24 feb. 2008

Mil soles espléndidos

Mil soles espléndidos” será desde ya mismo uno de esos libros que voy a recomendar a cualquiera que me pida ideas de “algo para leer”.

Nos cuenta la historia de dos mujeres, Mariam y Laila, y a través de sus vivencias, la historia de los últimos 30 años en Afganistán.

Mariam es la hija ilegítima de Jalil, un rico hombre de negocios, que tiene tres esposas y nueve hijos –legítimos- más. A los 15 años es obligada a casarse con Rachid, un zapatero de Kabul 30 años mayor que ella. Al no poder tener hijos, las palizas y las humillaciones continúas no tardan en llegar.

Más de 18 años después de desposarse con Mariam, Rachid se casa con Laila, de unos 15 años también, que ha perdido a toda su familia al caer una bomba en su casa. Al principio, la relación entre las dos mujeres es muy tensa, pero poco a poco nace una intensa amistad entre ellas, que culminará en el gran sacrificio de Mariam para que Laila pueda intentar ser feliz en este país tan tumultuoso e inseguro.

La historia de “Mil soles espléndidos” está envuelta por las distintas guerras y batallas varias que han tenido lugar en el Afganistán de los últimos 30 años: la invasión soviética primero; la lucha de los muhaydines contra los rusos luego; la guerra civil después y los enfrentamientos entre los propios “señores de la guerra”; la llegada de los talibanes al poder; el ataque a las torres gemelas de Nueva York y, en consecuencia, la invasión norteamericana del país. En total, más de un tercio de la población se ha visto obligada a abandonar el país hacia los campos de refugiados de Pakistán e Irán, provocando uno de los grandes dramas humanitarios de los últimos tiempos.

Refleja también la situación en la que viven las mujeres en este país, sometidas totalmente a la autoridad del hombre, consideradas poco más que nada que sirven de saco para recibir golpes, malos tratos y humillaciones... todo justificado en nombre de Dios.

Mariam nunca había llevado burka. Rachid tuvo que ayudarla a ponérselo. La cabeza de guata parecía hermética y pesaba, y era extraño ver el mundo a través de una pantalla de red. Intentó andar por la habitación con el vestido puesto y contínuamente pisaba el bajo y tropezaba. La pérdida de visión periférica era desconcertante, y no le gustaba la manera sufocante en que la ropa le apretaba la boca”.

Cuando los talibanes entraron en Kabul repitieron desde los camiones y por la radio una y otra vez que:

Todos los ciudadanos deben orar cinco veces al día. Si es tiempo de oración y se os encuentra haciendo otra cosa, seréis azotados.

Todos los hombres se dejarán crecer la barba. La medida correcta es, como mínimo, un puño estrecho por debajo de la barbilla. Si no lo respetáis, seréis azotados.

Todos los chicos llevarán turbantes. Los chicos de primer a sexto grado vestirán turbantes negros; los de los grados superiores serán blancos.

Todos los chicos vestirán ropa islámica. Se abrocharan los cuellos de las camisas.

Cantar queda prohibido.

Bailar queda prohibido.

Los juegos de cartas, el ajedrez, las apuestas y hacer volar cometas queda prohibido.

Se prohíbe escribir libros, mirar películas y pintar quadros.

Si tenéis periquitos, seréis azotados. Vuestros animales serán sacrificados.

Si robáis, se os cortará la mano. Si reincidís, se os cortará un pie.

Atención mujeres:

Permaneceréis en vuestra casa en todo momento. No es correcto que las mujeres vaguen sin objeto por las calles. Si salís, tiene que ser acompañadas de un mahram, un pariente masculino. Si se os ve solas por la calle se os azotará y se os devolverá a vuestra casa.

Baja ninguna circunstancia podéis mostrar el rostro
(sí, “ninguna circunstancia" también incluye la ginecóloga cuando tiene que practicar una cesárea sin anestesia a Laila porque las medicinas se reservan sólo para los hombres”). Os cubriréis con el burka cuando salgáis. Si no lo hacéis, se os azotará severamente.

Se prohíbe la cosmética.

Se prohíben las joyas.

No llevaréis ropa provocativa.

No hablaréis salvo que se os hable.

No estableceréis contacto visual con los hombres.

No reiréis en público. Si lo hacéis, se os azotará.

No os pintaréis las uñas. Si lo hacéis, se os cortará el dedo.

Se prohíbe a las chicas ir a la escuela. Todas las escuelas para chicas quedarán cerradas de inmediato. Si intentáis abrir una escuela para chicas, se os azotará y vuestra escuela será clausurada.

Se prohíbe que las mujeres trabajen.

Se os declara culpables del adulterio. Seréis lapidadas hasta la muerte.

Escuchad. Escuchad bien. Obedeced.”

4 comentarios:

Mogul dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Blaudemar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Esther dijo...

joder... nunca había leído algo así. Buen artículo. Un saludo

Rikardo dijo...

Estoy leyendo el libro y creo que es apasionante....

Tienes razón es un libro que te enseña a valorar lo mucho que tenemos y que no aprovechamos: la libertad....


Saludos una buena sinopsis...