31 mar. 2008

SOS

En mala hora se me ha acudido "cambiar el formato" del blog.
¿Alguién sabe como arreglar el desaguisado ese? ¿Como puedo hacer que la barra lateral -que ahora está abajo del todo-, con los links, favoritos y demás, vuelva a estar en la barra lateral?
Gracias!

27 mar. 2008

Ver para creer

Yo ya he empezado a planificar mis vacaciones de verano. Bueno, "planificar" no es la palabra. Hay unos cuantos sitios que me gustaría visitar, pero como todo no puede ser -no de golpe y en un solo año, en todo caso-estoy mirando posibles rutas. Sí que parece claro que el destino escogido será el norte de Europa y, si el presupuesto lo permite, más de un país.

Una de las ideas iniciales era pasar un par de días en Moscú. Y me he encontrado con esto:

Señores, gracias por avisar. Motivo importante para no escoger este hotel durante estas fechas.

Moscú está a día de hoy prácticamente descartada. Pero bueno, mejor será que me calle, porque hace un par de años -cuando aún no tenía internet en casa- entré un sábado a la tarde en un cyber con la intención de "planificar" una ruta en coche por el norte de España para las vacaciones y salí a las 2 horas habiendo comprado un viaje a Egipto.

25 mar. 2008

Pa de pessic

Esta Semana Santa pasada ha sido la excusa perfecta para hacer mi propia "pseudo-mona" de Pascua. La he hecho partiendo de la receta del "Pa de pessic". Un "pessic" catalán es un "pellizco" castellano. No sé por qué se llama así. ¿Igual porque es tan esponjoso que se puede comer a pellizcos?.

Ingredientes
(para un molde de 20 cm):

3 huevos
1 yogur de limón
1 sobre de levadura (yo utilizo la Royal)
3 medidas de harina (la medida es la del vaso del yogur)
2 medidas de azúcar
1 medida de aceita de oliva


* Separar las claras de las yemas.

* Montar las claras a punto de nieve. Cuando estén, añadir el yogur, el azúcar, la harina y la levadura (de ingrediente en ingrediente, no todo de golpe, y poco a poco). Ir mezclando. La harina y la levadura, tamizarlas.

* Añadir el aceite y las yemas, una a una. Mezclar bien.

* Echar la masa en el molde -previamente untado con mantequilla- y dejarla reposar unos 15 minutos, tapada con un trapo de cocina.

* Meter en el horno precalentado. El tema de la temperatura dependerá: cada horno es distinto. Yo lo hice a 190 grados durante 35 minutos (la receta original decía 30 minutos a 180 grados, pero yo ya sé que si lo hago así me queda crudo). Se puede comprobar si está pinchando con un palillo: si sale seco, ya está. En todo caso, no abrir nunca el horno mientras el "pa de pessic" está subiendo.

* Una vez horneado, desmoldar y dejar que se enfríe. Cuando esté, se corta el "pa de pessic" por la mitad (o en varias capas) y ya se puede rellenar con lo que se quiera. Yo, que soy adicta al chocolate, lo rellené con chocolate. Pero también sirve la mermelada, o nata, o cualquier otra cosa que se os ocurra y os venga de gusto.

* Para terminar del todo, espolvorear por encima con azúcar glass.




18 mar. 2008

Los hombres compran. Las mujeres van de compras.

Pongámonos en situación: lunes de Semana Santa, a las 7 de la tarde más o menos. Zara. Segunda planta, compartida por la Sección Hombre y la Sección Niño. Una única caja.

Esta situación podría ser sustituida por la correspondiente a un sábado por la tarde. Se trata que haya niños pequeños que lloren incansablemente en sus cochecitos, mientras sus padres están sentados con cara de resignación y agobio en los sofás y sus madres están intentando que una dependienta se digne a parar de doblar ropa y mire si queda la talla del niño en cuestión en el almacén. Esto en la mitad de la planta de “Sección Niños”. En la parte de “Sección Hombre” la situación es un poco distinta. A ella vamos.

Hombres con cara de “creo que necesito ropa” o “mi mujer me ha dicho que necesito ropa”. Normalmente sólo les falta un tipo de prenda: o jerseys, o camisas, o pantalones, o trajes. Prácticamente todos van acompañados por la esposa, por la novia, por la madre… por quien sea, pero mujer. Y es esa mujer la que escoge. Y rápido. Y muchas prendas.

