03/02/2010

El vikingo viril

L@s que me seguís desde hace más tiempo ya sabéis que me encanta leer. Y me gusta perderme en las librerías, mirando los montones de las novedades y las baldas de lo que ya no es nuevo. Me gusta descubrir historias que parecen interesantes, y decirme mentalmente "leído, leído, leído".

Y eso he hecho esta tarde. Me he "perdido" más de una hora en una buena librería. Y he salido con dos libros que, sin ser seguramente "literatura" en estado puro, prometen ser originales (y que en un tiempo creo que serán best sellers... es que tengo un sexto sentido muy desarrollado para según qué cosas. Y cuando todo el mundo hable de ellos, yo ya me los habré leído... Ale!).

Pero lo que me ha sorprendido de verdad (y que conste que no puedo dejar de pensar en ello, aún ahora, tres horas después) es... "El vikingo viril". Sí, sí... mientras curioseaba mi vista ha cobrado vida propia y ha ido a posarse en un "libro tocho", envuelto en un plástico medio roto y polvoriento que estaba en una balda rodeado de libros con el lomo rosa. Novela romántica-de-esas-que-se-te-caen-las-bragas, está claro. Clarísimo. A su lado tenía "El highlander apasionado". Ummm... Con esos títulos, y con esas portadas, lo dicho ... a cualquiera se le caen las bragas.

Pero a lo que iba... "El vikingo viril" forma parte de una trilogía, protagonizada por tres hermanos. Uno es "El último vikingo". Otro es "El vikingo salvaje" (ummmm). Y, finalmente, el hermano que me interesa a mí, el viril... que se llama Magnus. (AVISO: SPOILER, SPOILER, SPOILER, pero es que estoy embalada y no puedo evitarlo). Y eso, que se llame Magnus, ya me cuadra... Y sin leer el libro, aventuro que es rubio, cachas, fornido, ancho de espalda, con unos pectorales impresionantes, media melenita lisa, ojos azulísimos, mirada limpísima, brazos hechos para achuchar, culo prieto...y ya paro. Un suecazo impresionante, de esos que no existen (o eso decimos para consolarnos. Y que, además, a mí no me gustan... me van más los morenos, ¿no?).

Pero es que Magnus, además de estar como un tren,....tiene 11 hijos que no tienen madre (no preguntéis, no sé más datos, si son de la misma madre, que ha muerto o se ha fugado porque ya no podía más, o son de 11 distintas, o lo que sea)... Y en el siglo X, y en el XXI, y en cualquiera, eso supera a nuestro Magnus. Que no puede más. Y decide que su única solución es mantenerse célibe. Y digo yo que le va a costar. Que él es un hombre muy viril, y está claro que le va la marcha (adelante, claro). Como que las suecas-vikingas en el siglo X debían estar ya tremendas, el pobre Magnus decide coger a toda su prole y poner tierra (perdón, mar) entre él y las suecas, y empezar desde 0 en un sitio donde mantenerse célibe sea más fácil.

Como que la imaginación es libre, Sandra Hill (la autora, que no lo había dicho) decide mandar a Magnus y a sus 11 hijos... al Hollywood del siglo XXI. Un sitio ideal para mantener el celibato. Magnus trabajará como extra en películas, haciendo de vikingo (claro, ya da la talla). Y conocerá a una tía que babeará ante sus pectorales e intentará una y otra y otra y otra vez (y las que sean necesarias) tener un hijo con Magnus. Pero él tiene que seguir célibe.... con lo viril que es, nuestro vikingo Magnus.

Y aquí se acaba el spoiler, porque no he encontrado como termina... aunque me lo imagino. Y ahora, en serio, con la mano en el corazón, tengo que confesar que me está apeteciendo leer este bodrio. Soy lo peor, lo sé....

Por cierto... mi vikingo viril particular (sí, yo tengo uno...bueno, tenía uno, cuando era adolescente, con el que forraba todas mis carpetas) era Markus Schenkenberg...¡Incluso aprendí a pronunciar bien su apellido impronunciable! Dejó de gustarme cuando supe que se lió con Pamela Anderson... :(

25/01/2010

Calientacamas

¿Planeando hacer una escapadita a Londres?


¿Terror a la ola de frío polar que está azotando este invierno, semana sí y semana también, a toda Europa?

¿No te gustan las sábanas frías?



Pues eso tiene solución. Y fácil, no creáis. La he encontrado la cadena hotelera Holiday Inn. En 3 de sus hoteles, dos en Londres y uno en Manchester, ofrecen un nuevo servicio, totalmente gratuito, a disposición de sus clientes: calientacamas humanos. Sí, sí, cómo suena: calientacamas, y humanos. Cinco minutitos antes de entrar en la cama, se llama a recepción y sube la persona en cuestión, quien, totalmente vestida, se mete en la cama y la calienta en cinco minutos de nada. Se va... y ¡a dormir!.

