15 abr. 2008

No nos dejes, Rhett

Hace un par de semanas tuve un problemón al colgar este post -que voy a volver a colgar-. Se me desconfiguró el blog por culpa de alguna de las fotos que tenía. A ver si hoy, empezando desde cero, hay más suerte.
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Hay historias que nunca terminan. Ya sé que se dice aquello de “segundas partes nunca fueron buenas”... pero, bueno, como que las segundas partes vienen a satisfacer la curiosidad que tenemos los humanos, bienvenidas sean (siempre que respeten el espíritu y los personajes del original, claro está). Es un poco parecido con lo que pasa últimamente con los dichosos “spin off” de algunas series televisivas: series de éxito, cuyos productores deciden coger un personaje y, a partir de él, generar una nueva serie (esto daría por otro post, pero la semana pasa estaba yo leyendo tranquilamente el periódico en la hora del desayuno y me chafaron completamente la tercera temporada de Prison Break –que en España justo se estrenó la semana pasada-. Para decir que se haría un spin off a partir de un personaje que saldría durante esta tercera temporada, dijeron como quien no quiere la cosa el final de la temporada. Para matarlos).

Pero, volviendo al tema, allà por el año 1936 Margaret Mitchell consiguió que le publicaran su novela “Lo que el viento se llevó”, que había escrito unos años antes mientras se recuperaba de una fractura de tobillo. Nacían así Scarlett O’Hara y Rhett Butler. La historia fue un exitazo, y en 1939 se estrenó la película, que ponía rostro a los personajes: unos inolvidables Viven Leigh y Clark Gable. La película arrasó en los Oscars de aquel año y pulverizó todos los récords de taquilla. Según me contó mi abuela, en España la película no se estrenó hasta 1951. Era el año en que ella se había casado y se acuerda porque estaba con mi abuelo de viaje de luna de miel en Barcelona –en aquella época no se estilaban esos súper viajes de ahora y las bodas eran otra cosa-. Hicieron horas de cola para conseguir una entrada en el estreno en España. Y la vieron... bastante recortada por la censura franquista.

La historia original tenía un final muy abierto: Scarlett se queda sola, en Tara, y Rhett, harto de tantos engaños y tantas mentiras, la abandona.

Recuerdo que cuando era pequeña oía que estaban escribiendo una “continuación”. Y sí, tardó unos años pero acabó por llegar: “Scarlett”, escrito por Alexandra Ripley. Fueron los herederos de Margaret Mitchell los que escogieron a la escritora que escribiría la continuación de aquella historia. Scarlett, con lo inquieta que es, no puede estar mucho tiempo sola en Tara. Intentará recuperar a Rhett, conocerá a su “suegra” y, como que no puede salirse con la suya, se irá a Irlanda, que es donde sucede la mayor parte de la historia. Allí conocerá a su familia irlandesa y –como no- seguirá dándonos muestras de su carácter explosivo.

Hicieron una teleserie... que nunca he visto. Joanne Whalley hace de Scarlett y Timothy Dalton de Rhett (y especialmente este último me resulta muy poco creíble. Lo siento, pero para mí Rhett Butler tiene el rostro de Clark Gable).

Era cuestión de tiempo que la historia continuara. Y hace nada se ha publicado en España “Rhett Butler”, escrito por Donald McCaig. Igual que con “Scarlett”, los herederos de Margaret Mitchell han tenido mucho que ver en la redacción y aprobación final de la historia y de su autor.

Esta vez se nos cuenta la historia de Rhett, desde su punto de vista: las (difíciles) relaciones con su padre, su historia con Scarlett, se nos habla de ¿su hijo?... y espero que continúe más allá del final de la segunda parte. Después de Irlanda, ¿qué?. Yo ya lo tengo, y justo he empezado a leérmelo ya.

5 comentarios:

maba dijo...

ya había comentado en "el post perdido". Curiosamente,me pasó una cosa, el libro lo leí demasiado joven y, para mí, no resistió el paso del tiempo como la película. Que la primera vez que la vi me decepcionó y ahora me gusta cada vez más.

por cierto, me pasaba como a tí en el casting de Scarlett, pero yo sí ví la serie..y lo único que se podía tragar un poco era al nuevo Rhett porque la nueva Escarlata es infumable!!
y creo que en Scarlett no se recogió para nada quien es la prota en realidad.. vale que es caprichosa pero ante todo es una superviviente... y nunca entendí por qué la tuvieron que tachar de hortera en la forma de vestir!!

uf,que rollo metí pero es un placer hablar de esto con alguien, no te puedes imaginar cuanto.

Tam dijo...

Hola! muchas gracias por tu comentario!

La verdad que tiene que estar curiosa la segunda parte pero no se yo la dejaría como está.. precisamente uno de los encantos de esta historia es precisamente que acabe en desamor!! no crees? un hombre como Rhett.. no se! es un poco el ideal para todas, al igual que ella como ideal de mujer.

besos!

Rebeca dijo...

Hola guapa!!

Muchas gracias por preocuparte, estoy bien. Un poco liada y un poc plof, pero bien.

Muchoa besos, y aunque no de señales d evisa sigo bien.

JoJosho dijo...

Attention! See Please Here

Blaudemar dijo...

Maba: es que por muchos actores que hagan de Rhett o Scarlett, por muchos remakes que quieran hacer, o por muchas continuaciones que salgan, yo creo que SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE, todo el mundo va a relacionar esos personajes con los rostros de Vivien Leigh y Clark Gable. Ahora que me estoy leyendo "Rhett" soy incapaz de poner un rostro distinto a los personajes que el dela película original. Incapaz. Y me pasó lo mismo cuando leí "Lo que el viento...", hace ya muchos años.
Me pasó lo que a tí: la película es tan insuperable que el libro se ve "ajado". Si no fuera por la película, seguramente engancharía. ES de las pocas veces q una película supera la obra en la que se basa.

Tam: llevo leídas unas 200 páginas. Y hasta el momento yo creo que no es una continuación. Explica los orígenes de Rhett, la relación con su padre... y ahora que ya ha salido Scarlett, la MISMA historia que en "El viento..." pero desde el punto de vista de Rhett. Veremos cómo sigue, pero, de momento, me está defraudando un poco porque no se atreve y no profundiza en la historia ni aporta nada nuevo.

Rebeca: me alegro que estés bien!