Él: “has visto…”. Ella: “Sí, pero para ti no”. Él: “pero…”. Ella: “Que no. ¿Te gusta éste otro?”. Él: “¿De rayas? Yo creo que no me…”. Ella: “Toma, cógelo y te lo pruebas, que seguro que te queda bien”. Él: “Que…”. Ella: “Que lo cojas, en talla L y XL, que desde Navidad estás generando barriguita cervecera”.

Él: “¿Y esa chaqueta de punto negro con cremallera?”. Ella: “Es igual que la que te compraste el año pasado. Cógete este jersey”. Él: “Es que yo, los rombos, no…”. Ella: “Pruébatelo, que creo que te quedará bien. Además, este año se llevan los rombos. Que parece que tú quieres ir vestido siempre igual”.

Después de escoger qué sí y qué no se pasa a la segunda escena. El probador. ¿Os habéis fijado que los probadores de Zara Hombre acostumbran a ser más “bonitos” que los de la sección mujer?. Puertas de madera –nada de cortinas con las que se ve todo-, espejos más grandes, probador más grande… y techos bajos, llenos de fluorescentes, que provocan que la acompañante empiece a sudar sólo entrar, mientras se queda con su chaqueta, la del hombre acompañado y la ropa que va entrando y saliendo del probador.

El hombre se va probando. Acostumbran a ser todos un mar de dudas. Se abren y cierran las puertas. Hay veces en que un simple movimiento de cabeza de la mujer ya sirve para desechar la prenda. La mujer va y viene, buscando tallas, otros colores u otros modelos. Es tranquilizador ver que “su” hombre no es tan distinto a los demás, que todos padecen del mismo mal y sufren de las mismas indecisiones e inseguridades. Algunas mujeres se cruzan miradas cómplices.

Él: “¿Qué tal ese tejano, me queda bien, no?”. Ella: “Sí. A ver, levántate la camiseta… ¡Si no te puedes abrochar el botón!”. Él: “Pero me queda bien, ya adelgazaré.” Ella: “Voy a por una talla más”. Él: “No, una más no, que adelgazaré”. Ella: “Bueno, entonces mejor te lo compras cuando hayas adelgazado. Pruébate los otros, que eran más anchitos e igual te cierran”.

Después de muuuuuuuucho rato (luego se quejarán de las mujeres, por eso), de probarse y volverse a probar, y de muchos “¿tú crees?”, el hombre acaba decidiendo qué quiere y qué no… siguiendo, eso sí, el consejo de la mujer.

Falta aún por hacer la cola de la caja. A la que la mujer se pone mientras “su” hombre está aún vistiéndose en el probador. Evidentemente, entre las prendas escogidas hay el jersey de rombos y el polo de rayas. ¡Faltaría!.

13 mar. 2008

Corran señores, que se trata de una emergencia

En un mundo ideal podríamos imaginarnos:

* Un edificio nuevo de 7 pisos en el que trabajan unas 500 personas.

* Este edificio tiene un Plan de prevención de riesgos moderno.

* Por lo tanto, sus puertas de emergencia están debidamente señalizadas, se abren hacia fuera –no hacia dentro-, las alarmas se oyen en todo el edificio y la megafonía funciona.

* Si algún día a Prevención de Riesgos le da por hacer un simulacro de evacuación del edificio, debe de suponerse que eso es secreto.


En el mundo real la “cosa” ha evolucionado de la siguiente manera:

* Efectivamente, el edificio es nuevo y en él trabajan unas 500 personas. Normalmente hay bastantes más personas “de paso”, ya sea en entrevistas, reuniones y cosas peores. No todos los visitantes se caracterizan por ser precisamente gente “tranquila y razonable”.

* Me río yo del Plan de prevención de riesgos “moderno”. De hecho, ¿”eso” es un Plan?

* No todas las puertas de emergencia abren hacia fuera. Además, para evitar robos y otro tipo de “alteraciones a la normal convivencia”, algunas de las puertas se cierran por dentro con llave.

* Se hacen sesiones de “formación” al personal sobre “cómo evacuar el edificio en caso de emergencia”.

* 500 personas hablan mucho. Las secretarias de dirección, también. “Simulacro, simulacro, simulacro... shhhhht! ¿Pero yo no os he dicho nada, eh?”.

* Llega “EL” día. Es un secreto a voces. Encima, llega una compañera de trabajo y dice que “tengo un amigo mío, que es “mosso”, y me ha dicho que hoy hacemos el simulacro de evacuación del edificio de 12:00 a 12:45”. Yo: “¿?”. Ella: “Sí, es que están obligados a comunicarlo a Servicios Centrales, y, claro, él lo sabe”.