16/01/2010

Culpa de los despropósitos....

Después de los excesos navideños, a pesar de mis no-propósitos de Año Nuevo, el cúmulo de despropósitos han hecho que reaccione. Y el lunes empieza una semana de "choque". Hoy, mi compra ha sido ésta:


14/01/2010

Necesidades

Este año no me había hecho ningún propósito para rebajas. No tenía propósitos, ni buenos ni malos, pero tampoco tenía intenciones... Intenciones de comprar, se entiende. Y más o menos... Si las rebajas empezaron el jueves de la semana pasada...yo, ni caso. A mi bola. Siguiendo mi rutina. Ni acercarme al centro, ni la más remota intención de entrar en ninguna tienda.

Y así el jueves. Y el viernes. Y el sábado por la mañana. Total: yo no "necesito" nada. Y tengo los armarios (sí, ya son armarios, en plural) rebosantes hasta los topes. Y, si me apuráis, creo que podía vestir de forma distinta cada día, sin repetir nada, ni poner ninguna lavadora, durante un mes como mínimo.

Pero la "vuelta" del sábado por la tarde tuvo consecuencias:

- una camiseta que sólo puede servir para "salir", que es poco combinable y, no nos engañemos, poco ponible y que, evidentemente, "no necesitaba"... pero me quedaba tan bien puesta que dejarla allí hubiera sido un crimen, como se encargó de decirme la dependienta.

- un minishort, que, no nos engañemos, no sé cuándo me pondré (para ir al trabajo, ya aseguro que no), pero que me quedaba tan bien y me hacía unas piernas tan bonitas que no podía consentir que se lo quedara alguna otra.

- una camiseta de cuello vuelta, muy mona, muy combinable, de ésas que los hombres odian (por lo poco sexys que son, claro) y que, ahora que lo pienso, es sospechosamente parecida a otras muy parecidas que tengo. Y ya veremos si consigo sacar la mancha que le hice el día que la estrené.

- unos tejanos súper rebajados, de los que ya me había enamorado en plena temporada, y que se añaden a mi colección de entre 15 y 20 tejanos.

Todo, súper necesario.

Creo que aún me "faltan" mis particulares zapatitos de Cenicienta. No hace falta que me los traiga ningún príncipe. Y que conste que no tengo intención, ni propósito, ni especial idea, de buscarlos. Sencillamente, me los encontraré.

04/01/2010

Un año de libros

Cuando empezó 2009 decidí que -este año sí- iba a apuntarme todos los libros que leía. Ese propósito me ha ido rondando por la cabeza desde siempre, pero una, que es vaga un rato largo, lo deja pasar. Pero en 2009 lo conseguí. Y ahora, repasando... estoy contenta. Porque la lista es...  "déu ni do".

Enero empezó con:

- "Ja en tenim 30", de Eva Santana. Fue también el primer post del año.

- "Coses que et passen a Barcelona quan tens 30 anys" ("Cosas que te pasan en Barcelona cuando tienes 30 años"), de Llúcia Ramis, fue el segundo. También en enero. Acababa de cumplir 30 añitos y estaba sensible con el tema. Imposible no sentirme identificada con las protagonistas, con los bares que pisaban, con sus amigos mileuristas, con sus rollos facebookeros... Ahora, con 31, sigo igual de identificada...

- "La voz dormida", de Dulche Chacón. Brutal (en todas las acepciones de la palabra). El primer gran libro que leí este año. Hay post sobre él.

- "Los papeles del agua", de Antonio Gala. Lo siento, pero lo empezé en enero, y el mismo enero lo dejé a la mitad. Para mí, infumable. Una historia muy bien escrita, pero que no avanza y que, por no ser, creo que ya no es ni historia.

- "Com parlar dels llibres que no s'han llegit" ("Cómo hablar de los libros que no se han leído"), de Pierre Bayard. Primer ensayo del año. Ameno, divertido, agradable... y mucho más inteligente de lo que parece anunciar su título.

Llegó febrero, y con él:

- "El amor en los tiempos del cólera", de Gabriel García Márquez. Era una relectura. Como siempre, García Márquez no defraudó. Sigue siendo uno de mis escritores favoritos, y ese libro, una de mis historias favoritas.

- "Belle de jour", una historia anónima, basada en el blog inglés que su autora anónima, una prostituta de lujo, escribe casi a diario. Muy olvidable. Poco interesante. "Me suena" todo él. Eso sí, de lectura tremendamente rápida.

