16 sept. 2008

Tarde de lunes

Ayer por la tarde tocaba hacer tiempo. Salgo de trabajar a las 3, y en mi “pueblo” las tiendas no abren hasta las 5. Tal y como estaba la nevera, después de pasar 4 días por Madrid, era de vital importancia –nunca mejor dicho- comprar algo. Que si entraba un ratón, se desnucaría. Sí, ya sé, que podría haber vuelto antes a casa, no entretenerme por el mundo y luego haber salido a comprar. Pero no me apetecía enfrentarme ni a montones y montones de ropa por lavar, ni al montón de más ropa para planchar y doblar, ni a la aspiradora, ni al cubo y a la fregona… Perra que es una.

Así que “hice tiempo”. ¿Y cómo hago tiempo, yo? Me voy a “mirar” tiendas. No estuve demasiado rato, pero algo “cayó”, que se suma a mis muchas compras madrileñas (me gustan los pantalones anchos con vuelta en los bajos, las blusitas y camisetas rollo preñi, los chalecos… casi todo, en resumen). Además, he quedado este viernes con mi hermana, para comer y luego acompañarla a escoger ropa, que la que tiene “está vieja y no le gusta”. Doy fe. Que está vieja, y que está tan vieja que es normal que no le guste. Pero el viernes yo me dejaré todas, absolutamente todas, mis tarjetas en casa. En cuarentena. No fuera caso que aún encontrara (más) cosas para mí.

Mi consciencia, mi ángel de la guarda, mi-cómo-se-le-quiera-llamar… estaba conmigo. Y me recordaba constantemente mis obligaciones. Así que me fui a buscar el tren. Iba tarde, el tren. Qué raro. Hubo un momento en que pensé que nos harían bajar y subir al siguiente, porque una puerta se había quedado abierta y no había forma de cerrarla. Se medio arregló, de manera que se cerró y ya no se pudo abrir. Justo 4 estaciones antes de llegar a la mía recordé por qué nunca tengo que pillar ese tren en concreto. No al menos cuando ha empezado ya el curso escolar. El tren se llenó hasta los topes de críos uniformados que acababan de salir de una escuela privadisísima y con gran tradición y mejor solera. De esas que han ido los padres y que luego tienen que ir los hijos. Y los hijos de sus hijos. Más o menos como el “colegio de mayores” al que ayer empezó a asistir la Infanta Leonor.

Yo opté por cerrar “Tokio blues”. Porque así sí que ya no se podía. Y me dediqué a mirar por la ventana. Y sí, también escuché lo que decían los angelitos, vestidos los más pequeños con pantalón corto gris, camisa azul celeste, mocasines negros llenos de polvo y calcetines azules largos hasta la rodilla, y los mayores, iguales, pero con pantalón largo gris de pinzas.


Conversación 1:
- ¿Hacemos los deberes de inglés entre todos?
- Venga…
- ¡El truco es saber que cuando es “he” o “she” el verbo acaba en s!
- Yo no lo veo… Da igual. Siempre nos dicen que hagamos los deberes, no que los hagamos bien.

Conversación 2:
- Voy más cómodo en tejanos. Esa mierda de pantalón se me va a romper en cualquier momento.
- Sí, yo ya llevo el bajo deshilachado. Y aún recuerdo el año pasado, los rompí muchas veces jugando al fútbol. Terminaba enseñando los gayumbos.
- Mi madre no sabe coser. Se los tengo que llevar a mi abuela.
- Sí, también es mi abuela la que me cose los calcetines.
- Yo ese año me he comprado calzoncillos en el Zara, para cuando se me rompan los pantalones.
- ¿Y son chulos? Se lo diré a mi madre, porque yo no quiero terminar enseñando los míos de cuadritos.

Fin del trayecto. Lástima. Con lo que me gusta eso de curiosear en conversaciones ajenas. Y vuelta a la realidad. Hacer la compra, poner lavadoras, limpiar…

Hoy me va a tocar hacer de nuevo tiempo. La bolsa de mis compras (de ropa, se entiende) que llevaba ayer abultaba demasiado y me impidió coger todo lo que necesitaba. Estoy pensando que ya podría dejar mis tarjetas en cuarentena hoy mismo.

9 comentarios:

maba dijo...

me ha encantado..."ns dicen que hagamos los deberes.. no que los hagamos bien"

es genial

besos..qué tal Madrid??

Soboro dijo...

Eso ... qué tal Madrid?
Los niñitos hablando de ropa es para comérselos.
Las blusas "a lo preñi" me gustan para estar en casa, que una tiene ya una edad que todo el mundo te quiere ver barrigona y siempre me lo preguntan, joé.
El relato del cuadro que me pediste lo tendrás en cuanto haga la gran lista, ja, ja.
Besos

Blaudemar dijo...

Maba y Sob: es que era bestial el contraste entre los más mayores y los más críos (de esas conversaciones). Súper inocentes, súper niños. Y el de los deberes, insuperable: hizo el test en 10 segundos, escogiendo la respuesta correcta a boleo. Total, tenía q hacerlos, no hacerlos bien.

De Madrid habrá post, pero tengo que bajar las fotos de la cámara. A ver si esta noche tengo un momentito.

Aïcha dijo...

Anda que no salen listos los niños de ahora¡¡ jopelines...
pero eso si me apunto lo del she y he con IS jejej :P mi ingles patatero...
Que tal el finde en Madrid? Aparte de dejar la tarjeta de credito mas seca que la mojama¡¡¡¡¡
jeje saluditos blau

Pintureras dijo...

A mi tambien me gusta oir conversaciones ajenas, te entretienen y al mismo tiempo aprendes algo sobre las personas a las que escuchas.
Uff, tareas dices, pues yo despues de pasar el fin de en la playa y todo el verano haciendo lo minimo. Esta semana por las tardes la estoy dedicando a limpieza a fondo para el invierno (persianas,cristales,lamparas,cuadros, etc.) no quiero acordarme a estas horas como acabo a las 9 de la noche. Ya solo me queda por limpiar la habitacion de la plancha , que lo hare hoy(sino me sucede lo de siempre) llego a la habitacion y veo un monton enorme de ropa deseando que sea planchada,dobladita, y colocada en su sitio y yo la miro y digo, bufff mañana y me vuelo a ver la tele, estos intentos los hago varias veces, hasta que digo Pintu, va a poder un monton de ropa contigo y a plancharrrrr.
Besicos.

Una blogger más dijo...

Tienes que enseñarnos la compritas

Regina ExLibris dijo...

blaudemar, querida, yo sé que tú sabes que ambas sabemos cuánto, pero cuáaanto necesito saber qué te parece Tokio Blues... La curiosidad y la impaciencia corroen esta mi regia mismidad librera. Sé un ángel y cuéntanos si te cautiva o no Murakami-san y, cómo no, qué has hecho en esa escapada a los Madriles, empezando por los detalles escabrosos, claro...


besos y mares de letras

Blaudemar dijo...

Uys, uys, uys... habrá post de Madrid y de compras madrileñas. A ver si mañana tengo un momentito y me pongo.

No me falta demasiado para acabarme "Tokio blues". Y creo que también habrá post sobre el libro. No es en absoluto cómo me imaginaba, pero me ha atrapado completamente.

Regina: estoy súper contenta con tu visita.

Maria stories dijo...

Que gracia, yo también me he topado más de un dia con estos niños uniformados!

Que tal por Madrid? A ver si no enseñas tus compras!

Un beso