* A les 11:45, la jefa de Prevención de riesgos viene a ver al compañero que se sienta delante de mí y hace un “aparte” con él. Él se pone la bufanda y la cazadora. Y se sienta en su silla, con un post-it con una extensión de teléfono apuntada que le ha dado la jefa de Prevención en la mano.

* A las 11:59 suena el teléfono del compañero. Descuelga. 5 segundos. Y cuelga.

* A las 12:00 el compañero llama a la extensión telefónica del post-it: “Soy, xxx, de la unidad de xxx. He recibido una llamada telefónica en la que me decían que han colocado una bomba en el edificio”. Yo me parto de la risa. Todos los compañeros que lo han oído también. Él cuelga y se va, sin decir nada. Coge el ascensor (luego me dirá que había bajado sólo hasta el primer piso y después a pie, para “disimular” ante los de seguridad de la entrada y los de prevención que también estaban allí).

* A las 12:04 suena algo parecido a una alarma que parece más el politono de un móvil.

* Empezamos a evacuar. Hay cola en el lavabo, de gente que está “aprovechando” porque no saben cuánto tiempo estaremos fuera.

* Bajamos todos por la escalera. Hay gente de otros pisos que tienen salidas de emergencia cerradas con llave. Somos como 500 personas bajando y un imbécil –que no tiene otro nombre- subiendo. También tienen que salir las “visitas”. Eso supone un “problema añadido” –en según que “visitas”- para la gente que en aquel momento estaba atendiéndolos. Tienen que explicarles que es un simulacro.

* Nos encontramos todos al “Punto de encuentro”. Somos la “atracción”. Todos los vecinos salen al balcón.

* Los “mossos” tardan mucho en llegar. Y esto que la comisaría está prácticamente al lado.

* Cuando llegan, sólo son 2, que no interrogan al compañero que ha recibido la amenaza de bomba. Entran al edificio y miran todos los lavabos de todos los pisos del edificio. Se olvidan del parking subterráneo.

* No ha venido ninguna ambulancia.

* A las 12:50 se acaba el simulacro.

* Los de seguridad no dejan que cojamos al ascensor. Subimos por la escalera. Hay plantas cerradas, porque las puertas cierran automáticamente (yo creo que los “mossos” no han mirado en todos los lavabos, digan lo que quieran) y la gente tiene que esperarse sentados en la escalera media horita de nada a que alguien vaya a abrirles.

Espero que en esta mierda de mundo real no tenga que evacuarse nunca en serio este edificio.

10 mar. 2008

Hablemos de números

Hoy toca una de mates. Por aquellas cosas de la vida, yo acabé estudiando letras, a pesar que las mates se me daban bastante bien y no me costaban demasiado. Teóricamente, 2 más 2 son 4. Así que la operación tiene que estar bien o mal. Un 0 ó un 10.

Claro que cuando se ven los resultados de las elecciones de ayer, la teórica se tambalea un poco. O, como mínimo, se acaba concluyendo que el fantástico Sistema d'Hondt * que se aplica en España tiene poco de matemático. O sí, es matemático, pero no es proporcional. No cuestan lo mismo los diputados de uno y otro partido, y hay territorios –y partidos- sobrerepresentados. Y eso pasa también por mezclar churras con merinas. En su momento se optó por un sistema bicameral: Senado y Congreso. El Senado, que supuestamente tenía que ser la cámara de representación territorial, ha acabado siendo un teatro de provincias lleno de marionetas viejas que ni pincha ni corta ni nada. Y en el Congreso, por aquellas cosas que se pactaron en la Transición, también se prima la representación territorial. ¿Cómo? Aplicando el Sistema d'Hondt.

Ejemplos prácticos:

A continuación pongo los resultados de las elecciones de ayer al Congreso: número de votos, porcentajes y diputados obtenidos por los distintos partidos.

Los resultados son éstos, y así se quedarán para los próximos 4 años. Pero resulta que:

Cada diputado del PSOE ha costado 65.470 votos. El del PP cuesta 1.000 votos justos más. Pero lo más sorprendente e injusto (aunque legal) es que Izquierda Unida, con más de 963.000 votos obtenga sólo 2 escaños: 481.520 votos por diputado. Por este mismo precio el PSOE y el PP hubieran obtenido un total de 7 escaños.

Si se hacen promedios, y tenemos en cuenta que el total de votos que han obtenido representación (no incluyo los de los otros muchos partidos que no tienen ningún escaño) es de 24.310.478 y que el Congreso tiene 350 diputados, resulta que, en valor promedio, cada escaño cuesta 69.458 votos. Pero no, esto no ha sido así, y los valores oscilan entre los 50.540 votos a que se cotiza un escaño del PNV y los más de 481.000 votos que cuesta un diputado de Izquierda Unida. A Rosa Díez volver al Congreso le ha costado más de 303.000 votos.