Con marzo llegaron también:

- "Kafka en la orilla", de Murakami. Lo comenté en su momento. Se convirtió en la primera gran decepción del año. Pero lo terminé...

- "La encantadora de Florencia", de Salman Rushdie. También lo comenté. Fascinante. Mágico. Muy recomendable cuando se está dispuesto a dejar los prejuicios y las ideas preconcebidas de cómo es o cómo debería ser el mundo antes de iniciar la lectura...

Y en abril:

- "El lector", de Bernard Schlink. Ví primero la película y luego leí el libro. Es de los pocos casos en que me ha gustado más la película...

En abril, también lo dejé todo... y cuando digo eso es porque dejé literalmente de hacer cosas que hago normalmente y dejé que me abducieran... Sí, sí... los había visto, pero me había resistido... pero caí, y llegaron:

"Els homes que no estimaven les dones" ("Los hombres que no amaban a las mujeres") y "Un llumí i un bidó de gasolina" ("Una cerilla y un bidón de gasolina"), de Stieg Larsson. Los dos. Me convertí en fan de Lisbeth Salander.

- "El que vam perdre" ("Lo que perdimos"), de Catherine O'Flyne. Tenía muy buenas críticas. Pero a mí no acabó de gustarme. Su sentido del humor es demasiado agrio, incluso para ser británico.

En mayo:

- "Taxi",de Khaled al Kassimi. Su autor, un periodista egipcio, recoge retazos de conversaciones que ha tenido con distintos taxistas del Cairo. Interesante para conocer el día a día real de los habitantes de la capital de Egipto. Se lee muy rápido.

- "La pedra de paciència", de Atiq Rahimi. Brutal. Durísimo. Tristísimo. Un libro sin esperanza para la situación de la mujer en Afganistán.

- "Vida y destino", de Vasili Grossman. Para ser sincera, aún no lo he terminado. Lo leo a ratos, en casa (demasiado pesado para llevarlo al bolso). Y me gusta. Además, conocer a la hermana gemela de la traductora, me hacer no ser demasiado imparcial.

En junio se publicó el final de la saga Millennium.Y allí estaba yo, la mañana del primer día.

- "La reina al palau de les corrents d'aire" ("La reina al palacio de las corrientes de aire"), de Stieg Larsson. Volví a dejarlo todo. Y sí, sigo siendo fan de Lisbeth Salander.

- "Beloved", de Toni Morrison. Me costó mucho encontrarlo, creo que debía estar descatalogado. Y no me gustó, por muy premio Nobel que tenga ella, y por muy famoso que sea el libro...

- "La nieta de la maharaní", de Maha Akhtar. En 2008 había leído "La princesa española de Kapurthala",de Javier Moro, y cuando vi que su nieta había escrito lo que yo creía que era una "continuación", me dije "para casa". Es mucho más entretenida que una continuación, por cierto. Y mejor que una segunda parte.

- "Historia del mundo sin los trozos aburridos", de Fernando Garcés Blázquez. Ya lo comenté en su momento: lo leí a trozos, un rato hoy, un rato mañana... Muy entretenido, muy curioso y muy fácil de leer.

En julio empezaron mis vacaciones, y sólo me llevé un libro:

- "Un hombre encantador", de Marian Keyes. Lo mejor que he leído de Marian Keyes. Como siempre, entretenido, fácil de leer y sin muchas pretensiones, y engancha, clara que sí. Eso sí, la edición y la traducción... una auténtica porquería.

Llegó agosto y con él:

- "El día que Kafka vino hacia mí", de varios autores (recoge las percepciones que tuvieron de Kafka gente que le conoció). Qué decir... lo compré porque leí una crítica en un suplemento de un periódico que lo ponía por las nubes. Genial, iba a cambiar mi percepción de Kafka, bla bla bla. Pues no... El crítico no se había leído el libro entero. Eso sí, para fans de Kafka, muy recomendable.

- "El sanador de caballos", de Gonzalo Ginés. Novela histórica, muy parecida a otras. No está nada mal, pero cuando se han leído unas cuantas es muy fácil prever la trama y adivinar el final.

- "The curios case of Benjamin Button", de F. Scott Fitzgerald. Ya lo comenté en su momento... Me gustó más la historia que cuenta la película que el original...

En septiembre:

- "Twilight", de Stephanie Meyers. Empezé a leerme la saga de Crepúsculo en "versión original" sin estar nada convencida, por aquello que es lectura para adolescentes... pero no era demasiado difícil que me atrapara... por aquello que siempre me han gustado los vampiros. Y que en el fondo una és aún una cría.

