrarás 20 más que sí!).

corina: sí, sí, lo es... Daría para tantos posts, pero creo que no es prudente...

Mónica: es cierto. Mi madre es modista y llegó un momento que dejó de trabajar por su cuenta. La gente se ha acostumbrado a comprar en grandes cadenas. Ir a que te hagan la ropa a medida sale más caro, aunque siempre quedará mejor. Pero en ese caso, la camisa blanca no habría costado 198 €, que es lo que pagó esa mujer (más los arreglos).