Es lo que decía: 2 más 2 son 4 en mates. Pero con nuestra ley electoral vigente la cosa no está tan clara.

* Editado para decir: qué es y cómo se reparten los escaños según el método de Hondt puede consultarse en el siguiente link: http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_D'Hondt

7 mar. 2008

Mujeres, ¡reivindiquemos!

Yo no soy mucho de celebrar los “Días de…”. Normalmente no me acuerdo, o si me acuerdo –o más bien me lo recuerdan- me da mucha pereza. El Día Internacional de la Mujer tampoco lo “celebro” –y menos si cae en un sábado, como este año, que hará que esté todo descafeinado-. Sí que acostumbro a tomar parte en los actos “reivindicativos” o informativos que organizan algunos sindicatos en mi centro de trabajo.

Más que celebrar, creo que las mujeres –trabajadoras y no trabajadoras- tenemos todo el derecho del mundo a reivindicar un trato que nos permita convivir en condiciones de igualdad con el hombre. Y esa reivindicación deberemos de ejercerla mientras:

* Sigamos cobrando menos que los hombres por realizar los mismos trabajos.

* Haya más mujeres que hombres en el paro, y mejor formadas.

* Si se accede a puestos de mando sea a cambio de renunciar a tener una familia.

* La conciliación de la vida laboral con familiar siga siendo sólo cosa de mujeres. Sí, de esa mujer que va a mil por hora y tiene la sensación de no llegar nunca a nada. Superman es sólo un personaje de cómic. De Superwomans, en cambio, conocemos a montones.

* Cuidar a los demás sea también sólo cosa nuestra.

* Existan hombres que nos consideren SU posesión.

* Exista gente que se atreva a cuestionar que el cuerpo de la mujer es suyo y de nadie más.

* Etcétera, etcétera y etcétera.

Además, este año hace un siglo que se celebra el Día Internacional de la Mujer. El 8 de marzo de 1908 se produjo un incendio intencionado en la fábrica textil Cotton Textile Factory, en Nueva York. Los dueños de la fábrica habían encerrado a sus obreras para evitar que acudieran a una huelga en la que se demandaban mejores salarios, reducción de la jornada laboral a 10 horas, tiempo para amamantar a sus bebés… Murieron 129 mujeres, la mayoría carbonizadas, pero hubo otras que optaron por tirarse por las ventanas para escapar de las llamas.

Estado en el que quedó la Cotton Textile Factory.

En el mes de marzo de 3 años después volvió a producirse un incendio en otra fábrica textil: el de la Triangle Shirtwaist Company, también en Nueva York. Murieron 142 obreras más, la mayoría inmigrantes que trabajaban en una pésimas condiciones laborales.

Por estos motivos, acabó instituyéndose la celebración del Día Internacional de la Mujer el 8 de Marzo. En los primeros años, además de reclamar mejoras laborales, reivindicaban también el derecho al voto femenino y se hicieron movilizaciones a favor de la paz durante la Primera Guerra Mundial. En los años 60 y 70 resurgió con fuerza el movimiento feminista y la ONU acabó declarando el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer.

Han pasado años. Se ha avanzado mucho. Pero queda aún mucho camino para recorrer.

3 mar. 2008

En la fábrica

Ayer visité el Museo de la Ciencia y de la Técnica de Cataluña (MNACTEC), en Terrassa. Se encuentra en una antigua fábrica textil, muy bien conservada, con las máquinas que utilizaron los trabajadores de entonces.
Metiendo el carbón en el horno.

La chimenea -altísima- vista desde dentro.

La máquina de vapor, clave para el funcionamiento de toda la fábrica.

Niña de unos 13-14 años en un telar. La explotación infantil, al orden del día.

Es realmente muy interesante de ver. La exposición empieza debajo del patio, que era por donde tiraban el carbón, sigue por la chimenea y las calderas en las que se quemaba el carbón necesario para activar la máquina de vapor que movía todas las máquinas necesarias para convertir la lana u otras fibras en tejido. La exposición termina en la tienda donde se vendía la tela. A lo largo de la exposición es bastante curioso ver los carteles que se colgaban en las paredes de la fábrica. Las cosas no han cambiado tanto y estoy segurísima que muchos empresarios -de atreverse- los seguirían colgando.




Más información en la web del museo.