- "Catalina, la fugitiva de San Benito", de Chufo Llorens. Novela histórica tirando a mala. Olvidable.

- "El cuaderno azul", de James A. Levine. También lo comenté en su momento. Historia estremecedora, pero bastante previsible.

- "Becky espera un bebé", de Shopie Kinsella. Becky-loca-por-las-compras sigue sus aventuras, con todas las tarjetas de crédito del mundo, a ser posible. Llegó a mis manos y... lo devoré en una tarde (volvía a estar de vacaciones).

Llegó octubre:

- "New moon", de Stephanie Meyers. Segunda entrega de los vampiros de moda. Me avanzé a la película. Seguía enganchada.

- "Quinta Avenida", de Candance Bushnell. De la autora de "Sexo en Nueva York".... me encantó, a pesar que me recordó muchísimo a "El club de las primeras esposas", de Olivia Goldsmith... un libro que el bibliotecario de mi pueblo no quería prestarme... cuando tenía 10 años. Evidentemente, terminé por llevármelo. ¡Censores, a mí!

Y noviembre:

- "Maldito karma", de David Safier. Me encantó. Por su sentido del humor, por ser diferente, por todo.

- "Bette Davis. Retrato de una loba". Su biografía: apasionante e interesantísima. Es una de mis actrices "de siempre" favoritas.

"Eclipse", de Stephanie Meyers. La tercera entrega de los vampiros de moda. La devoré en pocos días. La cuarta y última entrega la dejé para 2010.

Finalmente, en diciembre:

- "Les veus del Pamano" ("Las voces del Pamano), de Jaume Cabré. Creo que es uno de mis favoritos del año, o, directamente, el favorito. Me gustaron muchísimo las dos historias que cuenta, cómo la ambienta, la técnica narrativa... todo. No entiendo porqué no lo leí antes, la verdad.

El río Pamano, que existe. Y, de hecho, hay montada una "ruta literaria" que sigue todos aquellos parajes en que se ambienta el libro: el río, las montañas por las que cruzan los maquis, la estación de esquí... Más, aquí.

No está mal. A pesar que nunca antes había apuntado qué leo y qué dejo de leer, sé que antes leía mucho más. Pero tengo la sensación que en 2009 llevé un buen ritmo de lectura. Si tengo que escoger mis favoritos... lo tengo claro. Mi "top three" particular, por orden:

1. Les veus del Pamano
2. La voz dormida (qué curioso, los dos van de "voces").
3. La saga "Millennium", aunque, para mí, el mejor es el segundo  ("Una cerilla y un bidón de gasolina").

A ver qué sucede en 2010.

21/12/2009

Hiperbreve

Creo que, poco a poco, voy a ir volviendo a postear. No me ha sucedido nada, ni bueno, ni malo, sólo que me he dedicado a hacer otras cosas.

Y cuando titulo "hiperbreve" es porque vuelvo con un hiperbreve. Un relato hiperbreve, se entiende. Lo presenté hace poco a un concurso de relatos cortísimos (200-350 palabras). No tiene ninguna pretensión especial ni ningún doble sentido ni mucho menos ninguna interpretación oculta. Por si acaso...

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Apostar y perder

El silencio de la habitación era únicamente interrumpido por los acompasados latidos de los corazones de los allí presentes. Perilio apretó su puño derecho y lo llevó hacia su boca. Su mirada demostraba el alto grado de concentración en que se encontraba. Un soplido breve y suave sobre su mano. Tres movimientos rápidos y secos de su brazo derecho, y su mano se abrió, dejando caer los dados sobre el tapete verde. Los dados rodaron y rodaron por él, hasta que se detuvieron y... Un grito medio ahogado logró salir de la boca de los presentes. Perilio había obtenido la puntuación más baja. Y sus otras dos jugadas también habían sido, con diferencia, las peores. La expectación era enorme. Perilio se sabía el perdedor, y no tenía otra salida que acatar las normas del juego del que él mismo había sido instigador y que se había vuelto en su contra ya desde el inicio. Se levantó de la silla y caminó tres pasos hasta el centro de la habitación, donde todos pudieran verlo bien. Fijó -por aquello que debía de resultar más fácil- su mirada en un punto exacto de la pared y, poco a poco, se bajó los bóxers azules de rayas blancas que le había regalado su madre dos Navidades anteriores. Los corazones de los presentes estallaron de júbilo, y sus risas se aunaron a los aplausos, mientras alguien tiraba toda la ropa de Perilio por la ventana. Se lo tenía merecido. 
 
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