23 nov. 2007

Rutina

Hay días en los que pienso que las cosas que realmente me interesan tienen muy poco o nada que ver con mi día a día.

Son esos días en que la rutina es más rutina que nunca: levantarse muy temprano, como el ayer y el mañana; ir a coger un tren que, como casi siempre, va algo tarde y lleno de gente; llegar a Barcelona y bajar a pie hasta el trabajo, pasando siempre por las mismas calles y encontrándome siempre a la misma gente (los paletas que están haciendo un cigarrillo a las 7.50, delante de la obra; el grupo de 5 chicas orientales que van juntas al colegio; los 3 investigadores que esperan delante de una biblioteca que abra; la misma brigada de limpieza que limpia la misma calle a la misma hora; los mismos sin-techo que salen de los mismos cajeros cada día justo antes que abran las sucursales bancarias, etc).

Cuando llego al trabajo, los mismos rostros de cada día y el mismo tipo de trabajo, atendiendo el mismo tipo de llamadas y redactando un tipo similar de contratos, con los mismos jefes pululando alrededor, sin acabar de dar soluciones prácticas y rápidas a los problemas que se les plantean. En esos días, todo esto me parece más repetitivo y aburrido que nunca y muy poco creativo. Los minutos pasan muy lentos y las horas se eternizan. Y cuando miro por la ventana, me doy cuenta que esos días son siempre grises, sin una brizna de aire, y un poco fríos.

Y mientras vuelvo a casa en un tren atestado otra vez de gente, me pregunto siempre lo mismo: ¿mañana será otra vez igual?. Y sí, sé que será muy parecido, con ese día a día que no acaba de cambiar, pero igual estoy algo más optimista y si sale el sol y hace buen día seguro que no me parece todo tan repetitivo y saber que tengo toda la tarde libre me anima de golpe.

Supongo no soy la única que piensa así y que siente nostalgia cuando recuerda cómo se imaginaba que sería su vida "de mayor" cuando tenía 15 años. Yo quería trabajar desde casa –o en una oficina, pero con un horario muy flexible, hecho a mi medida y sin tener que fichar ni de entrada ni de salida-, haciendo algo muy creativo (escribir, pintar, coser...) que me apasionara. Pero como que sacaba tan buenas notas y era una pena que no aprovechara esa gran capacidad que tenía (¿tengo?), seguí estudiando y ahora tengo un trabajo “serio” que normalmente me parece bien y me gusta algunos días más y otros menos, pero que en días como hoy en que la rutina y el hastío me vencen me planteo todo eso... De hecho, desde hace relativamente poco tiempo está danzando inconstantemente por mi cabecita la idea de intentar abrir mi propio negocio... pero los números andan totalmente descuadrados.

Seguiré soñando. A ver si mañana sale el sol...

5 comentarios:

rawal mon amour dijo...

totalmente de acuerdo contigo...que día más gris, más oscuro...
también ando esperando ese sol radiante que, seguro, mañana nos espera..

sudokera dijo...

Doncs per horari no et pots queixar!!! Que t'estàs tres hores esmorzant i tens 103 dies de vacances a l'any...

...Pensant obrir un negoci...de debó?? mola!!!

Blaudemar dijo...

Ummm... 103 dies de vacances? Quan? Perquè a mi no em surten els números... TAmbé dec tenir els dies desquadrats!
XD

Anónimo dijo...

Hola wuappa, pozi, a mi també em passa. Sort que estic rodejada de bastants més freekis que tu, dels quals aviat en passaré a formar part si no m'espavilo. per sort ara se que tinc una resistència a prova de bombes, pensa que de tot s'en treu algun profit. petonets i paciència

La Srta. Libèl.lula

mala dijo...

ey un poquito de castellá pa que nos entendamos todas no iría mal eh?

en fin...

sólo pasaba para decirte que la foto me ha parecido genial, y que de esa monotía tenemos todos! la vida es así y lo único que nos la alegra son los pequeños detalles que nos vamos encontrando por el camino!

besos y suerte con tus ideas!